"Conserva celosamente tu derecho a reflexionar, porque incluso el hecho de pensar erróneamente es mejor que no pensar en absoluto"
Hipatia de Alejandría
Detesto contradecirme. A veces, pienso que el ser, el logos es lo más importante, sea cual sea su naturaleza más profunda. El deber del hombre es ejercer un juicio crítico, porque en ello reside la única y verdadera moral a la que pertenece. No hay, ciertamente, como piensan algunos, una verdad distinta para cada ser humano. Esto es absurdo. No concibo la vida humana si no es bajo este precepto. Mi visión es la siguiente. La revisión histórica bajo un juicio crítico es necesaria. Esto es pura dialéctica. De ahí, deduzco que mis tremendas vacilaciones y mis aproximaciones hacia la certidumbre y la incertidumbre absolutas se deben a este mismo precepto.
Soy infinitamente más perezoso y caprichoso que mis verdaderos maestros. Intento asumir esta falta para corregirla. De aquel postulado, deduzco, asimismo, que las revisiones históricas que se han ido sucediendo (más allá de los sofismas oportunistas del mercado o de los ridículos y perecederos deseos materialistas) han sido cada vez más vertiginosos y más críticos, como en una especie de construcción de la razón. Lo que quiero decir es que la verdad no necesita justificación, pero nos conviene enfrentarnos a ella sin prejuicios.
Por eso, defiendo la verdadera ciencia. Repito, la verdadera, no el cientifismo ni la desesperación velada de algunos pobres hombres llenos de soberbia y de resentimiento; de ahí su celosa acumulación de datos para justificarse. Para justificar el vacío que proponen sus pasiones desbocadas y ciegas. Esto me recuerda a un niño que transita por un laberinto oscuro, que llora y que grita, en lugar de reconocer la practicidad de buscar su sentido, ya que este es, ciertamente, más profundo. La razón es, hasta donde yo sé, la única solución a este problema. Y la verdadera razón no puede estar sustentada en otra cosa que no sea la prudencia. En esta ocasión, no me atrevo a decir que esto sea sencillo.
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