sábado, 16 de mayo de 2015
Memorando
Información. Datos en las cavernas, las celdas de mi cerebro. Sólo puedo interpretar. No hay más posibilidades para mí. El pasado o el futuro ya no son lo que eran. Olvido o recuerdo, como si fuera un sistema binario informático. Me resisto. Busco nuevas posibilidades. ¡Ay! cuántos mundos forman el Mundo. Es como si mi infancia hubiese desaparecido para siempre. Su frescura. Su risa y su llanto. Su magia. ¿Cuándo volverá?
Compruebo, sin pasión, que todo es como solía ser. Busco otra respuesta. Trato de elegir mi manera de ver las cosas. De experimentar. Mi respuesta. Mi libertad. La experiencia importa. Sin duda, no es fácil intentar ser creativo. Ya ni siquiera sé lo que significa eso. Sólo puedo ser ignorante. Alguien como yo. Sobre todo en esas cuestiones. No me pesa tanto. No seré tan importante.
Pensar es empezar a existir. A crecer. Luego, uno reafirma la certeza de no poder ser absoluto. De lo innecesario que es. Es conformismo en el fondo. ¿Y qué?. Todos intentamos darnos una respuesta que nos sirva. En realidad, no importan tanto las diferencias. Guerra o represión de la guerra. Esa es la historia de cualquiera. La historia de todos. ¿Quién va a cambiar la naturaleza humana?
Callo y espero, pero nadie me responde. Nadie me convence. Hablan. Actúan. Creen que dicen algo. Que cambian algo. Yo intento recordar la inocencia segura de mi infancia. Absolutamente irrecuperable. Perdida en la serenidad de las existencias infinitas. En la eterna serenidad del Tiempo. Intento reír con ganas. Es un espectáculo insuficiente.
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