domingo, 19 de abril de 2015

Bajar el listón y el telón


Al leer el título de esta entrada, muchos podrán imaginarse de qué me gustaría hablar hoy. Debería reflexionarse más sobre las máximas romanas, otro de esos desesperados y tan humanos intentos de desafiar a la eternidad. Tal vez, si se hiciera, habría menos de esas tenebrosas e hilarantes frases-anuncio en nuestras redes sociales, frases de hombres y mujeres célebres en la Historia que son ninguneados sin compasión ni respeto, ultrajados por el morbo y la estupidez, paradójicamente igual de humanas.

Ya no me siento imprescindible y las veces que creía serlo vivía engañado. Quería seguir engañado, pero fue en vano. Quiero seguir viviendo. Si alguien intenta explicarme qué es la vida, hoy creo que ninguno de los dos quedaría satisfecho. Quién sabe cuántos días más. No soy capaz de imaginar un sentido de la vida que no sea humano, racional y emocional, porque soy humano y limitado. Puedo intentar describirlo. Algo ha dirigido mi corazón y la conciencia no es más que la superficie de ese algo. Hablando tanto, uno se pierde en la abundancia de su inconsciencia, pues la conciencia es, en este sentido, una especie de ilusión, de foco sobre el escenario.

Hoy, mis sueños significan algo muy distinto de lo que me esforzaba en fingir. Hoy, mis fingimientos son otros, porque no termino de desnudar mi alma, a pesar de mis esfuerzos. No podemos cerrar el círculo. Sólo abrirlo más. Crear y descubrir nuevas ideas. Quién sabe cuántos mundos hay, además del nuestro. No siempre es nuestra intención eludir la cuestión de la existencia, del ser. Son palabras las que pretenden ocultar la cosa y, sin embargo, son literalmente barridas por su fuerza, enmudecidas, disueltas...

Porque sólo son palabras y nada más. Lo son también las de este texto hoy, un ejercicio, un ensayo o intento de inspiración. Qué más podría ser? Un juego, otro desafío? otra confesión? Hablaba de que puede parecer irrelevante citar abundancias posibles que nunca conoceremos, en lugar de centrarnos en esta cuestión del imposible, dentro de lo posible. De eso se encarga el arte. De cuestionar. De liberar. Pero yo no pasaría de ser un teórico más si intentase explicarlo. Sí intento expresar algo, pero me quedo en el intento y soy consciente de ello. Casi soy un autómata. Procuro que sea un estilo puro, pero no tengo tanta calidad como escritor ni como teórico. No soy artista, porque intento serlo. Sí me reservo el honor de ser sincero sobre esto. Sólo son palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario