miércoles, 25 de marzo de 2015

Momentum




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1

Paradoja. Oscuridad. Fuego
Calor maternal en una cueva.
Protección. Falta de alimento. Desequilibrio.
Glaciación.Incertidumbre primitiva. Mutaciones futuras.
Ser. Cambio. Misterio. Abstracción.



2

Multiplicación. Propiedad. Prosperidad.
Comunicación humana. Control de la violencia.
Poder. Muerte. Religión. Contrastes. Separación de edades del hombre.
Civilización.



3

Caídas y alzamientos. Guerras. Imperio.
Ricos y pobres. Arte. Ocio. Alejarse de la supervivencia. 
Miedo a la nada. Espera. Rutina. Repetición. 
Noción de coherencia.



4

Historia. Manipulación. Estrategia. 
Inteligencia. Astucia. Mitos. 
Oriente y Occidente.
Personalidad. Ideas. Infinito. 
Divinidad.



5

Cambio de paradigma. Transformación. 
Descubrimientos. Inventos. Revolución.
Estudio. Espiritualidad. Oscurantismo.



6

Revisión. Explosión creativa. Conciliación. 
Respuestas. Maravillas. Elogio al pasado.




7

Literatura. Idiomas. Ambición intelectual.
Exigencias. Maquillaje. Exageración.
Opulencia. Barbarie. Miseria



8

Ocultación. Rapidez. Tecnología.
Liquidez. Quimeras. Neurosis. Retorno. 
Superestructura. Ramificación. 
Contracultura. Posmodernidad. Transmodernidad.
Ahora.





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domingo, 22 de marzo de 2015

Crítica social y cultural II


Alejaos de esa pegajosa y terrible doctrina social según la cual "las cosas no son como deberían ser". Las "cosas" son un reflejo de lo que hace la gente de ellas, de sus decisiones y sus ideas. Si no te gusta la sociedad, intenta cambiarla. Cuando nos quejamos, estamos asumiendo implícitamente que las cosas no van a cambiar, que seguirán igual. Reafirmamos esa idea, porque es más cómodo. Estoy plenamente convencido de que a la larga es contraproducente porque, como dije antes, la mentira hace mucho más daño que la verdad, y esta es una mentira por desconocimiento y por pereza.

La inmensa mayoría del espectáculo y del entretenimiento en general es inmoral, porque busca mantener el status quo y, a veces, ni siquiera es consciente de ello, lo cual es mucho más grave todavía. Por ese motivo, creo que es una tremenda ligereza dedicarse al espectáculo sin meditar detenidamente este asunto. Más grave sería aún, como he dicho, hacerlo a sabiendas.

Somos muy egoístas y muy ignorantes. No es fácil luchar contra esto. Sólo faltaría que lo insinuase, pero creo que es necesario hacerlo, que es lo correcto. Nuestra sociedad está enferma, neurótica. No es fácil exigirle a todos lo mismo (que piensen más, que recapaciten, que cambien sus vidas) y pretender que esto les parezca bien. No queremos cambiar nuestras vidas. Estamos muy cómodos. Sin ninguna duda, todos pagamos las consecuencias de esto a la larga. Hay bibliografía y películas de sobra que lo demuestran. Está en nuestro subconsciente colectivo el afán de precipitación, de lanzarnos al futuro sin tener ni idea de cómo será. Hago un llamamiento a la prudencia y la profundización desde aquí. Me parece una locura que la inmensa mayoría de la gente sea, o parezca ser, tan poco exigente. No hay cosas hechas. Se hacen.

Sólo existe la voluntad y la voluntad funciona mejor cuando está más clara. Piensen bien en sus vidas, a fondo. En lo que quieren cambiar y por qué. No hay respuestas fáciles. Siempre se puede y se debe profundizar más. Esta es la realidad. Lo demás son dramas y lamentos. Muchas veces, sin sentido crítico, sin lógica. Sólo sustentado en sentimentalismos infantiles. Sean críticos.

Que yo sepa, nada tiene más valor que la vida humana y, sin embargo, esto, que en realidad es de lo más evidente, se cuestiona constantemente en los medios de comunicación, en las conversaciones de la gente, en nuestro pensamiento. Qué es lo que nos ha pasado? Estamos madurando, pero no va a ser fácil.

Ahora es más visible lo que antes no lo era, pero las cosas son como han sido desde siempre en la civilización. Seguimos queriendo respuestas fáciles y fórmulas mágicas. La mayoría de la gente, al decidir no ser crítica, sigue tradiciones, ritos, tendencias que no le llevan más que a un callejón sin salida donde deben afrontar, como había de suceder tarde o temprano, su autodesconocimiento. Cuanto más lo evitamos, más violentamente carga contra nosotros. Muchos no lo superan. Muchos ni siquiera llegan a esta conclusión. No creo que deje de parecerme algo increíblemente evidente, a todos los niveles morales e intelectuales. No somos fáciles. Esto lo asumo, pero tenemos una responsabilidad muy simple. Ser para los demás como deseamos que sean con nosotros mismos. Esto no lo he inventado yo. Es una máxima de hace miles de años. Ser el ejemplo que nos gustaría tener a nosotros. Para mí, es el único antídoto efectivo contra la neurosis a largo plazo. A veces no lo parece, pero es así. Eso es todo por ahora. Muchas gracias.

sábado, 21 de marzo de 2015

Tema 2: Deseos transitorios


La pasión engaña y la razón no lo muestra todo. Sugiere. Cuestiona. No puedo creer que el tiempo sea tan importante como el uso que se hace de él. Gran parte de la filosofía me parece ahora un malabarismo prescindible, un juego perverso que puede tender a la inhumanidad si es malinterpretada. Este podría ser un tema complejo en el que tal vez, aún sea pronto para ahondar, del mismo modo que pienso que la psicología no es más que un glosario formal de la sabiduría popular, por decirlo así.

Deben conocerse bien los deseos. Me inquieta la idea de no saber lo que sentiré, pero no hasta el extremo de perder la sensatez natural. La inmensa mayoría de los deseos parten de premisas absurdas o de desconocimiento. El miedo, por ejemplo, no existe más que como idea, como posibilidad. Sin embargo, puede llegar a preocuparnos hasta el extremo de sufrir trastornos psicosomáticos o cosas peores.

Por tanto, me parece que una parte restringida de la filosofía afronta de un modo más técnico y modesto aquello para lo que fue concebida: para comprender y para ser aplicada al estilo de vida. No hay filosofía que valga si no puede ser adquirida de un modo natural y cotidiano. A este respecto, debo aclarar que no entiendo filosofía como esa concepción histórico-cultural que la hace verse tan limitada en su contexto, tan alejada de lo humano. La filosofía está viva. La razón y la pasión la avivan constantemente. Es un modo por el que llegar a nuestros deseos más profundos. Saber y aplicar. Respeto el conocimiento en todas sus formas, si es verdadero. No quiero estar nunca en su contra. No sería sensato ni práctico. Quizá me exceda en esta devoción hacia el concepto. Intentaré permanecer abierto a los cambios que se sucedan, pero sucederán de todos modos. Es una cuestión psicológica.

La perspectiva se ha transformado profundamente. Existe el cambio. Tal vez, lo que pueda considerar más misterioso para mí es todo aquello que soy que aún no he experimentado. Si pienso mi vida en conceptos limitados de información, una inquietud salvaje busca expandirse, perderse. Es difícil de explicar. Por eso, nunca quedo satisfecho cuando he intentado volver al principio. En realidad, no sé muy  bien lo que estoy haciendo, pero estoy de acuerdo con este intento. Es como si se hiciese solo, prácticamente. Como si fuese libre.

No intervengo como antes. Es distinto. Sólo intervengo como espectador, pero intento ser un espectador responsable y asumir mi conciencia, al menos, la que creo tener ahora. El tiempo pasa. Curioso es el misterio que no termina y siempre cambia de forma, que es el sentido de sí mismo, que queda por encima y por debajo de todas las interpretaciones limitadas y pasajeras. Esto es filosofía. Tengo una concepción de filosofía casi religiosa. Así la entiendo, porque la experimento. Es real y yo apenas la recibo de paso. Me regocijo y sigo siendo eso que cambia. La cosa. La matriz de la cosa. Ese estado intermedio, que es finito e infinito al mismo tiempo, pero siempre natural.

Quería hablar de unas cosas y me he ido por las ramas hablando de otras. Ya habrá más ocasiones de seguir filosofando. Siempre hay filosofía.

Tema 1. La autorrealización personal


Todos queremos ser felices. No importa lo que se diga en su contra. Lo que hemos recibido es fruto de los esfuerzos de muchos antes que nosotros. Desde que existe la civilización ha habido gente más noble y gente más mezquina. La lucha de contrarios produce algo nuevo y la sociedad cambia, pero siempre hay nobles y mezquinos. Uno debe decidir, arduamente, qué es lo que quiere ser.

No es fácil encontrar el propio camino. Máxime cuando hay tantas distracciones como las que hay hoy en día. Ya lo he dicho antes. Siempre intentarán distraernos. Uno desea al principio, con todas sus fuerzas, dejar de buscar. Encontrar dónde plantarse. Pero esto es un error. No es lo correcto. Uno debe seguir buscando para crecer, porque es la búsqueda su propio crecimiento y no otra cosa. Estar vivo es cambiar. Uno debe luchar por decidir qué es lo que quiere cambiar y qué no.

En mi caso personal, yo no sabía lo que quería ser. Aún no estoy seguro. Pensaba que quería ser alabado, ovacionado. Ahora, no puedo rehuir el pensamiento de ¿para qué? ¿alabado por qué? ¿por ser yo y no otro? Esto me parece que no tiene sentido. Podía haber sido otro perfectamente. Esto es contingente.
Alabado para no sentirme culpable, quizá. Para sentir que había hecho suficiente. Es increíble la cantidad de fatigas que podríamos ahorrarnos para ser felices si no aplicásemos tantas condiciones a una felicidad hipotética. La verdad duele, pero la mentira duele más. Esto conviene recordarlo siempre que podamos, porque es indispensable. No en plan ascético, sino con sentido común, para hacerse uno mismo más sensato y, si fuera posible, más virtuoso.

La autorrealización es, por tanto, una cuestión compleja y difícil de abarcar. Uno podría pensar que es una cuestión fácil, inmediata, urgente, especialmente presionado por los medios de comunicación, por su familia o amigos, por sus miedos. Pero la autorrealización verdadera requiere tiempo. No es tarea fácil. Podemos equivocarnos muchas veces antes de aproximarnos a ella de forma contundente porque, de hecho, pasa.

La autorrealización para mí significa el camino más transparente, claro y directo a un mayor estado de conciencia, una relación con lo demás más armoniosa, placentera y divertida. Si no nos divertimos, si no usamos el sentido del humor (no tomarse nada demasiado en serio) qué tipo de autorrealización es esa?
Esto es en lo que creo.

Supongo que al principio soñaba con ser alguien del negocio del espectáculo. De esto tiene bastante culpa la cultura occidental y no yo. De pequeños, todos soñamos con ser estrellas de algo y, a veces, seguimos haciéndolo de mayores. Quizá deseamos esto por lo mencionado anteriormente.

Pero las estrellas pasan. No importa cuánto brillen. Uno debe creer en algo más y por eso no es suficiente, ni es fácil. Ya no quiero ser sólo una estrella. Me gustaría ser una mente más abierta, más transparente, que sea capaz de fluir por este mundo (material e inmaterial) tan intrincado y maravilloso. Este es el reto para mí, el mismo que para cualquiera. No puedo ver ni sentir nada que los demás tampoco puedan. Esto es palmario.

La cuestión sigue en pie porque uno nunca deja de cuestionarse sus propias acciones, sus pensamientos y sus palabras. De esa revisión, y tal vez sólo de esa, puede salir algo mejor, un progreso sincero. Una revelación, si se prefiere. Por eso creo que el camino de la autorrealización, sea cual sea, debe de ser activo, dinámico y nunca estancarse, porque entonces, esto quiere decir que no era el verdadero, el más adecuado.

Es una cuestión muy personal. No olvidemos que el tiempo es valioso para los que lo saben aprovechar, y es limitado. El tiempo se va y no vuelve. Esta es la cuestión más importante a la que se puede enfrentar una voluntad finita como la nuestra. Es un proceso de autodescubrimiento. Conlleva muchos padecimientos y no dejaremos de ver, por todas partes, vanos intentos de cambiar esta sencilla (aunque a veces, dura) realidad. Uno debe ser consciente de que es mucho más que eso. Que eso no es todo y que lo que hacemos, decimos y pensamos sí puede cambiar la realidad. Es difícil cambiar el mundo porque es difícil cambiarse a sí mismo. Esa es la prueba.

Quizá, a día de hoy, como he dicho antes, mi autorrealización se basa en intentar influir en los demás y en mí mismo de manera positiva, práctica, de no dar nunca la espalda a la verdad y de seguir siempre buscándola. No quiero perder esta pasión porque me parece que es la única que da sentido a mi vida, la más importante. Lo que quiero decir es que esto es lo que yo he encontrado, lo que veo y siento todos los días. Por eso intento compartirlo. No sé a dónde me llevará este camino. Supongo que es evidente que es una senda de palabras, pero no lo sé. Quizá sea el medio para llegar a otro estado, a otro lugar del ser. Es tan curioso, tan misterioso. Por eso me apasiona. No hay otro motivo. No hace falta.

Animo a todos a que busquen su verdadera autorrealización, porque es el único modo en el que serán realmente felices, en el que dudarán menos de su felicidad. Siempre os intentarán hacer dudar por fuera, porque lo que no puede comprender uno, exige que tampoco lo puedan comprender otros y, sin embargo, esta exigencia se basa en la ignorancia y el desconocimiento. En nada más. Esto lo he vivido desde los dos lados y, probablemente, lo seguiré viviendo el resto de mi vida, pero no es algo que me resulte agradable. Quiero luchar mejor contra eso.

La autorrealización es importante. No la abandonéis. No dejéis de creer en ella. Nada hay que os pueda causar más daño que esto. No sentenciéis su desaparición antes de que haya aparecido. Buscad. Buscad con el corazón. Sólo así os haréis libres. Y pensad siempre por vosotros mismos. No importa lo que os digan o lo que os muestren. Esto es lo más importante, lo decisivo. Por ahora, eso es todo. Muchas gracias.

Crítica a la cultura de masas



La crítica se encuentra en el término medio. Lo que pretendo llevará su tiempo. Existen dos procesos en la naturaleza que se complementan por necesidad. Por un lado, está la voluntad, que va de dentro hacia fuera; por otro, todo lo que va antes de la voluntad, que va de fuera hacia dentro. Estos escritos que estoy realizando buscan explicar lo más básico de todo. Antes de pasar a la acción, hay que decidir, y antes de decidir hay que comprender, para saber.

Estos escritos buscan aclarar con mi escaso intelecto el camino a otros que busquen lo mismo que yo: dar el sentido más digno a la vida humana. No creo que esto sea imposible. De hecho, creo que es, a la larga, inevitable. Una vez explicadas las cuestiones más básicas, pasaremos a las cuestiones más prácticas, esto es, a los temas de la cultura de masas. Como introducción, hoy escribiré un poco sobre lo que yo entiendo como tal.

Todo lo que hemos recibido desde que somos pequeños no lo hemos decidido. Lo han decidido otros por nosotros. No hay nada más difícil que pensar por uno mismo. Allá afuera, hay mucha gente que desea, con todas sus ganas, que pensemos como ellos quieren que pensemos. No lo veo como una guerra, sino más bien como un hecho dramático del que todos partimos. La cultura de masas se basa en la apariencia y en la manipulación.

El hecho trágico de que una mayoría decida ser simplemente estúpida, no ayuda en absoluto a la causa inicialmente mencionada, la de engrandecer la dignidad humana. No en vano, es ciertamente un handicap de seriedad, pero no es imposible de franquear. De hecho, el mejor método para que algo deje de incordiar es usarlo como medio para conseguir otro fin. No quiero, en absoluto, que se me malinterprete en este punto. Desprecio el modelo maquiavélico. Lo que quiero decir es que hay muchas formas por las que mostrarle a los demás que la manera en que deciden hacer las cosas, vivir la vida, no es precisamente la más adecuada ni para sí mismo ni para los demás. Creo que siempre pensaré que la libertad implica responsabilidad.

Toda mi vida anterior se basó en ilusiones demasiado superficiales para ser suficientes. Lo parecieron durante un tiempo. Todos soñamos. Tenemos esa necesidad, pero todo sueño toca a su fin con un despertar. No veo algo trágico el hecho de conseguir, no tanto con mera persuasión como con voluntad, constancia y paciencia, sacar a otros de la caverna en la que nosotros también estábamos sumidos en la oscuridad.

Si lo conseguimos, no es meramente gracias a nosotros mismos, sino a la guía, a la ayuda de otros antes que nosotros, sin duda más brillantes y valientes. Esta me parece una causa noble por la que es digna luchar. Debe haber libertad de pensamiento. Mis ideas no son ley. No pretendo eso, pero sí pretendo ser fiel a ellas, ser claro. Expresarlo de la manera más sencilla y comprensible que sea capaz. Esto me parece una liberación y una decisión moral. Como he dicho, lo más difícil es ser crítico, pero tarde o temprano, es necesario.

La situación más amarga que puedo imaginar es remover en otros la lucha que uno mismo tuvo que padecer en sus carnes. Desde luego, no es algo agradable. Acaso no le estamos haciendo un favor previniéndole? No vale más, como dice el refrán, prevenir que curar? Imaginemos que vemos a alguien intentar subir una montaña por un camino pedregoso y fatigoso. Hay una vía más fácil y cómoda que le llevará al mismo sitio. No es compasivo, coherente y humano disuadir a este individuo (con una capacidad, hasta donde yo sé, moralmente equivalente al otro) de que existe un camino más fácil?

No nos gusta descubrir que nos habíamos equivocado. Unos ven más allá; otros no. No todos somos clarividentes. De hecho, como he dicho en otra ocasión, somos muy ignorantes. Yo no lo he descubierto, pero sí creo que cambie algo al reconocerlo. Es una lucha. No cabe duda, pero es una lucha justa, racional.

Con todo esto sólo pretendo poner en tela de juicio esa moral condescendiente que calla lo justo por miedo a estar equivocado, del mismo modo que condeno ese desprecio al mundo material que pretende conservarse a sí mismo aislándose, intentando no alterarse un ápice. Esto me parece peligrosamente neurótico y bastante cruel hacia el padecimiento humano en general.

No puedo demostrar aquí de forma convincente para todos que hay, sin asomo de duda, una forma de vivir mejor que las demás y que esta forma es la más sencilla de todas. Somos nosotros los que la complicamos, pero mucho tienen que ver nuestras pasiones impredecibles. Este es un punto crucial de la totalidad del sentido, de su entendimiento. Supongo que aquí está el límite al que puedo apelar del razonamiento humano, al menos, tal y como yo lo entiendo.

Mi hipótesis es, por decirlo así, que ahora, que se vive mejor de lo que se ha vivido nunca en la historia de la humanidad (le pese a quien le pese, sobre todo a los apocalípticos y pesimistas), el hombre debe afrontar un deber mucho más decisivo que todos los que había afrontado anteriormente: el sentido de su propia existencia como individuo y como especie. Esto ha generado numerosas bajas en la historia del pensamiento humano, con todos sus detrimentos. Considero, como he defendido antes, que esto era necesario e inevitable y que es bueno que haya pasado, porque la historia sirve para no repetirla. Ahora, que el hombre podrá, antes o después, liberarse de sus ataduras materiales al descubrir que no tienen sentido como fin en sí mismas, debe afrontar su increíble potencial. Todos podemos conseguir algo que no se había conseguido antes gracias al pensamiento. El pensamiento es mucho más armonioso y eficaz en silencio y en paz.

Extrañamente, hay una corriente adversa a este fenómeno maravilloso que me gustaría denominar barbarie.
La barbarie consiste en los impulsos salvajes, escasamente elaborados, por parte de los individuos para aniquilar este potencial embellecedor y precioso. Lo que pasa aquí es que la gente tiene miedo de lo que es, renuncia a su capacidad interna de autoconocimiento. No tengo la menor duda de que lo hacen por miedo. Es un miedo primitivo que debe ser superado tarde o temprano, si no queremos desaparecer como especie.

El individuo débil, busca ensordecer esta música porque la demoniza. Cree que le traerá la locura, la desesperación, la alienación. Pero yo diría que es más bien todo lo contrario. Diría que el individuo valeroso afronta esta parte de sí mismo, la más profunda, la que le hace único, y la cultiva, la comparte. No se avergüenza de ella. No la desperdicia. Eso pienso yo. Es esta sociedad alienante la que hace sentir al hombre insuficiente, prescindible, una pieza de engranaje en una máquina sin sentido. Este sentido pesimista de la existencia me hace sentir mucha compasión hacia los que no lo han superado. Sin embargo, sería petulante de mi parte decir que se supera definitivamente. Nunca dejamos de aprender ni de experimentar. El conocimiento no es estático. Cambia.

Mi grano de arena ya está en marcha. Me quedan muchos esfuerzos que consumir en esta dirección. No quiero rendirme. Buscaré la fuerza para continuar. Aún queda mucho por compartir. Gracias a todos.


Crítica a la sociedad posindustrial


Sería ridículo negar el valor práctico e irrefutable de todas las visiones y experiencias que nos han llevado a este momento. No eran erradas en este sentido. En un libro que estoy leyendo para un trabajo, un investigador habló de dos conceptos que describen con suma claridad la calidad y cantidad de la rapidez con que se persiguen los objetivos estos días (en apariencia): eficacia y popularidad.

Es curioso ver cómo aún hoy parece que hay otro sentido que el de vivir bien. Vivir bien no es sólo ocuparse de uno mismo, sino ocuparse de uno mismo, de su familia y sus amigos, su comunidad y del mundo en general. Es un todo. No es algo aislado. Nada ni nadie está aislado del resto.

Veo y siento con más claridad que nunca la ansiedad que tanto nos caracteriza a los seres humanos. En esta época de cambio de paradigma tan profundo, de incertidumbre, llegan a nuestros ojos y a nuestros corazones respuestas muy precipitadas, incompletas. Confusas. Sigue siendo Babel. El mundo siempre hace el mismo ruido.

Lo que quiero decir es que, cuando uno ha descubierto el verdadero sentido de la existencia, es para el resto de su vida. El sentido es servir a los demás. No hay otro. Pueden y seguirán diciendo lo que quieran, pero sólo hay una verdad. A este respecto, debo decir que la verdad real es la verdad finita, práctica, en la que se puede profundizar desde cualquier ángulo; y por otra parte, la verdad figurada, que es infinita y ciertamente desconcertante. Sólo esta puede hacernos enloquecer y perdernos a nosotros mismos. Por eso, creo que debe conocerse muy bien y respetarse, para no caer en ella. Qué hay más humano que la compasión? Qué hay más noble que dar el mejor ejemplo posible? A estas preguntas no espero una respuesta sensata que no sea una sincera negativa.

Mi crítica se basa en que la superficie siempre es Babel. Si uno espera encontrar la respuesta de sí mismo fuera de sí mismo, se llevará una verdadera decepción. Sufrirá mucho. Corre el riesgo de volverse loco. Creo que sé de lo que hablo. La vida es mucho más sencilla. Siempre lo ha sido. Uno debe decidir muy bien cómo afrontar aquello en lo que cree. Es su responsabilidad, la única que vale la pena defender con valor.

Es curioso que, sabiendo esto, uno no pueda detener esa multiplicidad de mundos dentro del mismo, tan vasto, tan rico, tan vibrante. Me excita vivir como no lo había hecho nunca. Creo en el sentido. Hay un sentido. Uno solo. No debemos rendirnos ante el miedo de descubrirlo.

Por tanto, lo único que puede hacer uno es vivir en armonía con esta idea. Escuchar atentamente todo lo que debe enseñarnos y no hablar tanto. La sabiduría consiste en saber cuándo actuar, cuándo hablar, cuando callar y cuándo reflexionar. Ninguna es más importante que las demás. No todos se preocupan por afinar lo mejor posible su corazón, y por eso su música no suena igual de armoniosa en cada uno. Ellos se lo pierden. Ellos privan al mundo de este regalo. Lo hacen para siempre. No puedo elegir por todos. Espero influir de la manera que me parece más ética, más justa. No soy perfecto. Ser sincero de esta manera me está llenando de esperanza de nuevo, de ganas de vivir. La vida es la lenta victoria de la ambición espiritual.

Aún queda mucho por aprender a raíz de esto. Es cada uno el que debe recorrer su propio camino. Seguirán habiendo respuestas mágicas, falsas, a los problemas más sencillos de todos. Sólo es difícil al principio. Todo se va volviendo cada vez más fácil si uno acepta sus miedos. Esta es la verdad.

Sólo espero no separarme de este camino en adelante, al menos no demasiado, porque sé que es el camino correcto. Siento que mis palabras puedan ser malinterpretadas u ofender. No busco eso. Tengo que entregar mi corazón. Esta es la manera. La sinceridad. Hay una frase de Winston Churchill que me gusta mucho y dice: "No estoy de acuerdo con el uso que hace de su libertad, pero mato por él". Creo que está bastante clara.

Cada día tengo menos dudas respecto del resultado de una sincera búsqueda. Es una especie de juego. Sabes que hay un acertijo, un misterio, y uno mismo debe reconocer el camino por el que es más fácil llegar a la solución, aunque nunca terminemos de llegar a ella. Así lo veo yo. Es lo que pienso. Eso es todo por ahora.

viernes, 20 de marzo de 2015

Tregua

Si alguien ha sentido esto, debe saber que es, probablemente, el sentimiento más puro, sublime y especial de todos. No sé cuánto durará esta vez, pero es mejor que todas las anteriores juntas. Todo está bien. Todo está en su sitio. Creemos lo que estamos preparados para creer, no lo que decidimos creer. Sé que el resto de las tormentas no harán más que devolverme a una calma más grande, porque así funciona. Ese es el único ciclo. Ahora, estoy en paz. No cambio nada. Sólo siento. Esto es la verdad.

No hacer lo que es correcto conociéndolo es mezquino. Me he equivocado en mi interpretación. Siempre lo hago. Ahora me doy cuenta. Esta es la vida que he decidido tener. No tengo otra. Tarde o temprano, todos decidimos. Este es el sentimiento que necesitaba, que estaba buscando. Sólo el corazón es buscador.

No me carcomen las mismas preguntas que en el pasado. Ahora sólo puedo pensar ¿cómo no me di cuenta antes? Siempre intentamos cambiar lo que no podemos cambiar. Lo olvidamos. Nos resistimos a aceptarlo. Creemos que vamos por diferentes caminos, pero vamos por el mismo. Somos indescriptiblemente ignorantes y necios, la mayoría del tiempo. Busco lo mejor, no lo peor.

Esto era lo que necesitaba y no lo sabía. No quiero sufrir como antes. Quiero aprender la lección. No soy perfecto. No soy superior. No soy nadie. Voy a seguir viviendo por un tiempo. He cometido muchos errores y no es una cuestión de orgullo reconocerlo. Eso ha quedado atrás. He visto claro lo que todos podemos ver. Todos. No tengo la más mínima duda sobre ello. Qué tonto he sido. Tenía que pasar por esto para darme cuenta.

Desearía quedarme en este estado por mucho tiempo, pero existe una sabiduría más grande que la mía. No lo sé todo. Sólo me dejo llevar, acepto. No rompo el vínculo infinito entre todas las cosas. Sólo participo de él. Sólo soy algo más. Soy feliz aunque haya sufrido. Sólo gracias a eso soy feliz. El destino es hacer lo correcto. No quiero odiar más, ni hacer más daño. No quiero cometer los mismos errores que antes. Quiero que hoy sea el día más decisivo de mi existencia futura, el punto de inflexión más significativo entre lo que está bien y lo que está mal. Quiero dejar de intentar decidir, como veo tan claro que debo hacer ahora. Voy a confiar en esto, con todas mis fuerzas. Soy mi voluntad ahora. No existe nada más para mí ahora, salvo el amor. Nada más. Todo lo demás, todas las ilusiones, han quedado atrás. Estoy en paz. Quien más piensa, más acierta. Quien piensa de verdad.

Hoy es el mejor día de mi vida. No tengo que fingir nada. Soy afortunado. Todo ha compensado con creces y no basta describirlo aquí. No es necesario. Disfruto haciéndolo. Se acabaron las guerras absurdas. Se acabó la injusticia y la impotencia. Las ilusiones dañinas. El dolor. Lo desconocido. Todo. Ahora, empiezo a vivir de nuevo. Todo será diferente. Voy a esforzarme de verdad. Todo va a ir bien. Todo estará bien.

Crítica a la imagen


No hay imagen sin contenido, desde Aristóteles a la Semiótica del siglo XIX. El Ser eterno de Demócrito. La moral de Spinoza. No voy a ocultar aquí mi desprecio a la imagen colosal. Sólo ha cambiado la imagen, la apariencia. Es una ilusión tan evidente que me ofende la duda sobre ella, tan en derredor, exasperante. Es como si no acabase. Como si no pudiera acabar. Nadie sabía que iba a ser así. Simplemente, sucedió. Cómo evitar lo desconocido? Pero lo desconocido suele ser lo que se ha conocido. Natura non facit saltus.

La única imagen en la que creo es en la imagen sincera, transparente. Hablo de imágenes y sé que son inevitables. Que no siempre vi las cosas así y que siempre es difícil llegar a una verdad más profunda. No creo en ninguna verdad que no sea cotidiana, que esté separada de lo cotidiano. Nada más impensable. Aquella fe en la imagen evocada se ha derrumbado estrepitosamente. De repente, todo me parece increíblemente pequeño, pasajero, olvidable, poco interesante, salvo el interior. La verdad está en el interior. Luchamos contra lo de fuera, no contra lo de dentro. Y lo único que lucha es el interior. Pero siempre es interior. Nunca es imagen. La imagen es el final, no el principio. Es engañosa. Cambia sin alma, sin ritmo. Sólo nosotros vemos mientras vivimos. Sentimos. Pasamos.

Nada hay que pueda respetar ahora más que los sentimientos sinceros. Todo es herencia. Aún creo en la elegancia de los que se fueron buscando una verdad más convincente. Yo me iré y estaré a la misma distancia, sin recorrer un paso. Es una quimera. La vida es ahora y vivimos, aunque luchemos por no aceptar la vida. Es bellamente delirante. Superfluo e incuestionable.

Criticaba la imagen porque satura mi rutina como un niño inquieto y torpe que destroza las sutilezas de la obra de los adultos. Destruye y no sabe que destruye. Qué curioso me parece esto. Dónde está el valor? En lo que es práctico por un tiempo?

La imagen se ha vuelto un incordio, una violación de la economía del pensamiento y del sentimiento. Ha mancillado todos mis recuerdos, toda mi inocencia. Le ha robado el sentido que pensé que sería inamovible, eterno. No hay sentido eterno. No puedo expresar aquí todo lo que me hace sentir saberme limitado, olvidarme. Hacer sin hacer. Intentar hacer. Qué extraño es todo. Nadie sabe a lo que se acerca, por muy claro que lo vea. De repente, ha cambiado. Ya no es lo mismo.

Somos tan familiares que nos rendimos y triunfamos al mismo tiempo. Solía saber cosas. Ahora, todo lo que sé, se basa en lo que no sé. No me atrevo a escribirlo aquí, por pura vergüenza. Por pudor. Es cada uno el que debe encontrar su camino. No hay fórmulas mágicas. Todo lo que vemos es una superficie precipitada. Un intento incompleto que no termina. Todo se va mezclando y nadie sabe cuándo ni cómo llegará el estado de equilibrio. Nadie sabe cómo se salva cada segundo. Todo es mentira. Da igual lo que se pretenda decir. Seguimos pensando, escribiendo, hablando. Sentimos como si algo dependiese de ello.

Qué extraño es todo. Tan evidente, tan estático. La imagen es una prisión imposible. Una aberración de la naturaleza. Habrá muchas otras. No puedo luchar por un valor en el que no creo. Mi camino se ha alejado de este. Ya no le encuentro más sentido que el de descubrir su inutilidad. Me elevo y veo más lejos. Todo está más alejado. La ficción de la lucha de contrarios ha terminado por desanimarme.

Nadie sabe lo que viene después. Mañana. Cuando sea. No puedo explicar el cambio. No puedo explicar el misterio, ni explicar nada. Me sentiría un inmoral. Se acabó la mímesis. Se acabaron los fanatismos, las exageraciones, los extremos a la deriva. Todo se ha acabado. Hay que seguir adelante en busca de una nueva ilusión. Hay que olvidar que es una ilusión. Quién sabe todo lo que había. Era mucho más, como lo es ahora. Quién sabe.

Lo único que hace el espíritu es buscar. No puede cansarse de buscar. Ahí queda. Cada uno es su camino. No he escrito nada. Vuelvo a empezar. Todo es lo mismo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Crítica social y cultural


Vamos allá de nuevo.

Un día más en el mundo.Nunca se ha vivido mejor en la historia de la humanidad de lo que se vive ahora. La masa es tonta desde que existe la civilización. Quiere creer ilusiones, negar que lo son, respuestas fáciles, cómodas, milagrosas. Se aburren y ni siquiera les preocupa el porqué. La masa está impulsada por seres seminconscientes, violentos y alienados de lo que les produce. Muchos se han preocupado de esto antes que yo. No puedo abstraerme de esta preocupación. Nunca lo he visto todo tan claro como lo veo ahora. Decidimos, pero de repente, volvemos a la niebla, nos sumimos en esa masa informe.

Somos masa para otros. Si pudiera explicar con más detalle lo que siento al respecto del desprecio de los seres humanos hacia sí mismos, todo lo que son, algo completo, bello, noble. No. No es así. Yo también estoy atrapado en una ilusión. Vuelvo a perderme en la masa. Todo es más desordenado que antes, porque es más ordenado. Antes, todo impactaba por ser lo primero. Ahora, hay demasiado de todo. La rapidez engaña. Veo que esta cultura de masas estaba basada en nuestra neurosis, en nada más. Que esta cultura está agotada y sigue existiendo como un monstruo insustancial.

Odio la imagen con todas mis ganas, porque siento que ya no significa nada. Todos nos hemos vuelto unos iconoclastas insoportables. Nos hemos vuelto nadie, de repente. Estamos atrapados. No hay salida. Uno inventa una excusa que le vale por un tiempo, una defensa, hasta que ésta pierde su fuerza, su valor. Luego vienen los lamentos, la incertidumbre y vuelta a empezar. Maquinismo, mecanicismo, automatismo. Todo a la vez. Y no queremos nada realmente, porque no sabemos lo que queremos.

Todos quieren respuestas, pero ni siquiera se escuchan lo suficiente a sí mismos. La masa, la masa, la masa. Siempre en mi cabeza, destrozando mis sueños, mis ilusiones. Pero yo debo vivir de ilusiones. No sólo de pan vive el hombre. Esto me parece una locura. Sólo quería decir que pagamos lo que hacemos y nada más, que luego nuestra queja se vuelve algo indigno, porque se deforma, se empequeñece, pierde completamente su sustancia real. Envilece al hombre, lo vuelve más despreciativo, más estúpido y más neurótico. Masa, masa, masa. Maldita masa. Qué puedo hacer para destruirte? Por qué tiene que parecer todo mi enemigo? De dónde vengo si no es de esta masa informe con alma racional? Velocidad, movimiento.

Qué gran mentira. Mañana, volverán a llenarse los periódicos, las redes sociales, las televisiones, las bocas de la gente, sus cerebros, de imágenes sobre sexo, violencia, apoteosis, horror, placer, dolores imposibles. Masa, masa, maldita masa!! No lo soporto. Me obliga a caer sobre ella. Me infecta con su virus. Cómo defenderme de lo insustancial? Debo formar parte de esta ignominia? No puedo creer esta mentira. Todos tiramos nuestra vida a la basura por miedo a una mejor. Nada podemos hacer, sino vivir con miedo. Me aparto de esta exhausta sociedad que no viaja a ninguna parte. Nunca lo ha hecho. No sabemos vivir. Debo guardarme la filosofía para los extraños como yo.

Esta masa odia pensar, odia cambiar. Odia ser lo que es. Cómo odio a la masa. Sé lo que pasará. Pasará lo que pasa siempre. Un día tras otro, llega la misma verdad, disfrazada de mentira. Llegamos cada uno de nosotros, con nuestra apariencia miserable, con nuestras pretensiones, con nuestro orgullo y nuestra crueldad. Llegamos todos, con nuestra sed de venganza hacia la masa. Todos la tenemos, pero todos somos masa. Nadie se libra. La moralidad recibe un ataque tras otro y es la única estructura de este leviatán. Somos corazones. No somos monstruos sin alma. No somos productos. Dudamos de lo que es indudable porque nos han engañado. Nos han engañado aquellos que no quisieron pensar más. Su detritus ha llegado hasta nosotros. Tenemos que pensar por nosotros mismos si no queremos recibir pasivamente los monstruos del sueño de la razón de otros. Pero tiene que suceder. La sabiduría sólo se alcanza a través del sufrimiento. Nada hay más real, si es que no es lo único, que el amor que se da o se recibe.

Me rebelo contra la ignorancia que pudre nuestro espíritu, contra la que no todos luchan por igual. Anhelo con vehemencia esos espíritus nobles del pasado que ahora me inspiran y me hacen mantener la esperanza en un mundo imposible. Un mundo en el que todos podamos ser mejores sin tanto miedo a la comparación, a la apariencia, sin toda la obsesión y paranoia que desprende sobre nosotros, que nos atrapa y nos somete, que nos sacude.

No estoy loco. No lo estoy. Estoy harto. Vivo en contra de lo que es malo. Es malo para todos. Cada día estoy más convencido de que esta vida sólo puede vivirse en el silencio intransmisible del ser. Lo demás es una ficción deformada, apenas unas chispas del gran fuego que cada uno tiene en su interior. Eso es lo que pienso. Que la mentira es el precio que los justos pagan soportando y que procede de los injustos. No puedo creer que el mundo es ese sistema de usar y tirar, fácil de asimilar, en el que las ideas ya no valen lo mismo que antes, porque hay demasiadas, porque hay demasiado de todo y todo llega demasiado pronto. No. No quiero creer en un mundo así. Me niego.

Seguiré protestando contra esta pantomima infantil y hedonista que nos indigna, que nos seduce y aplasta nuestro espíritu. No lo engrandece. Lo atormenta, lo hace sufrir, aunque al principio parezca el sueño más plácido. Sé lo que digo. Me da igual que no me crean. No enloqueceré. Defenderé lo que me parece más valioso: la verdad. Mi fuerza, mi amor, mi sangre, servirán a los que luchen contra esta anticreación que nos rodea y nos amenaza constantemente.

Hay esperanza. Sólo hay esperanza en nuestro interior. De ahí viene la inocencia, la pureza. Qué asqueado estoy ya de consumir basura para el alma. Hay obras fabulosas del ingenio humano a nuestra disposición, y lo más difícil de todo es aprovecharlas, compartirlas, lejos del mundanal ruido y de nuestro orgullo narcisista. Pasa algo si no somos nadie? Sé que no tenemos que vivir enfermos. La búsqueda es difícil, pero es necesaria. Hay que salir de la caverna. De lo contrario, seguiremos sufriendo la contaminación de lo mejor de nosotros. Quizá sea inútil. No lo sé todo. Tengo que creer en esto. No quiero rendirme ni dejar esta lucha, pero sé que cambiaré de un modo que no puedo predecir. Sé que tengo que rendirme para comprender de otra manera lo que no puedo cambiar.

Carta a mi mejor amigo


¿Sabes lo único que tengo? El amor de mi madre. El tuyo, aunque ahora no quieras verlo, el de mis amigos, el de los que ayudo o los que me ayudan. El amor hacia mí mismo. Estoy limpio. Soy libre y soy feliz. No soy malo. No voy a odiarte ni a intentar odiarte. Creo que te has equivocado. No sé si puedes darte cuenta o no quieres hacerlo. El daño que puedo hacerte es mucho más grande del que te he hecho, pero tú crees que no vale la pena que intente convencerte de lo que siento, de que no busco hacerte daño, ni a ti ni a nadie, porque sé que hacer daño no tiene sentido, que sólo lo produce el odio irracional, precipitado. Está mal.

No hace falta estar más allá del bien y del mal para saber lo que está bien y lo que está mal. Es lo más fácil de saber para quien lo busca. Tú te sometes a tu desconfianza, a tu miedo, a tu ira, como si no pudieras luchar. Por eso no te apoyo, porque no te comprendo. Por eso no creo en ti ahora, porque sé que no sabes lo que haces. No importa todo lo que haya hecho por ti. Sigues desconfiando de mí. Sigues diciendo que voy a por ti. Dime, qué puedo hacer?

No he conseguido (o no he podido o sabido) demostrarte todo lo que sé, lo que siento. No puedo culparte de lo que es culpa mía. Me has hecho daño, pero te perdono. No quiero que seas así. Estás desperdiciando la vida porque no te atreves a luchar contra el odio. Sabía que volvería a pasar. Volverá a pasar. Volverás a echarme la culpa. Esto viene de muy atrás, de lo más profundo. Por qué no quieres cambiar? Por qué es así tu corazón? Esto pasará, pero no lo vas a olvidar tan fácilmente. Yo no soy nadie para hacerte pagar por nada. Ni siquiera me planteo, sensatamente, pretender tal cosa.

Si crees que no puedo intentar ayudarte, que está mal que lo haga, que mis sentimientos son perversos, si sigues dudando de mis intenciones, después de todo lo que te he demostrado (no es mucho, pero ahí está) no sé qué más puedo hacer. No creo que nunca defienda que decidas odiar. Nunca. El camino que tienes ante ti es mucho más amplio. Mucho más gozoso, pero no creo que tú pienses eso. No creo que puedas verlo ahora. He intentado hacer las cosas bien contigo, pero en tu peor momento, no ves al amigo que soy. Ves una amenaza, un traidor. No te exijo más de lo que me exijo a mí mismo ni a los demás. No me avergüenzo de lo que intento. Sé que es un intento, pero es un intento sincero. No soy un hipócrita.

Lo que nos une es algo grande. No me avergüenzo de esto tampoco. No es una condición, es un hecho. No lo uso contra ti. No tengo miedo de ello. No te manipulo, ni te engaño, ni te oculto nada, pero sigues creyendo que lo hago. Sigues dudando de mi honestidad, después de tantos años, de tanto esfuerzo. Me has vuelto a partir el corazón, pero sé que me repondré. La vida sigue adelante. No te deseo nada a ti que no me desee a mí mismo. Te repetiré las mismas cosas, las que considere más importantes hasta que me muera.

Voy a seguir sin ocultarte nada. Voy a seguir siendo como soy, lo que he sido siempre. Voy a intentar hacer las cosas bien y voy a intentar demostrarte, hablando lo menos posible, que estabas equivocado. No me ha sido fácil llegar a saber lo que sé hoy y no será fácil averiguar lo que sabré en el futuro, pero creo en ello porque sé que es la verdad. Si no me crees, ya me creerás. No tengo miedo de tus críticas. Critica todo lo que quieras. No acabarás conmigo. Voy a seguir aquí hasta que me vaya y voy a hacer lo que tengo que hacer. Sabrás lo que valgo de verdad y luego, entenderás lo que ahora ni te imaginas.

Estoy bastante convencido de que esto no servirá de mucho, pero no será porque no lo haya intentado de corazón. Como sé, como he dicho, que esto se repetirá durante mucho tiempo, quizá te convenga leerlo de vez en cuándo como recordatorio. Puedes considerarlo una contestación a lo que me escribiste. No te guardo rencor. Me encantaría que tú no decidieras hacerlo como tan acostumbrado estás. Ya nos veremos. Sé feliz.

domingo, 15 de marzo de 2015

Confesión



"Lo único que quieres es expresarte, que te escuchen".


Pensaba que no sería tan desagradable, tan ofensivo, vivir en una sociedad en la que flota
sólo la mierda, lo inmaduro y precipitado, lo vulgar, la farsa exhibicionista. Estoy harto de esta sociedad. Imagino que siempre ha debido ser así, aunque los ideales cambien, que algunos nos horrorizamos por dudar de lo más evidente. La mayoría parece conspirar, parece ignorar lo que deliberadamente saben que es perecedero, absurdo, sobrevalorado. Lo harán por miedo? Por pereza? Por maldad?

No quiero aislarme de la gente, pero estoy cansado de este lugar, de los individuos que veo,
tan perdidos, enfadados, tan desordenados. No alcanzo a comprender cómo parece que yo, un pobre ser como ellos, he podido ver lo que ellos desconocen o detestan. No se dan cuenta, acaso, de que es lo que descuidan aquello que produce su desgracia? No se dan cuenta, acaso, de que la dramatización es totalmente innecesaria y vana? Me hacen daño con su falta de sutileza, de autoanálisis. Creo que si yo estoy comprometido a hacerlo, ellos también. No puedo creer en una libertad o felicidad que se base en la mentira, en una burda imposición que viene de fuera. Quizá muchos sólo quieran ser aceptados. No tiene nada de malo, siempre que esta elección se haya madurado mínimamente. Todos nos equivocamos, pero, por qué hacerlo a drede? Por qué desperdiciar la vida, tirar la toalla de esta manera? Por qué elegir ser masa con tan poca pasión?

Haber idealizado la figura del ser humano me ha hecho darme cuenta, una y otra vez, de que su misterio es
incomprensiblemente versátil. Les comparo directamente conmigo y no dejo de dudar de sus motivaciones, de sus verdaderas intenciones. No dejo de intentar comprender por qué se hacen tanto daño a sí mismos y a los demás, un daño silencioso, caótico, casi indiferente o amoral. Es una monstruosidad para mí.

Cada día estoy amargamente más convencido de que no puedo cambiar a los que deciden ser menos valiosos para los demás. Suelen ser los que se preocupan de las apariencias, más que de ninguna otra cosa. Cómo aguantan? Creo que me resultaría angustioso y estresante mantener un ritmo al que no pertenezco. No quiero dar ese ejemplo. No entiendo que pueda darse con esa ligereza tan despótica, tan anodina. Es incomprensible para mí. Destruye la ilusión, en mi cabeza, de que podemos ser mejores. Me engaña, me pone a prueba. Es como si no hubiera avanzado un paso, en esos casos. Como si estuviera atrapado en un mundo al que no pertenezco. Veo que no son los modelos que me inspiraban los que ahora me inspiran. Si yo he cambiado, por qué ellos no? Por qué siento que es inútil escribir aquí mi decepción hacia ellos?

Me distancio cada vez más y más. Estoy orgulloso de la firmeza que ya me parece factible en mi mente, pero no sé lo que pasará. Nunca lo sé. Ahora, hago las mismas cosas, y encuentro que echo de menos ese júbilo de la compañía de otros, sin analizarlos con esta exhaustividad, que se ha vuelto cada vez más específica, más clara. Este no es mi sitio. He dejado de pertenecer aquí, muy pronto. Cuando muera, seguirá habiendo conversaciones absurdas, casi vacías, seguirá habiendo desverguenza, como dice aquella canción de Stevie Wonder. Sólo para los ojos que no pueden ver.

Algunos dirían, si no pueden es porque no quieren. Quién sabe las respuestas definitivas. El hecho es que el espectáculo humano varía ante mis ojos porque soy limitado, porque no veo y siento todo a la vez. No hago más que desahogarme y especular. Ya no deseo lo mismo. A veces, sólo deseo escapar. A veces, siento que sólo puedo enfrentarme a lo incomprensible con lo comprensible, mi única arma. Pero no lo elijo todo. Elijo lo que me viene dado. Es eso elegir? Y luego están esas ideas-límite. El dolor, la muerte. Esos límites en los que podría, idealmente, situar lo que soy. Pero nunca es suficiente.

Siempre se desvanece este esquema. Me escapo, se olvida. Luego, vuelta a empezar. Las mismas frustraciones; los mismos miedos. La gente no quiere entender más que lo que le conviene. Raro es aquel que sinceramente siente pura curiosidad, deseo de ser lo más coherente y responsable posible. No. Es más fácil rendirse para casi todos. No puedo creerme una excepción. Sólo purgo aquí el exceso de mis culpas, como un vaso que derrama su contenido al no poder contener más.

El autoengaño siempre es malo. En otra época, hubiera hablado más románticamente. Se cayó aquel velo.
Mis ojos no ven lo mismo ahora. No ven lo que podían ver antes. No puedo cerrar los ojos.
Vivir es tener los ojos abiertos. Se ven cosas más hermosas, cosas grotescas. Siempre están pasando cosas. Somos pequeños y breves. Todo pasa muy rápido y nada se puede atrapar por mucho tiempo. Mi ofensa es increíblemente insignificante. Pero es real. No me gusta ver que otros desperdician lo que a mí me ha costado tanto conseguir. No me parece bien. No lo comprendo. No puedo dejar de odiarlo. Mi odio aumenta. Mi compasión es demasiado lenta. A veces, encuentro, por fin, consuelo y regocijo en las cosas tal y como son. A veces, por fin, renuncio a cambiarlas. Es una dulce resignación que pronto vuelve a esfumarse. Parece que tuviéramos que afanarnos en lo imposible, contra nuestra voluntad, forzosamente.

No puede ser tan fácil el misterio. Cual es el siguiente paso? Quizá, lo que realmente me molesta, es sentirme tan perdido a pesar de estos conocimientos que parecen tan seguros y profundos. Las cosas se ven distintas en el tiempo y soy un hombre joven. No esperaba sentir esta incertidumbre tan grande. Sólo esto podía humanizarme. Sabía que quería crecer, progresar, pero no sabía que sería tan difícil. Lo que me servía antes, lo que me permitía apartarme de la lucha, ha desaparecido. No puedo huir de mí mismo. No puedo pretender ser lo que no soy, sin sentirme un falso, sin generarme más miedo. El reto está cada vez más claro. No hay término medio. Uno puede seguir su corazón o puede ignorarlo y autodestruirse. Siento reducirlo a esa fórmula afectiva tan simple. No sé qué más podría decir al respecto. Todos elegimos. No me atrevería a escribirlo si no lo creyera realmente. Tiene que haber una respuesta en cada uno de nosotros, más allá de las apariencias decepcionantes. Quedan obsoletas porque nuestra pasión cambia de forma. Es cada vez más difícil luchar para que tenga sentido. Intento hacer mi parte. De veras lo intento. Es realmente difícil. Todo estaba escrito antes de mí. Esto lo hago para curarme. Tiene que haber alguna manera.

Hoy, condeno con todo mi desprecio el detritus que nos rodea a todos. Nuestra cultura no es verdadera cultura. Es una degradación, una abominación del intelecto y de la razón. Es, simplemente, mierda, en una palabra. No encuentro en ella más que sordidez y estupidez, falta de verguenza, el precio de una libertad muy valiosa, que se consiguió a través de dramas históricos extraordinarios, por causas extraordinarias y que hoy se mancillan, se violan descaradamente. Se desperdician. Muchos, si no todos, sabemos esto y hacemos como si nos diera igual. Como si no hubiera solución. Es que va a ser siempre así? Acaso las almas más sensibles tendremos que soportar esta carga insustancial antes de elevarnos o perecer? Tiene que ser realmente así y no hay solución?

Invoco a los que son como yo, a los que no quieren un mundo así. Sé que estoy exagerando. Que hay mucho más de cerca, pero no puedo evitarlo. Esta apariencia es arrolladora y constante. Es un desgaste para el espíritu. Es un ataque directo a la armonía interior. Por qué hemos de ser así? Qué es tan agresivo en nosotros sino nuestra falta de comprensión de nosotros mismos, de entrega, de autosacrificio? Acaso estos valores ya no han de significan nada hoy en día? Debemos rendirnos, tarde o temprano?

No puedo creer esto. Me niego. Debo pensar que la mayoría decide no luchar, luchar sin verdadera pasión, erróneamente. Debo pensar que los valores se descubren a través del exceso y que este proceso es lento y dramático, que nunca es adecuado al principio. Perecerán y su sacrificio habrá servido de disuasión a los que vengan detrás. Tiene que haber una alternativa a esta contrautopía materialista y mecanicista del eres-así-o no.eres-nadie. No puedo creer en otra cosa que en esto con más fuerza. Es una trampa, una mentira, tan evidente que no deja de asombrarme y horrorizarme que muchos se dejen engañar.

Creo que nunca entenderé cómo la mayoría se conforma con tan poco, pudiendo tenerlo todo, lo que verdaderamente importa. El amor de los demás, el placer de la virtud, el merecido descanso, la felicidad. Son cosas que sitúo a una distancia muy superior de lo que, sin ninguna duda, está avocado al fracaso y la destrucción más penosa. No puedo creer que esté equivocado.

Esta virulencia me ha sobrevenido. Es una virulencia espiritual. Ella me obliga a ver lo que no quiero ver: que las cosas no son como yo quería que fuesen. Quería que los demás demostrasen respeto a las artes y las ciencias, devoción, entrega, modestia. Encuentro que la mayoría decide someterse a vicios y apariencias que ni siquiera saben, ni se preguntan, de donde les vienen. Será del interior. Conócete a ti mismo. Pero hablo de la nada. Cada uno intenta contruir su realidad y las losas le acaban pisando los pies. Puede enfadarse uno con una losa?

Solía creer que había descubierto la felicidad última porque era sencillo. Pretendía serlo. Nunca he sido tan sencillo. Veo y atiendo a aquello más desagradable porque no lo comprendo. Lo sublime me conmueve, pero lo absurdo me escandaliza. Esta pasión es un don y una maldición, dulce y amarga. Es indivisible. Estoy condenado a ser libre a raíz de lo que no puedo cambiar. Sí, debo construir mi realidad, pero el único modo en que considero que puedo hacerlo sin perjudicarme extremamente es con coherencia, con verdadera voluntad. No puedo entender que nos precipitemos desesperadamente por falta de introspección. Qué horroriza tanto a las gentes de su propio pensamiento? Es que no termino de comprenderlo.

Había psicología antes de que se llamara como tal. El sentido común siempre ha existido, desde que somos hombres. Es que hace falta ser tan brillante para descubrir y aceptar lo más obvio? Me parece una locura.
Es que acaso el hombre prefiere enfrentarse a la Naturaleza por su ignorancia y nada más? Esto me parece trágico. Más de quinientos años han pasado, más de mil, y sin embargo, esas mismas gentes de las que formo parte, cometen errores movidos por las mismas pasiones. Errores que inspiran y que decepcionan. Errores que son enterrados por las épocas, sepultados por el tiempo implacable. El mundo y la vida son bromas constantes, infinitas. No importa las perspectivas que uno haya conseguido atrapar o soportar. Hay un largo camino en todas direcciones. No importa lo que se prefiera, sólo hasta dónde podemos ver.

Si yo pudiera compartir aquí lo que he sentido, lo que he podido aprender, tal vez pudiera ahorrarle a algunos esa desagradable sensación de impotencia que todos sufrimos alguna vez ante nuestros complejos sentimientos. Pero las vidas se viven por separado. Nos separan mares de incertidumbre y debemos luchar en solitario. Por eso la vida parece una guerra perdida por fuera. No hemos visto la lucha de los demás en su mera apariencia. Sólo vemos los restos. Están de paso. No estarán ahí siempre. Cambiarán. La voluntad es lo más misterioso de todo. Si uno comprendiera esto, el tiempo sería tan paradójico que probablemente no existiría.

Realmente, es un desafío existir sin poder comprender más allá de las apariencias de lo inamovible. Los que amamos la filosofía, sabemos que el camino no puede terminar. Debe ser recorrido. El pensamiento es creador y descubridor. Es la duda, la contradicción, lo que nos mueve a ser lo que somos, a convertirnos en ello. Por eso, al verme en medio del determinismo mecanicista que me viene impuesto del exterior me rebelo, exigiendo mi propia humanidad. La naturaleza comparte información consigo misma y nosotros somos la duda que palpita, el fuego que crepita antes de apagarse, por caminos inescrutables. Somos las ondas que retumban a través del tiempo y el silencio, lo más extraño de todo.

No terminan lo comprensible y lo incomprensible, porque algo sigue adelante entre ellos. Una broma del Ser. Qué más podría ser? No sabía que debía ser esto ahora, en este momento. Tengo que intentarlo. No puedo conformarme. No puedo quedarme quieto. Lanzo mi alarido con esperanza. He destruido parte de este demonio, por un tiempo. La lucha continúa. La muerte acalla todos los males. Es de esas cosas que no necesitan creerse. La suerte no existe. Sólo nuestras obras, profundamente humanas. Todo se acaba y empieza a la vez. Rareza dentro de otra. Así sucesivamente. Todo hasta este momento. Y la vida continúa. Eso es todo.

sábado, 14 de marzo de 2015

Ahora

Decía aquel rey del pasado que "no hay nada nuevo bajo el sol". Esto no es algo bueno o malo por sí mismo. Depende del uso que podamos darle, de aquello que deseemos. Si no podemos liberarnos de ello, quizá debamos aceptarlo. En contra de lo que mucha gente parece pensar (y parece seguir queriendo pensar), no es fácil conocer la voluntad. Es misteriosa. No termina. La inmensa mayoría de las discusiones que podríamos tener son absurdas. Es una cuestión de economía. Debo pedir perdón por esta insolencia. Pero realmente es sincera.

Soy uno de esos más de siete mil millones de entes que pueblan nuestra sociedad líquida. Alma viva, escúchame! Porque yo no soy la masa, fruto del incordio de la Naturaleza. Esta nunca fue moral y, ahora en mí, habita este recuerdo infantil e intermitente, luchando contra la realidad. Estas negaciones. Este desasosiego. Me parece que los espejos no pudieran más que devolver una imagen. Vivimos en una sociedad de espejos. Espejos deformados, fastuosos, diversos. Pero espejos, al fin y al cabo. Nada ha cambiado tanto. Caza y diversión; pan y circo. Nosotros.

Nos vendemos lo que ha existido siempre como algo grandilocuente que ahora es real, que antes no lo era. Cuántos vendedores de palabras existen? y de formas? Incontables. Si yo soy uno de estos, por favor, no dudéis, al menos, de mi sinceridad. No seré yo el que oculte mis pecados. Alcanzaré la libertad de estos sórdidos excesos que debo sortear. Sí, me atormenta la duda, pero su único poder es la ilusión. Lo he visto. Puedo sentirlo. La vida no es lo que uno desearía en un principio. Cambian tan a menudo nuestros gustos, tendencias, exigencias. Por qué habrían de cumplirse estos caprichos de la historia por un tiempo tan limitado y arbitrario?

Acaso dudáis de vuestra efervescencia? No. Mi experiencia no se volverá a repetir. Mientras arda el corazón del hombre, habrá filosofía, pero no puedo defender esa elucubración perniciosa de las almas débiles que buscan confundir, detenerse. Pero si sois el movimiento!! No puedo sentir compasión por
aquellos que se abandonan y se desprecian a sí mismos. Sí. Lucho por dar ejemplo. Quiero estar limpio. Tú no? Hipócrita!! Pero, quién crees que eres, insensato?

El sentido de la vida no ha cambiado. Apenas esa imagen distorsionada de nuestro espíritu autoflagelado. Sí. Nada más. Seguimos el camino a ninguna parte, a un destino oculto. Lo mismo da. Este tiempo es como cualquier otro habido y por haber. Seguirán mintiendo, luchando, muriendo. Uno no acepta su temporalidad porque la olvida. Así es más fácil por un tiempo. Pero este no puede ser eterno. Ahora, siento que quiero decir algo más alto, distinto. Algo de verdad, real para mí. Necesario o suficiente. Justo.

Ahora, no hablo por aquellas motivaciones del pasado. Se ha caído lo falso para permanecer algo más fuerte y verdadero. Seguirá ocurriendo. Soy ese cambio. En eso consiste el desenvolvimiento de la existencia. En la sincronización. En la transformación. Sí. Yo no puedo darte fórmulas mágicas, querido aprendiz. Apenas estoy dando mi primer paso. No termino de darlo. La vida pasa persiguiendo sueños. Lo difícil es encontrar tus propios actos y palabras. Yo aún sigo buscando las mías. Muchos ni siquiera lo intentan. Es la tragedia muda de las épocas, de la que son testigos los elegidos, muy pocos. Esto sólo es temporal.

Inmediatismo frenético. Esto es lo que me desola. Cuando acabe esta racha de crisis, de banalidad y creatividad desenfrenada y enfermiza, empezaré a pensar con claridad de nuevo. Hasta entonces, me protejo de la locura, me rebelo contra lo que no comprendo y desconozco. Juego. Purgo mis culpas. Soy un ser humano. Sólo eso. Desearía ser energía cósmica, pero no es lo que puedo experimentar. No es lo que siento. Soy hombre limitado. Todo en mí es limitado. Incluso el miedo a mis pasiones.

Pronto, volveré a escribir sobre mi pasado en esos papeles perdidos que se destruirán. Algunos podrán leerlos. No importará demasiado. Esa es la clave. La única salvación probable. Cómo podría apuntar yo (he tardado en darme cuenta) a cualquier esencia que no hubiese descubierto ya alguna aguda mente del pasado?

Cada vez me parecen más grandes. No. Sólo aprendemos. No enseñamos nada. Lo que ocultamos, se muestra de todos modos. Siempre hay más lecturas que hacer y que hacerse. Nunca hemos sido perfectos como pretendíamos. Nunca nos hemos resignado, desde que somos hombres, para bien o para mal. Amo el conocimiento y la vida. La experiencia se basa en la repetición. Aquí, sólo hay impulsos inseguros de desesperación y de lo que solía ser pasión inocente. Ahora, sólo quedo yo, y me sigo desnudando con la rapidez que me permite el pausado secreto del presente. El eterno secreto del tiempo.