Un nuevo día, todo es nuevo, pero es continuo, no hay vacíos, no hay principio ni fin. ¿Todo es completo? Todo es eterno, perfecto, sin condiciones, sin forma última, sin moralidad, y lleno de verdad, vacío de sentido material, la esencia no se ve, no se puede tocar, no se puede conocer del todo, tan sólo una pequeña parte, demasiado pequeña…
Y no se ve, no se oye, pero está ahí. Todo lo llena, todo lo une. Es todo.
Dudas dormidas, que no me afectan. Sueños retardados; sueño despierto y duermo demasiado, a deshoras. Soy irregular, espero muchas cosas, siento especialidad y me veo pequeño en el mundo, uno más, en potencia, encasillado, controlado, alienado, programado, deseando destacar y demostrar excepcionalidad, como otros antes y después que yo, talento, honra, ejemplaridad única, diferencias, a pesar de mis lastres, de mis grandes defectos. Hay tantos, que no llegan, ¿todo se demuestra? Todo se manifiesta, ¿es justo en último término? Y qué más dará, hay tantos, hay tanto de todo…
Humildemente, creo que el ansia de llegar lejos es más grande, aunque no sepa a dónde quiera llegar, cómo, lo único que tengo claro es por qué. No sé qué es lo que pretendo, sólo quiero expresarme, vivir intensamente, encontrar la verdad, disfrutarla y saborearla, improvisar con estilo, encontrar la pureza, encontrarme a mi mismo, conectar todo sin errores, hacer un puente entre el principio y el final que no se pueda tumbar jamás. Cambio, pienso todo el tiempo, y mis actos no dejan de ser limitados, y de estar llenos de condiciones y valoraciones externas a mí, todo encasillado, limitado, en constante tela de juicio.
Mis actos son indefinidos y, para mí, están rodeados de sacralidad, o al menos eso pretende mi mente, mi buena mente, que es mejor que yo mismo. Es más, es todo lo externo a mi más sagrado que yo mismo, mucho más; sólo soy un observador, que intenta que se le abran más los ojos, la mente, para llegar a la verdad más rápido, o para que le empape más puramente ¿soy una unidad?.
No sé cómo he llegado hasta aquí, no ha sido todo planeado, y ha ido bien. Quiero compartir mi suerte y entender el mundo, que nunca se termina de aclarar y definir. Que es caótico, injusto, desajustado, latente, está vivo.
No sé lo que quiero, sólo sé que es puro, a veces me cuesta un poco más avanzar por estar inseguro, por no creer en mi, en mi interior, y luego se pasa, y todo está más claro, nunca deja de ser bello o amable, el mundo, mi mundo nunca deja de consolarme, es muy bueno, aunque a veces me cueste mucho ver la conexión entre todo, pero es tan evidente, no sé cómo tengo tanto tiempo para entretenerme.
No sé cómo creo que el tiempo es a veces tan monótono y repetitivo, dentro de mis delicias, porque creo que disfruto del presente, pero qué más hay que esté perdiéndome? ¿A dónde no puedo llegar? ¿A dónde no estoy mirando que es tan bello? Porque todo no es completo en la conciencia, nunca es completa, todo lo que falta, ¿dónde está si no es encima de mi, debajo, delante, detrás, presionándonos, empujándonos hacia el núcleo, o hacia ningún lugar? ¿No es real?
El exhibicionismo, como el ridículo, es inevitable y hueco, pero a pesar de todo, verdadero ya que nunca se conoce todo, no se ve desde el otro lado, también completo.
La gente desea colmarse de premios y honores, yo también. Sin embargo, no todo lo que merece ser premiado se premia debidamente. La vida es indiferente, en muchos aspectos, y lo único que queda al final, es el amor propio, a nuestra propia autorrealización, independientemente de los méritos conseguidos según los demás.
Hay que escucharse a sí mismo, escuchar la verdad de nuestro interior, la intuición perfecta. Debemos hacer caso a nuestra seguridad innata, porque es la única que de seguro nos acompañará durante toda la vida, a pesar de las circunstancias, que siempre, siempre cambian…
No puedo inventar nada, ni crear nada nuevo. No tengo una capacidad ilimitada que conozca, no podré compartir todos mis pensamientos y no todos mis proyectos se materializarán y se completarán; todo es cuestión de tiempo, y es selectivo. Camino sobre pasos ya dados, el tiempo pasa a mi alrededor, dentro y fuera de mi, soy un gran contador, una máquina terrible, de gran poder, que se agota, se acorrala, se acomoda.
