Decía el matemático Bertrand Russell que la principal causa de depresión en nuestro tiempo era el miedo al aburrimiento. A pesar de su cinismo y hedonismo (que es el de todos nosotros), su sagacidad, su rigor podría catalogarse de brillante, sin miramientos. En nuestro mundo, la gente no expresa suficientemente su dolor. No podemos ver todas las historias.
El tiempo se detendrá para todos nosotros. Todo lo que he perdido lo he ganado con creces. La tristeza siempre nos dice algo más, algo que no nos había dicho antes. Mi ignorancia no es todo lo que hay. No he conseguido deshacerme de la Carga. No resolveré el Misterio. Nuestros delirios y quejidos son indistintos para el Mundo, insignificantes.
Aunque esto no sea palabra viva, quiero decir que intenté llegar hasta el final. Sólo me encuentro con mis carencias. Amo lo fácil como el resto y no basta. Vuelve a amontonarse la belleza exhibicionista, excesiva. La pureza es una quimera. Ya no quiero avanzar como antes, sino de otra manera. Quedan sentimientos gastados que siguen rodando por dentro y por fuera, confundiéndolo todo. Hay muchos mundos que no veremos.
Detrás de la maldad hay puro vitalismo. El presente es volver a nacer. Cómo has buscado? a Quién? quién eres tú? No esperes de los hombres más que errores. Sólo de éstos. Acepta el error y vive más liberado. Viaja al interior. Cura o consuela al dragón herido. Quién no lucha? Quién no alimenta su vida interior como puede, huyendo, actuando, siguiendo el ciclo de la risa, la preocupación y el olvido, que dibuja la monotonía causal del Universo?
Puedo jugar lo que quiera y seguiré siendo otro esclavo. Me he quedado sin nada importante que decir. Escribo porque no recuerdo, porque quiero recordar algo más, algo diferente. Nuevo. Porque me gustaría que la belleza externa no engañase, ni fuera tan breve e inconstante. Perseguimos un deseo. Una sombra que juega sin espíritu, sin conciencia, ni duda, ni sangre de dragón.
Es ver a cualquier otro entrometerse en mi camino, imitar de nuevo la infamia, la ramplonería o la estulticia que tan poco ha investigado y se me derrumba mi república espiritual de nuevo. Soy más fuerte por dentro y más impaciente. Es una difícil reconciliación por fuera. Ya no espero nada distinto de los demás que no haya vivido, deseado, olvidado. Todo vuelve diferente.
No hemos terminado de describir lo esencial. La vida sigue y mañana volverá a haber dialéctica en la circunstancia de los demás, entre nosotros, una nueva razón para despreciar al individuo, unitario, solitario, completamente inexistente. Un día debemos seguir adelante. Deja atrás tu mejor intento, antes de que se detenga el tiempo.
No fingiré hoy ninguna maestría de la que carezco. He devorado a los mejores, sin desearlo. No quería que pasara y ahora espero regurgitar para rectificar. Volveré a comer. Nadie está bien. Por eso seguimos adelante. No. Nada está bien, a pesar de la calma y la tempestad de lo infame, lo más firme y pegajoso. La vida del cuerpo. La prisión. El rayo pegado a la tierra. La soledad definitiva.
"Siempre había creído que la filosofía era prepararse para morir"
Sócrates a Critón
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