domingo, 22 de marzo de 2015

Crítica social y cultural II


Alejaos de esa pegajosa y terrible doctrina social según la cual "las cosas no son como deberían ser". Las "cosas" son un reflejo de lo que hace la gente de ellas, de sus decisiones y sus ideas. Si no te gusta la sociedad, intenta cambiarla. Cuando nos quejamos, estamos asumiendo implícitamente que las cosas no van a cambiar, que seguirán igual. Reafirmamos esa idea, porque es más cómodo. Estoy plenamente convencido de que a la larga es contraproducente porque, como dije antes, la mentira hace mucho más daño que la verdad, y esta es una mentira por desconocimiento y por pereza.

La inmensa mayoría del espectáculo y del entretenimiento en general es inmoral, porque busca mantener el status quo y, a veces, ni siquiera es consciente de ello, lo cual es mucho más grave todavía. Por ese motivo, creo que es una tremenda ligereza dedicarse al espectáculo sin meditar detenidamente este asunto. Más grave sería aún, como he dicho, hacerlo a sabiendas.

Somos muy egoístas y muy ignorantes. No es fácil luchar contra esto. Sólo faltaría que lo insinuase, pero creo que es necesario hacerlo, que es lo correcto. Nuestra sociedad está enferma, neurótica. No es fácil exigirle a todos lo mismo (que piensen más, que recapaciten, que cambien sus vidas) y pretender que esto les parezca bien. No queremos cambiar nuestras vidas. Estamos muy cómodos. Sin ninguna duda, todos pagamos las consecuencias de esto a la larga. Hay bibliografía y películas de sobra que lo demuestran. Está en nuestro subconsciente colectivo el afán de precipitación, de lanzarnos al futuro sin tener ni idea de cómo será. Hago un llamamiento a la prudencia y la profundización desde aquí. Me parece una locura que la inmensa mayoría de la gente sea, o parezca ser, tan poco exigente. No hay cosas hechas. Se hacen.

Sólo existe la voluntad y la voluntad funciona mejor cuando está más clara. Piensen bien en sus vidas, a fondo. En lo que quieren cambiar y por qué. No hay respuestas fáciles. Siempre se puede y se debe profundizar más. Esta es la realidad. Lo demás son dramas y lamentos. Muchas veces, sin sentido crítico, sin lógica. Sólo sustentado en sentimentalismos infantiles. Sean críticos.

Que yo sepa, nada tiene más valor que la vida humana y, sin embargo, esto, que en realidad es de lo más evidente, se cuestiona constantemente en los medios de comunicación, en las conversaciones de la gente, en nuestro pensamiento. Qué es lo que nos ha pasado? Estamos madurando, pero no va a ser fácil.

Ahora es más visible lo que antes no lo era, pero las cosas son como han sido desde siempre en la civilización. Seguimos queriendo respuestas fáciles y fórmulas mágicas. La mayoría de la gente, al decidir no ser crítica, sigue tradiciones, ritos, tendencias que no le llevan más que a un callejón sin salida donde deben afrontar, como había de suceder tarde o temprano, su autodesconocimiento. Cuanto más lo evitamos, más violentamente carga contra nosotros. Muchos no lo superan. Muchos ni siquiera llegan a esta conclusión. No creo que deje de parecerme algo increíblemente evidente, a todos los niveles morales e intelectuales. No somos fáciles. Esto lo asumo, pero tenemos una responsabilidad muy simple. Ser para los demás como deseamos que sean con nosotros mismos. Esto no lo he inventado yo. Es una máxima de hace miles de años. Ser el ejemplo que nos gustaría tener a nosotros. Para mí, es el único antídoto efectivo contra la neurosis a largo plazo. A veces no lo parece, pero es así. Eso es todo por ahora. Muchas gracias.

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