Soy una máquina de soñar, que funciona rápido, que se retroalimenta de su entorno, se adapta, y que cambia lentamente, y la pequeña parte, tan pequeña, que me pertenece del presente, la conciencia, es durmiente, la inmensa mayoría de ese tiempo que pasa, o no es completa, no es absoluta. Entonces, ¿qué somos? ¿Un minúsculo apéndice del presente, que se va y es tan breve como él mismo?
Debemos luchar, sobrevivir, hacer mucho ruido por dentro y por fuera, desarrollarnos más de lo que estamos preparados físicamente, desafiarnos. El camino tiene baches y se acaba, pero es y será siempre, un camino. Que no se volverá a recorrer, que será único, y que si se quiere, será una unidad, completa, una pieza maestra, si se desea, porque es única.
Pasan mis días, y dejan de pertenecerme, las posibilidades que no se han dado se amontonan en mi conciencia, inflan mi imaginación, pero sobre todo, se repiten, se repiten sin cesar, todo es muy repetitivo, los miedos y las ansias, las esperanzas, el futuro casi siempre lo imaginamos igual o dentro de unas posibilidades muy similares, y bueno, supongo que sí que podemos hacer algo para cambiarlo, para aumentar nuestros umbrales de percepción, para estirar esa imaginación o sencillamente, hacerla más grande, para que abarque nuevos mundos, nuevas realidades, y así no sea todo tan somero.
Dejarse llevar, eso siempre, ser fuerte, pero también sensible y por ende, reflexivo, la conciencia es muy importante, es lo básico. Debemos, además de ello, tener un interés por conocer, por entender lo que no entendemos o por descubrir cosas en lo que nos tienta la curiosidad (una certeza de la verdad). Es la manera de hacernos más grandes, devorar cultura, en cualquier ámbito o situación, pues en principio, todo es selectivo y excluyente.
En el fondo, establecemos nuevas líneas de conexión por dentro y por fuera, con los demás, con nosotros mismos, nos conocemos mejor. Y aunque no me guste o no luche contra ello, la terrible pereza debe ser condenada; suelo confundirla bastante con la reflexión o con el desdén contemplativo. Todo tiene un límite y no siempre conservamos el equilibrio dejándonos llevar por las pasiones, en este caso por el cuerpo físico y sus malditos excesos, que muchas veces no podemos, o no queremos, evitar (el descanso, el agotamiento, todo está conectado…).
Espero que sea cierto lo de que aprendemos de cualquier cosa, y de que todo se puede cambiar; creo que desearía más que nada ser más disciplinado y constante, porque siento que es lo que más me falta para todo. Aunque no sea una buena excusa, siento también que jamás he sido así, que no está dentro de mi naturaleza, y que todo lo que he hecho y me ha salido bien no ha sido porque lo haya forzado o porque me hayan obligado, sino que ha sido irregular y espontáneo.
Por supuesto, admiro la disciplina y me parece envidiable, y creo que a través de ella se pueden conseguir cosas magníficas, muy nobles y dignas de impresionar y de dar ejemplo, pero creo que es una virtud que no se consigue, sino que se tiene o no se tiene a priori, y espero estar equivocado, ya que me conviene adquirirla tarde o temprano, aunque a día de hoy parezca incierto…
Amad la vida, amadla toda ella. Todo es una unidad, y es continuo, nada es inamovible. Todo se mueve y cambia, es bueno, bello y perfecto. Somos demasiado limitados para entenderlo todo el tiempo, pero tenemos la virtud de poseerlo alguna que otra vez, y eso es sublime; para mi, es parte de la grandeza de ser humanos.
viernes, 3 de diciembre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Praxis
Mi mundo social. Ahora está todo en orden, poco, muy poco a poco voy construyendo una imagen de mi en los demás, y esta me gusta, creo que es diferente, me siento bien, siento que poco, muy poco a poco, empiezo a crear un estatus, empiezo a compartir lo mejor de mi y a mejorar haciéndolo. Disfruto de la gente, me hacen sentir bien, siento una pequeña parte de mi, la superficie, inocente y bienintencionada, valorada, mimada, en perfecto equilibrio, conectada directamente con mi interior, todo mi ser es una unidad, y ahora funciona bien, en armonía, desprende serenidad, bienestar. Cumplo... y no me cuesta, qué más podría hacer, reconozco que no me complico lo más mínimo. No sé si sería capaz, no sé si es cuestión de ánimo, de crisis, complicarse la existencia, mi experiencia es demasiado limitada; me atrevería a decir que si, tal vez lo sea.
Somos diferentes, hay gente que por desgracia vive más en crisis que en armonía, que huye de grandes desgracias y estas les alcanzan simplemente porque les prestan atención. Todo es útil y práctico, no os bloqueéis, adaptaros, disfrutad lo máximo posible, hasta el último segundo. Merece muchísimo más la pena sobrevalorar las cosas que infravalorarlas, aprovechad cada segundo cada instante, aprended a aprovecharlo cada vez de forma diferente, no os abandonéis jamás, dejaros llevar pero sobre todo disfrutad, disfrutad porque esa es la cuestión, intentar siempre alcanzar el éxtasis y el clímax. Todos perseguimos lo mismo y no nos damos cuenta, no cooperamos, nos peleamos y no nos entendemos, es tan incomprensible. Ya tendréis tiempo para cansaros; os cansaréis de todo, pero de cuantas más cosas os canséis mejor... Eso es seguro, ni lo dudéis.
Esto me gratifica muchísimo, me hace sentirme más seguro. Aún así sigo buscando dentro de mi, aquello que me es imposible compartir, aquello que desconozco de mi mismo y es más importante, todo lo que no decodifico de mi propia personalidad. Me gustaría conocerme más cada día, aunque no todos los conocimientos sean iguales y aunque ya de por sí suceda, aunque no todos los conocimientos estén al mismo nivel. Me siento en paz, reflexivo y profundo, como siempre, todos los pensamientos y momentos son diferentes y especiales. Todos. Soy todo y nada.
Desde aqui, desde dentro de mi todo lo veo con ojos nuevos, con ojos interesados, expectantes, eso no cambia. Soy permanente, y todos los pensamientos volátiles, todo es imaginable, todo es pensable, la verdad es que puede que todo ya lo haya pensado y la cuestión es que la misma materia se reinterpreta (a sí misma) una y otra vez, con nuevos ojos, eso no depende de nosotros, qué interés debemos tener en cambiar, en el devenir? no es éste ya parte del todo? No es inevitable? Entonces disfrutémoslo, dejémonos llevar.
Aunque me canse, cambio igual, no soy nada, y soy todo. El conocimiento, la verdad, la moralidad... da todo igual? es todo práctico? una herramienta temporal? Es posible, muy posible, no quiero que sea todo tan material, tan utilitario, pero quizás no dependa de mi, quizás sólo deba dejarme llevar, como he hecho hasta ahora. Podría hacerme más superficial, y si no puedo evitarlo y me conviene, pues así sea. Sé que la esencia no cambia, no tengo miedo de volverme malo, no lo seré. Todo es útil y práctico, todo es temporal. Tal vez la palabra sea desinteresado, que no desapasionado, más decidido, esto sé que me conviene. Más... práctico?
Reconozco que no me esfuerzo, pero la cuestión es, si me esfuerzo, es porque me gustaría estar haciendo otra cosa: está mal que disfrute prácticamente con todo lo que hago, que encuentre fácilmente la conformidad y gratitud, las ventajas, que me acomode y que me escuche y que deje fluir mi pasividad, mi neutralidad? Soy un vago, de eso no hay duda, pero no me siento mal ni tengo cargos de conciencia; probablemente, crea demasiado en mis posibilidades y en la suerte, y sobrevalore mis aptitudes, considerándolas más de lo que son, así como los productos que me hacen conseguir. Lo sobrevaloro todo. Todo me seduce.
Por lo visto lo bueno es maniqueo, mediocre, naíz, y lo malo es guay, interesante, creativo, seductor. El mal es cautivador y el bien es aburrido, no sé, a lo mejor el bien y el mal no existen, son abstracciones ideales, son nada. A lo mejor es lo mismo, en el fondo. A lo mejor es un círculo, un equilibrio incomprensible. De hecho el bien o el mal no existen, en todo caso existen cosas buenas y malas y aún tengo mis dudas sobre cuales son de cada una...
Estoy satisfecho, aspiro a estarlo siempre, más y mejor, aunque no siempre con la misma materia, lo cual, como ya he dicho, no depende de mi sino de la circunstancia. A lo máximo que puedo aspirar es a adaptarme a ella lo mejor posible, a ser lo más llevadero y funcional posible, lo más práctico. Qué es lo más práctico? esa es la gran cuestión. Ver donde no hay.. o sí hay? La unidad, el motor, la esencia.
Mis limitadas y breves preocupaciones, todas del momento, prácticas, pensar pensar pensar pensar y pensar, o más bien imaginar, y todo es bonito, en ella, todo cabe, mucho más que en el presente, la imaginación, el futuro, embellece mi presente, siempre habrá futuro, es acaso pensable lo contrario? Si ni siquiera me abruma el futuro, qué puede abrumarme? Me siento más fuerte y capaz de lo que soy...
Qué bello es existir, y sentir, y pensar y escribir esto ahora, aquí, con todo lo que queda por expresar, por experimentar, por evitar y provocar. Me encanta expresarme, es más importante expresarse o sentir? son igual de básicas? Evidentemente sé que no podré expresarlo todo, se queda mucho más dentro que fuera, no es así? Tal vez no tenga todo por qué salir, así me sirve de momento, quizás mis exigencias también vayan cambiando, quizás no... no lo sé, en realidad sé que no se nada, aunque tenga la certeza moral y la seguridad de conocer lo suficiente... lo suficiente para vivir cómodo, despreocupado, feliz...
Nada me atormenta y soy afortunado por ello, desconozco miles de cosas que podrían hacerme daño, no me exijo nada, no le exijo nada a los demás, así es todo mucho más fácil, es más sano, más pacífico, no genera conflictos, se deben generar algunos? hasta qué punto existe la moralidad? hasta qué punto debemos renunciar a la comodidad y entregarnos al sacrificio por un ideal (por cualquier cosa...?), por el bien de otros que están peor que nosotros? es esto real? es esto una ficción? un imposible? es incomprensible? Está todo al mismo nivel? nada importa realmente? (...)
El ego, el ansia de quedar por encima de los demás... algo destructivo si nos posee, nos sume en el caos, nos ciega y nos aturde, nos vuelve más artificiales, más irreales. No estamos aquí para saberlo todo, pero sí para experimentarlo todo, y tal vez esto sea inevitable. Por lo que es mejor estar preparados. Reflexionar, en su justa medida es bueno, siempre es temporal, es práctico, cambia. Es irregular... Es rigurosa la reflexión? La realidad es pura.
El momento es espontáneo, no está planificado, y generalmente, por suerte para mi, me satisface, me sale bien, no concibo que pueda salir mucho mejor hasta el momento después, aspiro a cumplir siempre mi papel a decir lo más apropiado en el momento preciso, a ser un modelo a seguir, a ser maduro, sobrio, reflexivo, a mantener mis virtudes, a ser puro, aunque no sepa lo que signifique serlo, aunque apenas me aproxime a lo que considere pureza (en mi más absoluto desconocimiento a lo mejor estoy en el centro de la pureza, como todo, como todos...) Y si sólo existe esto, las pulsiones, el aire, nuestro cuerpo? y si sólo debemos preocuparnos de vivir, y de aprovechar el presente, y disfrutar de esa espontaneidad, de esta bendición, de este estado de gracia y recreo, que parece mas un entretenimiento que una lección continua que nunca terminamos de aprender, o más bien de desaprender...
Todo está bien, existe equilibrio en el universo? existe el universo? existe solo nuestro alrededor, la realidad social y las preocupaciones pasajeras de la rutina, los roles, las modas, los eternos vacíos, las aspiraciones a largo plazo, las esperas... es todo entretenimiento?
Cerremos la divagación de hoy, espero que estos borbotones delirantes, que estas impresiones no os molesten, gracias y siento, una vez más, la falta de rigor; que todo fluya, todo es temporal. Un gran abrazo.
Somos diferentes, hay gente que por desgracia vive más en crisis que en armonía, que huye de grandes desgracias y estas les alcanzan simplemente porque les prestan atención. Todo es útil y práctico, no os bloqueéis, adaptaros, disfrutad lo máximo posible, hasta el último segundo. Merece muchísimo más la pena sobrevalorar las cosas que infravalorarlas, aprovechad cada segundo cada instante, aprended a aprovecharlo cada vez de forma diferente, no os abandonéis jamás, dejaros llevar pero sobre todo disfrutad, disfrutad porque esa es la cuestión, intentar siempre alcanzar el éxtasis y el clímax. Todos perseguimos lo mismo y no nos damos cuenta, no cooperamos, nos peleamos y no nos entendemos, es tan incomprensible. Ya tendréis tiempo para cansaros; os cansaréis de todo, pero de cuantas más cosas os canséis mejor... Eso es seguro, ni lo dudéis.
Esto me gratifica muchísimo, me hace sentirme más seguro. Aún así sigo buscando dentro de mi, aquello que me es imposible compartir, aquello que desconozco de mi mismo y es más importante, todo lo que no decodifico de mi propia personalidad. Me gustaría conocerme más cada día, aunque no todos los conocimientos sean iguales y aunque ya de por sí suceda, aunque no todos los conocimientos estén al mismo nivel. Me siento en paz, reflexivo y profundo, como siempre, todos los pensamientos y momentos son diferentes y especiales. Todos. Soy todo y nada.
Desde aqui, desde dentro de mi todo lo veo con ojos nuevos, con ojos interesados, expectantes, eso no cambia. Soy permanente, y todos los pensamientos volátiles, todo es imaginable, todo es pensable, la verdad es que puede que todo ya lo haya pensado y la cuestión es que la misma materia se reinterpreta (a sí misma) una y otra vez, con nuevos ojos, eso no depende de nosotros, qué interés debemos tener en cambiar, en el devenir? no es éste ya parte del todo? No es inevitable? Entonces disfrutémoslo, dejémonos llevar.
Aunque me canse, cambio igual, no soy nada, y soy todo. El conocimiento, la verdad, la moralidad... da todo igual? es todo práctico? una herramienta temporal? Es posible, muy posible, no quiero que sea todo tan material, tan utilitario, pero quizás no dependa de mi, quizás sólo deba dejarme llevar, como he hecho hasta ahora. Podría hacerme más superficial, y si no puedo evitarlo y me conviene, pues así sea. Sé que la esencia no cambia, no tengo miedo de volverme malo, no lo seré. Todo es útil y práctico, todo es temporal. Tal vez la palabra sea desinteresado, que no desapasionado, más decidido, esto sé que me conviene. Más... práctico?
Reconozco que no me esfuerzo, pero la cuestión es, si me esfuerzo, es porque me gustaría estar haciendo otra cosa: está mal que disfrute prácticamente con todo lo que hago, que encuentre fácilmente la conformidad y gratitud, las ventajas, que me acomode y que me escuche y que deje fluir mi pasividad, mi neutralidad? Soy un vago, de eso no hay duda, pero no me siento mal ni tengo cargos de conciencia; probablemente, crea demasiado en mis posibilidades y en la suerte, y sobrevalore mis aptitudes, considerándolas más de lo que son, así como los productos que me hacen conseguir. Lo sobrevaloro todo. Todo me seduce.
Por lo visto lo bueno es maniqueo, mediocre, naíz, y lo malo es guay, interesante, creativo, seductor. El mal es cautivador y el bien es aburrido, no sé, a lo mejor el bien y el mal no existen, son abstracciones ideales, son nada. A lo mejor es lo mismo, en el fondo. A lo mejor es un círculo, un equilibrio incomprensible. De hecho el bien o el mal no existen, en todo caso existen cosas buenas y malas y aún tengo mis dudas sobre cuales son de cada una...
Estoy satisfecho, aspiro a estarlo siempre, más y mejor, aunque no siempre con la misma materia, lo cual, como ya he dicho, no depende de mi sino de la circunstancia. A lo máximo que puedo aspirar es a adaptarme a ella lo mejor posible, a ser lo más llevadero y funcional posible, lo más práctico. Qué es lo más práctico? esa es la gran cuestión. Ver donde no hay.. o sí hay? La unidad, el motor, la esencia.
