domingo, 11 de diciembre de 2022

Bruma y aurora


Se estrecha el viejo sueño. Observar lo incompleto es lo que hago. Sobrecogido por mí mismo. Roto en partes. Rompiéndome. Tratando de mantenerme unido. 

La vida aprieta. Es de cierta manera y nosotros nos amoldamos a ella, fingiendo que es de otra. A veces, tan caprichosa y absurda. 

La relación con los otros siempre será un abismo. De frustración. Desconocimiento. Una lucha incierta por la aprobación. Un patetismo. 

Quita todos los juegos y mírate a ti mismo. 
Pero no puedes. Todo en ti es como juego. Como máscara. Como muerte. 

Cada pensamiento es una derrota. Pero no vienen solos. Son muchos a la vez. Atacan como uno. 

No he resuelto el gran misterio. No tengo respuestas. Tampoco sé a dónde voy. 
Intento salir adelante y temo perecer. 
Esto es cuanto puedo decir. 




lunes, 19 de septiembre de 2022

Prisión

Busco excusas para seguir igual. Aplazo lo inevitable. No ceso en ese esfuerzo. Como todo esfuerzo, es doloroso, pero vale la pena. 

Siempre se me ocurren nuevas excusas, más creativas. Vienen a mí, más de las que busco. Ya están aquí, otra vez. 

No quiero cambiar. Que cambie la vida sola. Toda entera. Empezar todo de nuevo. Una y mil veces. Las que hagan falta. Ser bastante, uno mismo, para el mundo. 

Es bastante éste para la fantasía. Mas no al revés. Ese es el problema. El nacimiento de todos los problemas. Del dolor. De lo que se rompe por dentro.

Me mantengo así, día a día. Mi destino soy yo. Falta valor para reconocerse. Huimos; nos distraemos. Lo acopio, pero falta. Siempre falta valor. 

Escribo para atrapar un poco de dolor. El que siempre se me escapa. El que exige una respuesta más firme. 

Cuando se apagan las nuevas frivolidades, vuelve esa vieja melancolía. Un poco más vieja, por dentro. 

El valor se va en un momento. El desánimo se precipita. Deja pensando. Golpea avisando. Por el mismo sitio. Se toma su tiempo para golpear de nuevo. No es cuando uno quiere. 

Uno es la impotencia de no ser otro. Y así, sucesivamente. 

Se confunden las ganas de vivir con su contrario. Una y otra vez, siempre diferentes. Enfrentadas. 

Vivo en la abundancia. Tengo demasiado de todo. Demasiadas distracciones. Juegos. Decepciones. Basta con acusarnos. 

Estoy abrumado. Estupefacto. Engendro incredulidad, negación de lo cotidiano. Resistencia, rebeldía. Fantasía y amargura. Una lleva a la otra. 

No basta para el mundo. Se gasta tan pronto.
Espero un momento de gloria. Se hace improbable e insisto en un nuevo sueño, más esquivo. Como excusando al mundo, que no entiende, todavía. ¿No seré yo? 

Nunca he sido otro. No va a cambiar más que mi conocimiento. La conciencia de mi situación. Pensar es acorralarse, uno. Circundarse. Repetirse distinto. Resistir otro examen, acaso más duro. 

Basta lo mínimo para pensar diferente.
 
La más pequeña variación, para que todo se desmorone y se levante de otra manera. Algo nuevo y extraño, que acabe lo anterior. Que obligue a reinventarse. A su pesar. 

Todo es para otro. Lo que hacemos y lo que no. Lo que somos, lo que vivimos. Nada es para uno mismo, en realidad. 

Hasta nuestros pensamientos, lo más íntimo es de otro. La barrera de lo extraño. La estrechez del torpe universo, de su brutalidad. De su inflexible invasión. Otra esquina del mundo. Una más. 

Un nuevo vértice de lo inabarcable se mira a sí mismo. Se vuelve centro, en el pensamiento. 

A menudo se busca una miseria peor para justificar la propia. Desdicha o mala suerte. Tragedia, para seguir adelante. 

Para hacer lo cotidiano un poco más cotidiano, como haga falta. Sobran motivos para ello. A todos y a cada uno. 

Lo cierto es que seguimos hablando. No callamos. Pensar es hablarse. No poder callar. ¿Y qué se dice uno, si no es para protestar? 

No saber si uno está roto. Preguntárselo. Apelar la propia injusticia. No poder ser el cambio que uno quiere ver en el mundo. Sufrir esa impontencia o sus consecuencias. 

Buscar cómo hacerse más creativo. Lo que haga falta. Más soportable. 

Me desborda el legado que sospeché. Nos refugiamos en otros. Corazón herido en retirada; quiere volver a ensancharse, a iluminarse. Todas las veces que pueda. 

Tomo este cáliz. Bebo mientras soy. Vivo. Soy para otros. Nada es para mí. Ni siquiera mis pensamientos. 

Aún así, prefiero ser íntimo. Siempre querré llegar más profundo. Seguir escribiendo. Sondear el abismo que supera lo de fuera. 

La imaginación no elegida. La soledad no elegida. 

Aún digiero el dolor que no puedo dejar de ser. 

domingo, 4 de septiembre de 2022

Periferia

Aún intento adivinarte, pero ya con menos entusiasmo. Como si la tendencia, el tedio, fuera más autónomo. Independiente de mi esfuerzo. 

No eres sólo una apariencia. Aunque fuese la mejor. Es normal torturarse como cualquiera. No hay tanto de qué avergonzarse, una vez caen las apariencias. 

Pero siempre caen a la fuerza. Después de la angustia. De la pelea. 

Te he odiado mucho. La incomprensión es el resentimiento, poco después, casi al momento. No puedo adivinarte. 

Tu sensibilidad es el dolor del mundo. Tu imaginación está atrofiada. Ya no sirve. Sólo vives para el tormento. Te lo sirves tú solo. No puedes parar. 

Nunca fuimos solo un sueño. Nos halagábamos tranquilos, pero ibas tomando posición. Mejor que haga mal el otro, si uno puede contarlo. 

Puede más la naturaleza oculta, por ser más primigenia. Te entregas a las cadenas. Das tus armas. Protestas un drama que levantas sobre tu cabeza. 

Quiero que pase el tiempo. Que llegue el momento de la justicia. No existe. No es diferente al de hoy. Es sólo que no entendemos tanto el misterio cotidiano. 

Nos habíamos equivocado. En tantas cosas. No sabríamos repararlas. Tampoco contarlas. Apreciar su alcance. Su delicadeza. No existe el medio o la voluntad. El interés es efimero. Una prisión de olvido. 

No puedo perdonarte haber sido quien realmente querías ser. Quien habías sido siempre. Aunque no pudiera verlo; aunque me resistiera. 

Hay más dolor oculto que orgullo del que puedas presumir. Por eso no creo en tu camino. En tus malogrados sacrificios. 

No entiendes tu propio dolor, pero si, por lo menos, lo reconocieras, atendieras a razones, podríamos compartir un respeto común, solidario. Sincero. 

Esto, sin embargo, voy viéndolo cada vez más lejano, a la deriva, según tomamos caminos distintos. 

Tuvimos el tiempo que compartimos, cuando el corazón era más blando, fuerte en su inocencia. 

Su tiempo no había llegado todavía. 

miércoles, 24 de agosto de 2022

Psicomaquia


Me dedico a las palabras. Son mi profesión. Siempre me han apasionado. Desde el principio. Las palabras importan. 

No tardé en darme cuenta de cómo nos influenciaban. Más allá de la medida, de la intención. En cualquier lance. 

Tienen un carácter extraño. Un destino incierto, pero seguro. Se materializan en lo impredecible. 

Perdemos el control de ellas porque terminan en los demás. Son un intento de control. También hablan otros; todo el tiempo. 

Las palabras producen sentimientos. No dejan a nadie indiferente. Sea cual sea la emoción, existe. 

El mundo no tendría sentido sin palabras. Las palabras son el sentido del mundo. No se reduce al juego, sino que abarca lo más importante. 

Nuestro acaloramiento (confusión, vanidad, abuso) es la impotencia ante las palabras. Son demasiadas. Demasiado profundas. Inagotables. 

Sus mezclas, sus usos, interpretaciones y variantes no se acaban. Empiezan nuevos caminos. Interioridades. Laberintos. 

Son verdad. Creación. 

Aún estoy aprendiendo, fascinado, curioso, escéptico, el valor de las palabras. Todavía. 

Son las salvajes yeguas que me llevan por caminos de misterio, arrastrando mi alma.

La palabra ilumina un momento, enigma, apuñalando la oscuridad. Breve como el relámpago. Un rayo del corazón.

Las hijas del sol me indican el camino. Esperan Justicia y Medida. 

Cada palabra es la promesa de un ajuste perfecto, incompleta. 








lunes, 15 de agosto de 2022

Mañana


Habla un pequeño filósofo, innegablemente particular. Debo claridad, sinceridad, identidad, interioridad. 

Comprender que sólo soy un hombre, entre muchos otros. Mortal. Único. 

Que soy el límite de mí mismo. La medida de todas las cosas. 

La imaginación se llena de lo vacío; las palabras crean. 

Que la carne es la angustia del alma, toda mi vida. Su saturación. Su aprisionamiento. Su molestia. El ejercicio de su dolor. El castigo es su reducto. 

Que seguir adelante es caminar. Tropezarse. Arriesgar lo que parecía seguro. También retroceder o detenerse. El camino es el mismo.

Que expresarse es ser incompleto. 

Te están utilizando, por su propio interés.
Cada vez, como si fuese la primera. Sean quienes sean. Siempre ocultos para ti. 

Anoto para mí un intento de orden. 

Que no eres más especial hoy de lo que has sido siempre. Demasiadas apariencias. Dedícate a ser mejor por dentro.

Que no somos un sueño pasado, por dulce que pareciera. También soñamos.

Que cuanto más sabemos, menos sacrificamos. Pero no lo sabemos todo. 

No quiero ser un envenenador. Otro más, entre tantos. 

Mi objetivo es establecer un pacto entre nosotros. Más estable, largo y sólido. Más creíble y honesto. Hacerme más justo, como sea necesario.

Que todos intentamos que nos amen. De las formas más extrañas, sin salir de lo cotidiano. Pues esto alcanza lo que era remoto, pero próximo.

Vuelvo a un ritmo interior como algo diferente. Transformado. Cansado de tormento. Necesito serenarme. Aclararme de nuevo. Volver a empezar. 

La inquietud es agotadora. 

Morimos a pesar del arte, cotidianamente. 
A pesar de todas sus formas.

Escribimos a pesar de la muerte. De su cotidianidad. Extraordinariamente. 

El resurgir es por dentro. En la medida de sus posibilidades. 

Comprenderme. 












sábado, 13 de agosto de 2022

Hombre posible

 

Soy mi enemigo. No sé cómo es posible. Ese es el misterio.


Poco a poco, voy viendo la trampa, pero ya es demasiado tarde. 


Me derramo en pequeñas cosas, hasta no quedar nada de mí.


No sé qué hacer con estos sentimientos, si no es sacarlos y echarlos lejos. 


Tan lejos como mi ánimo pueda desear...


La rima está muerta o va muriendo. 


Escarbo en las ruinas de mi espíritu. Eso es la vitalidad. 


Tratar de recomponer un espíritu que se rompe. 


Sagrada inquietud, la de que nada pueda ser más injusto. 


El alma resiste a duras penas la carne, porque no la puede vencer. 


La carne muere por la carne. 


El ruido, la náusea, las moscas. La melancolía. 


La palabra mata, pero mata poco a poco. Tu palabra. Primero callas; luego mueres. 


Si algo bueno sale de esto, ¿cómo saber lo que puede ser?


Sólo hay tormento cotidiano. 


Borbotones de alma, ¡salid! ¡desahogadme!


La belleza es la parte más pequeña del caos.





martes, 5 de julio de 2022

Instinto de la nada

 




Ganar es perder


Me ataca por dentro el que no soy. Siempre otro. 

Haga lo que haga, rellena el vacío a mi alrededor. 

La imaginación es mi alter ego y el mundo es la violencia. 

Vivir en sociedad, competir, compararse. 

Cooperar a la fuerza.


Hay demasiados planes por cumplir, que llevar a cabo. El tiempo se agota. 

No hay tiempo de ser otro. Mientras tanto, me dedico a sobrevivir. Ocupar mi espacio. 

Insistir en un recreo imposible o depravado para cualquiera de mis imaginaciones. 


No conozco más precio de las cosas que las cosas mismas. La impersonalidad

Hay buenas intenciones. Lo reconozco. También por dentro.


La egolatría es siempre monstruosa. Lo es más cuanto más insiste. Cuanto más quiere 

entrar en la realidad. Pero lo que debemos hacer, en primer lugar, es descartar 

lo que sólo existe en la cabeza, no fuera de ella. Esto es a un tiempo lo más 

difícil y lo más necesario, pues la alternativa es la locura. 


Luchar por salir adelante es agotador. Pero lo es más aún tener que fingir para otros, 

explicarse. Conceder para ser incluido, ya que lo que no se integra, se desecha. 

Hay que hacer concesiones. 


El mundo crece entre líneas por dentro. En el intertexto. En la mezcla y el cambio. 

Pues el pensamiento realmente es cambio. Creación. 


Las emociones molestan todo el tiempo. Su exceso es grotesco y produce impotencia,

parálisis, saturación. Cuando no es una, es su contraria y siempre hay rebeldía 

contra uno mismo por dentro. No se hace esperar una nueva revuelta. 


¿Quién sofocará finalmente las angustias de su espíritu?






domingo, 19 de junio de 2022

Clinamen

 

"Nunca un juego de dados anulará el azar"

L. Althusser


"No importa por dónde empiece, pues ahí volveré de nuevo"

Parménides




Desentrañar es caer al vacío. Saberse endeble, falible. 


Conozco tu ansia por dentro, pero hay un abismo entre nosotros que sólo cruza el misterio. 


La bestialidad es una tortura, un tormento, del que todos queremos deshacernos, instintivamente. 


Pensar es lo más sublime, lo superior. Para aquellos que piensan de verdad, para los que creen pensar y los que no lo han descubierto todavía. Caminan entre tinieblas. Tardamos en aprendernos. 



                          *           *          *




   HISTORIA DE UN AMOR INCONTROLABLE



Nacer es sufrir la indefensión que se va volviendo autoconfianza, arrogancia incluso. 


Damos los primeros pasos a la luz, sin saber quiénes somos en realidad. 


El sentido está más oculto que cualquier apariencia. Buscar es profundizarse.





                           *           *          *




Pronto tienes el primer pensamiento, la anámnesis. Reinterpretación. Pero tú no lo sabías. 


Sigues creyendo que piensas por ti mismo. Que no estás sobre hombros de gigantes,


indicándote el camino: la eternidad. 



                         *           *          *



Golpeas el aguijón con furor. Quieres sentirte tú mismo, con términos insensatos, 


pues aún eres muy joven y el mundo está lleno de yerro y desesperación. 


No sólo te alcanza; te arrolla. Pues todavía no estás preparado. 




                              *           *          *



Mira hacia atrás. Reflexiona. Vuelve a la sensatez, para descubrir el sentido abandonado, 


ignorado por mucho tiempo, que sigue pidiéndote que lo tomes, que lo respetes y protejas. 


Aguanta una vida entera. Por largo tiempo ha callado. Sigue dentro de ti. Es 


toda la firmeza que conocerás jamás. Suficiente para una vida. 




                          *           *          *



Si algún día le das una oportunidad, te sorprenderá comprobar su profundidad. 


Tantea sus extremos. Prueba la distancia de su abismo. ¿Escuchas la piedra que arrojas a su interior?




                            *           *          *




Reflexiona sobre ti mismo. Tu limitación es que eres mortal. ¿Qué has descubierto, más 


importante, más largo, más sutil que a ti mismo? Dedica sólo un momento a responderte. 


Tienes la vida para descubrir, reconocer, si estabas equivocado. 




                           *           *          *




Retoma tu reflexión, incansablemente, con ayuda del daimon. No tendrás más elocuencia que la que te permita la musa. Todos querríamos ser elocuentes siempre, pero esto no sucede. 




                         *           *          *




No culpes a otros de lo que niegas de ti mismo. Tu negligencia no se salda con castigar al desconocido. Otros habrá muchos, cada vez más y más. El mundo se llena de desconocidos. 





                          *           *          *




Piensa si no será lo más importante, o digno, o justo, que tú te hagas a ti mismo sabio, para no resultar torpe al que debes ayudar. A ti mismo, a cualquier otro. A cambio de nada y siempre de la misma manera. 





                            *           *          *




No te inventes tu propósito. No juegues con lo que es más serio. Hay tiempo para jugar con todo lo demás, pero no con esto. Envejecerás arrepintiéndote, si lo haces. Retoma el camino del que nunca pudiste dejar de estar prendado, porque no te ha abandonado del todo. Tu oportunidad brilla con la timidez de un momento en la eternidad. Toma lo que es tuyo por dentro. No ejerzas tu poder sobre nadie más que sobre ti mismo, para no mancharte de indignidad e inmundicia. 




                            *           *          *




Renuncia a lo que no puedas cambiar de ti mismo para salvar tu sensatez. Transforma todo lo demás para servir a lo primero. Si te queda tiempo, revisa tus acciones, tus propósitos. No hay tiempo de mucho más. Hay una vida para reconocer el corazón que debe darse. Uno que no esté dividido. 



                                             

                          *           *          *




Encuentra la forma de unir los puntos dentro de ti. Estás a tiempo. Firmeza en el espíritu, apoyada en la eternidad. No dejes que nadie te impida hacer esto. No creas que nadie puede impedírtelo. 




                          



jueves, 9 de junio de 2022

Plutón digital

 

     El Pensador, representación del Hombre Universal, mira hacia abajo, vencido por su naturaleza. 

         Contempla el Castigo de existir entre dos mundos. Infinitos. De que existan, irrevocables. 




Las aguas negras del mito, por donde aún no ha pasado la Divinidad. 

Antes del orden, de la Creación. El milagro no se ha consumado. 


Así siento nuestro devenir. Dispersión, liquidez, separación. 

El ánimo es la violencia del cambio. 


No dura tanto una apariencia, pues otra no se hace esperar. 


Baja la cerviz, como ese estertor de hombre, hoy, 

cercano a la disolución. 


En el Hades, hay imágenes mucho más pálidas que las de aquí, 

más engañosas. Abundantes y salvajes, hambrientas de existencia. 

Ninguna tiene vida y todos nos extraviamos en ellas. 

Cedemos la nuestra, confundidos. 


Nos revolcamos, nos debatimos entre la ansiedad y la exaltación.

El entretenimiento se vuelve canalla, culpable, aquí abajo. 

Caer es siempre lamentarse. 




Lejos del camino de la Diosa, casi extraviados por completo, 

la divinidad sigue impresa en el corazón invisible.

Es superior el orden que no se ve. 


Profundísimo, presentísimo.

Sucesor de imágenes, de movimiento. 

El hechizo, el desconocimiento, 

no se desvanece del todo. 


No hay segunda oportunidad.

Sólo destino oculto. 


Ata los cabos sueltos. 

Une los puntos, dentro de ti. 

Despeja el camino. 


La Era de la Personalidad 

no es el fin de la Historia. 


Cuida de la imagen que no se ve, 

que se reafirma. Es la que importa. 


Orfeo siempre acaba mirando atrás. 

El mito es la prisión de repetirse 

en lo desconocido. 









sábado, 21 de mayo de 2022

Amados intermedios

Salgo a flote, por fin, de nuevo. 
Esto es estar bien: mantenerse a uno mismo. Levantar el corazón es salir adelante. 

No hay secretos, ni fórmulas mágicas. 
Todas fracasan en la desesperación. 
Deja de buscarlas. No te hagas presa, voluntariamente, de la insensatez. 

Siempre habrá desaprensivos a tu alrededor que quieran aprovecharse de tu debilidad. 
Es la naturaleza de las cosas, nuestra naturaleza. 

No es diferente. No debe serlo. Aprende de ti mismo, cada día, lo que no puedes cambiar. 

Sólo así vale la pena soportarse. No ceses en este empeño. 

Piensa, por ti mismo: de qué imágenes soy prisionero? Cuáles me someten? 

Una vez las encuentres, responde a esto: cómo son de complejas? Se pueden destruir? Se reconstruyen? 

Este es nuestro destino: intentar controlar nuestra propia vida. Sostener las pasiones. 

Invariablemente, no hacerlo lleva a la destrucción. Por lo tanto, serénate, aprende (soporta, acepta tu aprendizaje) y vuelve a empezar mejor. 

Pues las ideas no son más que principios insistentes. Destruyen y se destruyen por fuera. 





jueves, 19 de mayo de 2022

Palabra propia


Dice pronto un niño, con la segura esperanza de que baste para proteger su capricho, "Mío." No hace falta tanto, de hecho muy poco, para que lo aprenda. Es eso la propiedad, un sentimiento inseguro?


Hago una súplica, al Dios en el que creo, al que nada falta,  del que todo necesito, cansado, moribundo, apetente, según mi fe. Pido serenidad en mi propio camino. Paz de espíritu. Pero, como Orfeo, soy también la caída. Miro hacia abajo. Hacia atrás. Tu también estás entre mis deseos. Desconocido,  pero semejante, sigo buscándote. Hambriento de ti. 


Hacía falta un tiempo para volver a estar hambriento de ti. Inseguro, te busco. No es fácil volver a intentarlo, pero el entusiasmo acompaña. Aprender a vivir es aprender a morir. Intento tras intento, me reafirmo en la inseguridad de mi corazón. Pues no tengo nada más. Esa es toda mi propiedad, intentos inseguros de mi corazón. "Pues el acomodo guía en sus corazones a la interioridad errante."


Un poco de aliento, amigo. Nuestra búsqueda no es tan diferente. Lo semejante se une con su semejante y lo bello es difícil. El pasado insiste. Sobrevivimos en las ruinas de otros. 


Hablo para decir algo. Sé que hay balbuceo, ruido, exceso. El hybris nubla mi corazón errado. Busco la medida de mis propios errores. Cuáles. Cuántos. Son un misterio seguro para mí, pues sólo sé que existen e insisto en buscarlos, vencerlos, dejarlos atrás. A mi tormento. 


Amansa la música a la bestia, cuando es la adecuada. Cuando está. La justa medida es lo mejor, pero implica la búsqueda, el sacrificio, la entrega. La resistencia está en medio. La negación, el perfeccionismo. La lucha continúa por dentro. Como si se hiciera más sagrada y familiar. Propia, no ajena o extraña. Se estrechan los lazos, por la Gracia, no por el esfuerzo. No por uno mismo. 


La culpa no es lo que se recibe, sino lo que se hace con ello. Con el misterio, pues va por dentro. Toca tu música. Déjate llevar, haz lo que quieras. No olvides encontrarte, si te pierdes. Empieza mejor.


Mantente, si puedes, en una virtud mejorada. El vicio acecha para destruirlo todo, cada vez, también, mejorado. Amo las palabras, como la vida tranquila. A ello espero retornar, si puedo, pero no sin ayuda. A nada más merece la pena aspirar que sea sensato. 





martes, 22 de febrero de 2022

Pétalo de medianoche

Un poco de intimidad. La que más aprecio. La más honesta. Después de todo, solo escribo para otros. Antes o después, todo termina en los otros. Terminamos en los demás. Trataré de explicarme de nuevo. 

El día está a punto de acabar, pero no ha estado nada mal. Luchar es aprender de lo desconocido, todavía. De uno mismo. Me tomo mi tiempo. Debe ser así. La paciencia es inevitable. Su necesidad. Su urgencia. Siempre me precipito en mi sensibilidad. Culpable. Excesivo del todo. Nada de eso justifico. 

Me cuesta mucho seguir adelante. No tengo elección. Seguimos siempre adelante, arrastrados por la pasión de nuestros pensamientos. Hay mucha belleza en esto. En esa inexpresable intimidad. No es por justificarme. Aún busco belleza más pura. Refugiarme de lo cotidiano más grosero. 

La parte más pequeña de mí es insobornable. Pero existe. 

Una pequeña reflexión. Hablé con un amigo hace poco. Sólo queremos que nos escuchen. Eso es todo. Suplicamos que nos escuchen. Por dentro. Doy gracias a Dios por las pequeñas cosas. Pequeñas alegrías cotidianas que aún siguen ahí. Y aunque siempre quiero más, soy consciente de que aún las quiero y las tengo. Que pasan para mí. 

Respecto a los demás, algo importante. No estoy para ellos, pero ellos creen que es así, al igual que yo creo que están para mí. Eso es ser egoísta. Eso es ser. No seamos idealistas en este punto, al menos. Damos para recibir y nada más. Es bastante soportarse a uno mismo. Por eso, somos separados. La vida es privación. Ser sobre otros. Deja otras armonías, si puedes. 

Solo hay que darse mejor. Si fuera siempre tan fácil. Pero no de verlo, sino de hacerlo, de serlo. Somos nuestro problema. Ningún retrato, ninguna máscara salva de eso. Que la falsedad crea más falsedad no es nada nuevo. Fingimos para otros. 

Seguimos buscando la verdad. Ese primer y último misterio. Esa eternidad invisible.

Gracias por todo. Bonjour, tristesse. Puedo soportarlo. Solo aprendo a soportarme. La vida en un momento y al revés. En cada pequeña cosa hay cada vez más abundancia. Es insensato no reconocerlo. El tiempo es valioso cuando se cree en él. Y es tan difícil profundizar en un momento. Hacerse un poco más honesto, cuando pasa.

Contengo un drama inexplicable que no sé cuánto importa. Lo suficiente para dudar de él. Quito con mucha calma y cuidado los pétalos de un momento, por si resulta al final que es irrepetible e inexplicablemente (dolorosamente) caduco.

Lanzo de nuevo el mensaje en la botella. Mi amistad está expuesta. Sólo quiero que me escuchen. Lo suplico por dentro. Me digo que está bien, pero sé que quiero más. Nada se hace sino querer más. Tómate en serio. Aunque no sea demasiado. No soy un exceso de palabras mediocres. Tal vez eso y el delirio de querer ser un dolor algo más original. 





domingo, 6 de febrero de 2022

Swipe up

La gente haciendo cosas, sin parar.
Subiendo cosas sin parar. Interminablemente.
Nadie puede seguir el ritmo. Su propio ritmo
Cuándo ha sido importante o necesario conservarlo todo, exagerarlo todo, suplicar por todo?

 
Qué profunda ansiedad, inestabilidad podría obligar a esta deriva insensata que hemos tomado, que nos obligamos a tomar unos a otros?

 
La corriente es irresistible. Dónde están tus referencias de verdad? Tu fuerza de verdad? La de tu espíritu.

 
Ha sido siempre nuestra naturaleza la de querer influir en otros, así como en uno mismo.
Lo que ignoro de fuera es mayor, pero no deja de estar presente por dentro. Si no, nunca dudaría de mí mismo. Pero es muy al contrario. Soy un temblor interno. La música que sale del instrumento del mundo. Su sonido es la necesidad. La única fuerza. 

 
Quiero olvidarme del ruido de la desesperación cotidiana que contagia el amigo, el hermano, el desconocido. Ese disfraz de discordia me recuerda que el poder siempre es cruel, explotador, opresor. Arbitrario. Que no entiende de adornos o de adulación. Es simple y brutal.

Descanso inquieto. No conozco la paz más que como idea o posibilidad. Siempre he estado bajo la presión de otros. Todas mis preocupaciones se resumen en sus juicios.

Soy tan desconocido para ellos como ellos para mí, y sin embargo, nos tratamos como iguales. Es tan extraño. Cómo se distribuye el mundo y se segrega, se estratifica. Se dispersa. Sin parar, en todas partes. Todos los aspectos de las cosas. Hay grados en cualquier juicio que yerra.

Así, voy envejeciendo. De una preocupación a otra. De muchas a algunas menos, y vuelta a empezar. Nos agotamos. Tratamos de olvidar la memoria que somos. Buscamos consuelo, calma, descanso. Comprensión del que solo puede acusar. Porque no conoce. Tropezamos sin remedio con los demás. Son un obstáculo necesario. Un contrapeso del espíritu, que lo mantiene en crecimiento perpetuo. No conocer es ser otro. 

 
Con todo, no sé ponerme en manos de nadie. Porque con el cansancio de la inquietud viene la desconfianza.