domingo, 19 de julio de 2015

Rabia vacía


No podemos conocer ni comprender nuestra miseria. Sólo podemos luchar contra ella. Todo lo que tengo es sentido común. Es el que ignoro. Por él me someto y pago mi deuda. No puedo ser otra persona. Espero lo que no llegará. Soy el mismo sitio, aunque todo se mueva. No puedo verme por dentro.

El tiempo sólo me importa emocionalmente y lo olvido como todo lo demás. Hoy, el nihilismo tiene el mismo sentido que hace ochenta años y la gente va a comprar, a la playa o al cine como si no hubiera existido. Mi cultura es levantarme entre las 12 y la 1, sin apenas remordimiento, sacar al perro y escuchar historia. Ignorar mi trabajo final y angustiarme. Avanzar otro poco, después de muchos días desaprovechados. Intentos fallidos que a nadie importan, en realidad.

Tormento y éxtasis. Estupidez. Hoy enviaré algunas correcciones. Vuelvo a destripar el mundo. Se regenera, como si no le hubiese hecho nada. Mi desconcierto es innombrable y me aburro de marearlo. Leo por encima líneas relevantes que parecen irrelevantes. El pasado no puede salvarme. Hay música por todas partes que no significa nada. Intento reaccionar en vano. Esa es toda mi caída.

No recuerdo haber sido más natural, pero antes era otra persona y sólo he avanzado por fuera, demasiado pronto hacia ninguna parte. Pero sigo escribiendo y eso significa que debo sobrevivir así. Reposo, aunque siga angustiado y no está tan mal usar palabras como estas, liberarme, jugar y esperar. Eso es satisfacción. Es otra forma de progreso reírse del progreso.

Se acerca la noche y no es un día diferente. Escribir aquí o allí no cambia mucho el resultado. Prefiero que algunos me escuchen, porque las miserias están para compartirlas, para reírse de ellas. No lo son tanto y no oculto mi cobardía al despreciar miserias peores. ¿En qué me ayudaría? Ah, sí. Es cierto. Siempre hay alguien peor. Por eso se olvida al minuto siguiente. Porque es muy importante.

No veo futuro sin terapia de choque y todo me aburre profundamente sin creatividad, sin improvisación. Pero lo esencial es mecánico como el infinito y nosotros no debemos ser tan importantes si pasamos desapercibidos. Rapsodias en todas direcciones y vosotros tan desconcertados como yo. Espero que no mucho más, porque no podríais seguirme. Qué divertido es jugar cuando suena bien esta música. Todo se soporta mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario