Estoy mal y quiero estar bien. No sé qué me pasa, por mucho que lo intento averiguar. Estoy buscando en el pasado algo que me pueda salvar. Me siento desolado. Hay buenas cosas por ahí, cosas agradables que ya no me satisfacen. Es como si estuviera atrapado en algún rincón de mi cabeza, deseando liberarme. Salir. No es fácil. Ya me he sentido así antes. Soy presa de unos pensamientos repetitivos que parecen reproducirse aunque los corte. Vuelven a crecer. Pensamientos sobre mi autoestima. Sobre lo que he hecho hasta hoy en mi vida. Sobre lo que no he hecho. Todo son pensamientos negativos.
Estoy pasando por una tormenta en mi cabeza. Quiero curarme. No sé lo que quedará después. Pienso mucho en mi lugar en el Universo, en Dios, en las demás personas. Intento ser bueno, pero parece inútil. Quiero tener buenos pensamientos, pero la fuerza que se opone es enorme y me arrastra, cada día. Lo que he conseguido me parece muy poco, insuficiente. Demasiado frustrante y vergonzoso. Ojalá estuviera más seguro de que puedo cambiar, pero no lo estoy. Estoy triste y estoy pasando por un proceso durísimo de autocrítica. No quiero hundirme. Quiero resistir, pero es difícil. La mente se distrae con cualquier cosa. Veo los días pasar y siento impotencia por ver que hago las mismas cosas, que no reacciono. Que no me ordeno como debería. Es la primera vez que hago esto después de mucho tiempo y me está gustando.
Pienso que debería hacerlo más veces, pero probablemente no lo haga, porque no suelo terminar casi nada de lo que empiezo. Ojalá fuera más fácil ser feliz, pero no lo es. Hay que currárselo. Ningún comienzo que valga la pena es fácil. He vivido muchas cosas y estoy deseando rescatarlas de mis recuerdos. Estoy deseando compartirlas. Ensanchar mi ser, especializarme en algo que ame. Como esto, escribir. Quiero transmitir a las personas positividad, buenos sentimientos, esperanza. No me gusta sentirme así y no lo soporto. Quiero estar bien, equilibrado, en paz. Esta es una buena manera de luchar para mí. Puede que no haya nadie más en mi cabeza. Estoy solo y debo luchar si quiero sobrevivir. Las cosas han cambiado. Antes imaginaba cosas que ahora me parecen inexistentes o innecesarias, inválidas.
Ahora, todo lo veo distinto. Quiero ser realmente bueno en algo, pero de entrada me he puesto las expectativas demasiado altas. Como no consigo saltar el muro, me siento un fracasado o un inútil. No quiero serlo. Quiero estar orgulloso de mí mismo. En un día no voy a lograr cambiar todos los aspectos de mi vida que me disgustan, porque no los he aclarado suficiente. Aún parece un problema demasiado grande. El sentido común, la rectitud o la razón me indican que debo dividir el problema en partes más pequeñas. El problema es cómo me siento, lo crítico que soy. Ahora, en mi mente reina el caos arbitrario. Pero yo deseo, con todo mi corazón que reine el orden. Es algo que no ha vencido por completo ese caos.
Eso es lo que yo quiero ser. Mi autodominio. Hay cosas que afectan a mi vida que no puedo controlar y eso es inevitable. Pero hay cosas que sí puedo. Quizá, lo mejor que puedo hacer es concentrarme en esas cosas, en lo que hago cada día. En lo que deseo más que nada. En lo que puede ser útil para mi futuro. Quiero ser mejor de lo que soy hoy con todas mis fuerzas. Quiero destacar y no me siento preparado para hacerlo. Por eso, quiero prepararme. Lo que he hecho en mi vida era necesario, era inevitable, porque lo hice por desconocimiento, movido por mis sentimientos.
Lo que he hecho ha sido útil, cada simple cosa, porque me ha llevado hasta aquí, hasta este momento, tal como lo estoy viviendo. Yo puedo ayudarme a mí mismo si pongo el empeño suficiente. Si creo que puedo conseguirlo. Quiero curarme a mí mismo. No quiero sentirme más así. Quiero acabar con este mal. Soy capaz de acabar con este estado, si me lo propongo, si sigo un plan efectivo y si mejoro ese plan en el tiempo. Creo que puedo conseguirlo. Hay cosas que no he hecho bien para lograrlo hasta ahora.
Es muy fácil distraerse, pero es posible concentrarse. Escribir me ayuda a concentrarme y por eso lo hago tanto. Escribir puede ayudarme a tener una vida mejor, a simplificar todo lo que me parece tan complejo. Puede iluminar las partes de mi vida que parecen más oscuras, más dolorosas. Puede curarme. Creo que escribir puede ser mi mejor ayuda, aunque no sea la única. Puede ser mi guía, mi brújula, para saber a dónde quiero dirigir mi vida, porque si no sigo una dirección, voy a la deriva. Soy yo el que debo decidir qué dirección escoger, cuál es la que más me conviene. Sueño en que la libertad que tengo hoy me pueda satisfacer algún día, que esté orgulloso de ella. Puede que, de todos modos, no haya caminos fáciles. Esto es lo mejor que sé hacer y lo que más me llena.
Quiero retomar el control de mi vida. Levantarme y quitarme el polvo. Quiero volver a luchar por algo más importante que yo mismo, algo en lo que crea realmente. Todos nos caemos alguna vez. Debemos decidir continuar, porque dudo que alguien disfrute de esta sensación de desasosiego, de pérdida y de incertidumbre. Lo dudo mucho. Creo que todos deseamos seguir adelante en el fondo, encontrar algo nuevo y mejor que lo anterior. Creo que las apariencias ocultan más de lo que muestran y que nosotros debemos descubrir lo que es, porque es nuestra naturaleza, y que tarde o temprano, todas las falsas apariencias se caen.
No importa el tiempo que tarden. Quiero compartir hoy mi deseo más sincero de esperanza. La promesa de un nuevo intento, mejor que los anteriores, cargado de su conciencia y sus lecciones. No es tarde. No es el final. Puede tener más control sobre mi vida si me atrevo a vivirla con más valentía, con menos miedo. Puedo superar este sentimiento de tristeza y de desprecio hacia mí mismo, hacia esta situación. Puedo hacerme mejor a mí mismo. Sé que ningún cambio es fácil. No quiero rendirme sin dar todo lo que pueda. Hay muchas cosas que no di antes por pereza, por desinterés. Ahora sí quiero hacerlo. Tengo que hacerlo. Espero que al hacerlo me sienta mejor como ya me ha pasado antes.
La vida es mucho más hermosa que un momento triste. No importa tanto lo que haya pasado, sino cómo decidimos afrontarlo. No quiero afrontarlo como lo he hecho hasta ahora. Quiero que mis días estén más llenos de alegría. No lo conseguiré de repente. Tendrá que ser un camino progresivo. Habrá muchos momentos difíciles. Aún me queda mucho por descubrir. No lo sé todo. Lo único que sé sobre esto es que quiero ser feliz de verdad. Cuando mire al pasado, quiero estar orgulloso de las decisiones que tomé. He subestimado muchas situaciones, a muchas personas y muchos sentimientos, su poder, y me arrepiento de ello.
No sabía lo que estaba haciendo y ahora quiero saber lo que hago. Quiero saber por qué lo hago, cada simple decisión. Escribir esto es lo mejor que he hecho en meses y era algo que podría haber hecho desde el principio. Quizá tenía que pasar por todo esto. Me da vergüenza hablar de mi dolor porque sé que hay otros mucho peores y no creo que merezca hacerlo con esta ligereza. Pero mi dolor no deja de ser real aunque no acepte su valor. Siento que estoy dejando atrás muchas viejas ideas que probablemente nunca recuperaré. Me estoy moviendo hacia el futuro. Estoy adquiriendo otras nuevas.
Así es como debe ser. Esta es la dirección que quiero seguir porque es en la que creo. Es la que me demuestra que aún puedo encontrar algo de paz en mis acciones, aunque ésta no sea definitiva. No hay paz definitiva para que exista el cambio. Estoy poniendo mi diminuto grano de arena. Es mío y de nadie más. Tengo que amarlo y lo amo. Me ha costado mucho aceptarlo. No terminaré de hacerlo y volveré a olvidar su diminuto (pero auténtico) valor. Para volver a motivar a los demás, debo recuperar la motivación yo mismo. Creo en lo que he dicho. Quiero creerlo. Aún hay esperanza. No me voy a doblegar. Hoy ha sido un día más. Tomaré las riendas. La rutina dejará de parecerme tan vacía poco a poco, porque la iré conquistando. Estaré, poco a poco, más orgulloso de ella porque me daré cuenta de que puedo hacer más por ser feliz, que hay cosas que aún no estoy haciendo realmente bien. Quiero asumir la responsabilidad de mis acciones.
No es fácil ser justo ni responsable. Es todo un reto para mí, porque no creo que nunca lo haya sido de verdad, pero quiero creer que soy capaz de lograrlo. Todo esto es lo más importante para mí, lo que sostiene todo mi mundo. Siento cada palabra que estoy escribiendo y me sale del corazón. Voy a continuar este camino. Voy a comprender un poco mejor mi vida porque voy a dedicarme a ello. Valgo más de lo que he supuesto hasta ahora. No quiero tener tanto miedo. No quiero quejarme tanto ni hacer más daño a los que tengo cerca. Soy el responsable de mi propia vida y del efecto que tiene en los demás. Todo esto es de sentido común y no debe ser olvidado ni descuidado. No voy a ceder más. A partir de ahora, voy a ser mejor. Puede que tarde mucho tiempo, pero no voy a cambiar de dirección, no voy a echar a perder lo que he conseguido hasta ahora, toda mi experiencia. Voy a seguir el camino correcto.
Voy a comprender por qué he sido tan duro conmigo mismo y voy a producir pensamientos que sean más prácticos y realistas, más cercanos a mi vida cotidiana para que me sean útiles. Este día cuenta. Hoy empieza el mejor cambio de mi vida, el más profundo y decisivo. Voy a sacar todo mi potencial y no voy a dejar nada dentro. Voy a liberar toda mi creatividad y mi imaginación. Venceré lo que es malo dentro y fuera de mí, aunque sea poco a poco. Así es como quiero sentirme, exactamente como me siento ahora. Así es como quiero vivir. Voy a hacer todo lo que pueda por tener más días como este para que merezca la pena seguir vivo, gracias a lo que hago. Quiero dar y agradecer todo lo que pueda. Encontraré una regularidad que me satisfaga más, que me sirva más. Esa rutina cambiará y me prepararé para aprender cuando eso pase. Cuando llegue el momento de cambiar de nuevo, quiero aplicar todas las lecciones que he aprendido. No quiero dejar de prepararme para todo lo que venga. Quiero tener esperanza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario