domingo, 13 de septiembre de 2015

Sentimientos


Si fuera tan fácil de escribir. No quiero recuerdos. No quiero tener nostalgia por la mentira. No quiero nada, pero no soy yo el que decide. No puedo ser más que una ilusión y lo rechazo. No puedo rendirme. Los hados son siempre un misterio. No sé a dónde estoy huyendo. No creo en la vida, pero sigo viviendo. Qué tengo que hacer? A dónde tengo que ir?

A quién podré amar ahora? No entiendo cómo pude dormir durante tanto tiempo. No puedo volver al sueño. Es imposible. Salgo de uno y me encuentro en otro mayor. Es un recorrido infinito y desesperante, monótono, profundamente doloroso, por dentro. Pero ese dolor sólo es humano. Es un dolor inexplicable. No es un dolor biológico. No es agonía. No es falta de necesidad. Ni siquiera se le parece.

No sé lo que necesito. No sé por qué no puedo ser suficiente. Estoy en el centro del error y de la falsedad. No he encontrado la verdad. Corro detrás de ella sin descanso. No puedo elegir. Hoy es dolor de vida. No soy nadie. No puedo engañarme más. No quiero vivir así. Algunos consiguieron reír por algún tiempo, entusiasmarse, afanarse, creerse felices. Luego, lloraron solos. Todos lloramos solos.

No conozco pasiones ordenadas. No quiero haber perdido, pero todo se pierde y así se hace libre. No hay elección. Me he quedado sin ideas, sin deseos, sin planes. Estoy completamente solo y mis pensamientos son imágenes vacías. No sé lo que es estar vivo. No conozco el secreto de la conciencia. No sé por qué existe el pasado.

Hoy es como si fuera nunca. Aquí es ninguna parte. Estoy furioso y mi ira se perderá en silencio. Nada doblega el destino. Es permanente y total. La belleza sobra. Lo que necesita envoltura es falso. Todos fingimos, disimulamos, nos espantamos. Todos somos débiles y hermanos en nuestra debilidad, cómplices, traidores, miserables. No hay escapatoria.

No puedo rebelarme y no sé por qué este deseo, esta ambición. Es un infierno y no debería serlo. Debería ser fácil, pero el deseo es más real que cualquier parte de mí, incluso la mejor. Estoy cansado, pero no puedo retirarme aún. Fuerzas que desconozco me mantienen unido a la vida, como si fuese a descubrir algo nuevo, enseñado o aprendido. Algo diferente. No creo en ello. Mis creencias son irrelevantes.

No quiero este mundo. No me admiro más. Estoy harto y triste. No quiero estar así. Todo sería más fácil si alguna verdad importase, pero nuestra tristeza no puede cambiar el mundo. Nuestra tristeza es resignación. Retardo. Algún tipo de calumnia que se disfraza de orgullo o de vanidad. No deja de ser lo que es. Lo que parece no es lo que es.

Harto de palabras, rostros, vidas, muertes, legados, hombres, mujeres, paisajes, artes, malas artes. Todo es mentira. Todo es decepcionante, patético. Todo es sobrante. Un exceso impertinente. Todo es un asco. Nadie lo entiende bien. Nadie quiere entender, estamos demasiado ocupados en huir. Mañana, continuaremos. Deseo algo de paz. Me pregunto cuál será el rincón más pequeño de la soberbia, cuál será la sutileza más hermosa de la imperfección. Quizá eso marcase alguna diferencia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario