domingo, 6 de febrero de 2022

Swipe up

La gente haciendo cosas, sin parar.
Subiendo cosas sin parar. Interminablemente.
Nadie puede seguir el ritmo. Su propio ritmo
Cuándo ha sido importante o necesario conservarlo todo, exagerarlo todo, suplicar por todo?

 
Qué profunda ansiedad, inestabilidad podría obligar a esta deriva insensata que hemos tomado, que nos obligamos a tomar unos a otros?

 
La corriente es irresistible. Dónde están tus referencias de verdad? Tu fuerza de verdad? La de tu espíritu.

 
Ha sido siempre nuestra naturaleza la de querer influir en otros, así como en uno mismo.
Lo que ignoro de fuera es mayor, pero no deja de estar presente por dentro. Si no, nunca dudaría de mí mismo. Pero es muy al contrario. Soy un temblor interno. La música que sale del instrumento del mundo. Su sonido es la necesidad. La única fuerza. 

 
Quiero olvidarme del ruido de la desesperación cotidiana que contagia el amigo, el hermano, el desconocido. Ese disfraz de discordia me recuerda que el poder siempre es cruel, explotador, opresor. Arbitrario. Que no entiende de adornos o de adulación. Es simple y brutal.

Descanso inquieto. No conozco la paz más que como idea o posibilidad. Siempre he estado bajo la presión de otros. Todas mis preocupaciones se resumen en sus juicios.

Soy tan desconocido para ellos como ellos para mí, y sin embargo, nos tratamos como iguales. Es tan extraño. Cómo se distribuye el mundo y se segrega, se estratifica. Se dispersa. Sin parar, en todas partes. Todos los aspectos de las cosas. Hay grados en cualquier juicio que yerra.

Así, voy envejeciendo. De una preocupación a otra. De muchas a algunas menos, y vuelta a empezar. Nos agotamos. Tratamos de olvidar la memoria que somos. Buscamos consuelo, calma, descanso. Comprensión del que solo puede acusar. Porque no conoce. Tropezamos sin remedio con los demás. Son un obstáculo necesario. Un contrapeso del espíritu, que lo mantiene en crecimiento perpetuo. No conocer es ser otro. 

 
Con todo, no sé ponerme en manos de nadie. Porque con el cansancio de la inquietud viene la desconfianza.



No hay comentarios:

Publicar un comentario