Mis limitadas y breves preocupaciones, todas del momento, prácticas, pensar pensar pensar pensar y pensar, o más bien imaginar, y todo es bonito, en ella, todo cabe, mucho más que en el presente, la imaginación, el futuro, embellece mi presente, siempre habrá futuro, es acaso pensable lo contrario? Si ni siquiera me abruma el futuro, qué puede abrumarme? Me siento más fuerte y capaz de lo que soy...
Qué bello es existir, y sentir, y pensar y escribir esto ahora, aquí, con todo lo que queda por expresar, por experimentar, por evitar y provocar. Me encanta expresarme, es más importante expresarse o sentir? son igual de básicas? Evidentemente sé que no podré expresarlo todo, se queda mucho más dentro que fuera, no es así? Tal vez no tenga todo por qué salir, así me sirve de momento, quizás mis exigencias también vayan cambiando, quizás no... no lo sé, en realidad sé que no se nada, aunque tenga la certeza moral y la seguridad de conocer lo suficiente... lo suficiente para vivir cómodo, despreocupado, feliz...
Nada me atormenta y soy afortunado por ello, desconozco miles de cosas que podrían hacerme daño, no me exijo nada, no le exijo nada a los demás, así es todo mucho más fácil, es más sano, más pacífico, no genera conflictos, se deben generar algunos? hasta qué punto existe la moralidad? hasta qué punto debemos renunciar a la comodidad y entregarnos al sacrificio por un ideal (por cualquier cosa...?), por el bien de otros que están peor que nosotros? es esto real? es esto una ficción? un imposible? es incomprensible? Está todo al mismo nivel? nada importa realmente? (...)
El ego, el ansia de quedar por encima de los demás... algo destructivo si nos posee, nos sume en el caos, nos ciega y nos aturde, nos vuelve más artificiales, más irreales. No estamos aquí para saberlo todo, pero sí para experimentarlo todo, y tal vez esto sea inevitable. Por lo que es mejor estar preparados. Reflexionar, en su justa medida es bueno, siempre es temporal, es práctico, cambia. Es irregular... Es rigurosa la reflexión? La realidad es pura.
El momento es espontáneo, no está planificado, y generalmente, por suerte para mi, me satisface, me sale bien, no concibo que pueda salir mucho mejor hasta el momento después, aspiro a cumplir siempre mi papel a decir lo más apropiado en el momento preciso, a ser un modelo a seguir, a ser maduro, sobrio, reflexivo, a mantener mis virtudes, a ser puro, aunque no sepa lo que signifique serlo, aunque apenas me aproxime a lo que considere pureza (en mi más absoluto desconocimiento a lo mejor estoy en el centro de la pureza, como todo, como todos...) Y si sólo existe esto, las pulsiones, el aire, nuestro cuerpo? y si sólo debemos preocuparnos de vivir, y de aprovechar el presente, y disfrutar de esa espontaneidad, de esta bendición, de este estado de gracia y recreo, que parece mas un entretenimiento que una lección continua que nunca terminamos de aprender, o más bien de desaprender...
Todo está bien, existe equilibrio en el universo? existe el universo? existe solo nuestro alrededor, la realidad social y las preocupaciones pasajeras de la rutina, los roles, las modas, los eternos vacíos, las aspiraciones a largo plazo, las esperas... es todo entretenimiento?
Cerremos la divagación de hoy, espero que estos borbotones delirantes, que estas impresiones no os molesten, gracias y siento, una vez más, la falta de rigor; que todo fluya, todo es temporal. Un gran abrazo.
domingo, 18 de julio de 2010
El hogar y el orden infinito
Me vuelve a suceder. Me siento sumiso, esclavo. Me siento inmóvil, sin poder cambiar. Dentro de cinco días me marcharé de aquí. No puedo expresar la soledad y la monotonía que me han embargado día tras día, perdidos, sin pulso. No sé de qué podría arrepentirme; siempre hay miles de cosas que podrían haber pasado, que podría haber hecho o dejado de hacer. Es tiempo pasado, no sé si perdido...
Llevo viviendo fuera de casa cinco años. Han sido cinco años diferentes, el tiempo se ha sucedido a distinto ritmo. Sentí y experimenté miles de cosas, demasiadas para ser narradas con la suficiente precisión, pero desde luego me sentía igual de incompleto, necesitado, hambriento de apoteosis, siempre me siento así en el fondo.
En los paréntesis que separaban los largos períodos de estudio, de deber y de rutina volvía a mi hogar, a mi querido hogar. Todo lo que lo compone me conmovía por su ausencia cada vez que no estaba allí. Cada detalle destilaba magia en mi interior, como si me acompañara en mi viaje y me consolara. Se dibujaba en mi el hogar embellecido, cálido, capaz de darme toda la satisfacción que necesitaba. El calor, el confort, todo el bienestar imaginable. Cuando regresaba descansaba como jamás lo hago lejos de él. En cierto sentido es como volver a nacer o volver a empezar. Descargar todo lo anterior o desahogarme y recargar la conciencia, automotivarme. Simplemente es indescriptible.
A efectos prácticos es un hogar sencillo, humilde. No sólo lo compone mi casa, mi familia, mis amigos, sino también el alma del lugar, inmaterial, que lo envuelve todo. Ese halo lo siento cada vez que me da en la cara la brisa tibia, escucho el rumor del mar, o el sol calienta suave, muy suavemente mi cuerpo. Es una sensación sin igual. Sin duda mi hogar irradia felicidad, me da esperanza, es mi alimento espiritual primordial.
Esta sensación ha ido cambiando en estos cinco largos años. Para empezar cuando me fui era un sitio diferente del que me encontraría poco después; los años pasan muy rápido y las percepciones cambian. Eso que llamamos intuición, lo que nos dice a unos lo que es importante sobre la infinidad de conocimientos posibles, me señalaba que la vida seguía allí, y que, como en cualquier otro lugar, todo cambiaba.
Entonces yo mismo me sentí también diferente. No pensaba sobre las mismas cosas, me asaltaban pensamientos diferentes a lo anterior, nuevas realidades.
En esos pequeños detalles volvía a sentirme arropado, protegido del mundo y sus desvaríos, del caos frenético e indiferente a gran escala que me impide ver la unidad en los seres, entre ellos y sobre ellos. Allí sólo pienso en mi, en mis seres queridos, en mi futuro real inmediato, en mis pequeños proyectos y mis humildes satisfacciones del día a día, en mis necesidades presentes.
Probablemente sea más consciente de mis imperfecciones que en ningún otro lugar. Pero no me siento extraño, ni angustiado, como aquí la mayoría del tiempo. Me acepto tal como soy, me siento más sereno y paciente que en ningún otro sitio. Confiado y seguro, observo pasar los días y disfruto. Me río de las pequeñas y grandes ironías, del ambiente y de cómo la gente vive eso mismo que yo, cómo hacen sus vidas y crean ese hábito, ese hábitat propio que les envuelve y les pertenece. Es maravilloso, me conmueve.
Al referirme a detalles pequeños me refiero a los olores, la humedad, el viento cerca de la playa, las faenas de un día cualquiera, el sabor de la leche fría por la mañana, sacar a los perros, el descanso en el sofá ante la televisión, impasible, casi inerte, sin mostrar preocupación sobre nada, ni sobre el futuro ni sobre consecuencias de mis actos, anulo todo lo que me daña, me siento liberado, como si estuviese en trance, más seguro que en ningún otro lugar.
Aún así, sigo dejándome llevar por la imaginación pero de otra manera, todo tiene más color, es más verdadero y concretamente, es más simple. Estando tan lejos de la isla me he preguntado muchas veces como ha sido posible que se llegase a ese nivel de bienestar general y felicidad, a ese nivel de satisfacción, de máxima naturalidad, no sabría expresarlo. Supongo que tiene especial repercusión el clima, que como se sabe por antonomasia es afortunado prácticamente en cualquier ocasión, pero no creo que sea sólo por eso.
También supongo que estoy condicionado por haber vivido siempre allí hasta que me fui, pero como ya he dicho, cada momento, cada etapa la he percibido diferente, aunque los lugares fuesen los mismos. Esto también es muy interesante, es parte de la raíz de todos los cambios.
Cambian las exigencias, las circunstancias, se dan nuevas condiciones, cambia el pensamiento, aparecen nuevas personas, nuevos retos, nuevas inquietudes, y en muy poco tiempo, casi imperceptible, todo ya es distinto, aparentando ser el mismo lugar, las imágenes ligeramente transformadas, la oxidación, el mismo aire en cambio de permanente estación, no es necesaria la cámara rápida, el fluir del río sólo simula ser siempre el mismo caudal. Es el dichoso cambio sólo aparente? o sólo es cuestión de percepción, de una condición mental?
Lamento sentirme sin fuerzas para luchar, de momento, con el paso del tiempo e imponerme algún reto de última hora, apenas a unos días de volver a ese idealizado paraíso del hogar, inalcanzable hoy, improbable; se eterniza la espera. Lamento reconocer el hermoso día, de indescriptible belleza que pasa hoy ante mis ojos y estar aquí, en mi habitación, pensando tan solo en algunas de las posibilidades con las que podría aprovecharlo. Me siento tan impotente, tan desfallecido.
Simplemente sigo respirando, pensando y viviendo, ni mejor ni peor que ayer, no provoco cambios, sólo fantaseo con ellos, no me atrevo a nada. Siento como si no tuviese sangre en las venas, como si hubiese anulado, entre otras cosas, la rabia, la pasión de estar vivo, no estoy luchando, estoy quieto, con los ojos abiertos, respirando, pensando, pero inmóvil, casi atrofiado.
Sólo tengo la conciencia, no actúo, no cambio nada. No sé si aunque lo intentara perdería el tiempo, pues los cambios en este sistema infalible de la naturaleza se me antojan insignificantes, y por el momento la satisfacción que me pueden dar es terriblemente limitada, repetitiva respecto a lo anterior. Puedo provocar algo diferente, tentar al peligro? Puedo pensar lo impensable? Actuar de forma inconsecuente o soy incapaz? Puedo ir más allá?
He experimentado una especie de anarquía que siento me ha destruido por dentro, me ha desintegrado profundamente, y siento que esta ha de ser una fase de recuperación, o de espera, o de nuevas experiencias, no lo sé...
Sueño con ser más intrépido.
Estoy hambriento de nuevas realidades u horizontes, necesito sentirme vivo, y deseo liberarme del yugo de lo definitivo, porque probablemente no haya nada como tal. Absolutamente nada. Odio saber sobre asuntos teóricos que son imposibles de comprobar, pues todo es contingente, es fortuito, quisiera explotar o desaparecer, y acabar con la incomprensión, con el deseo insatisfecho, interminable. O, en su defecto, saborear la vida a cada momento en su máxima intensidad, sin excepciones, sin intermedios, sin monotonía...
Quiero una aventura sin fin.
Las cosas naturales que conozco tienen un orden. Mi cuerpo, los días que pasan. Sólo los accidentes demuestran el lado violento de la naturaleza, su crudeza, su indiferencia, su imparcialidad ante cualquier sentimiento humano o esperanza. Nada debe ser dado por hecho. Y aún así, sabiendo esta verdad de incalculable valor, soy incapaz de poder utilizarla; no conozco semejante paradoja tan infernal, frustración sin límites, que sólo se sumerge para volver a resurgir más tarde, nunca desaparece, nunca dejamos de pensar, nunca anulamos estos bocados de realidad, parece que estamos más fuera que dentro, casi somos parte de todo lo demás, pero no lo somos, nos separa un abismo de distancia.
No somos capaces de alcanzar ni lo inmaterial ni lo material del todo, debemos ser seres espirituales, pero, diantres... Dónde está la magia inexplicable que lo mueve todo, donde está el maldito orden que tanto nos ofende y nos indigna como seres inteligentes? se esconde, es latente, es irrefutable? Por qué solo parece que podemos rendirnos o seguir a delante con tremenda carga de infinito peso encadenado?
Entropía.
Vuelvo a la habitación de mi piso. Una tarde más. Sólo, esperando, como siempre, incapaz de apreciar más lo que tengo ahora, despreciándolo en turbador silencio, incapaz de vivir en mi admirado futuro ni en mi nostálgico pasado. Incapaz de todo, de cambiar nada, solo capaz de sentir, pero como un robot, de sufrir como una máquina averiada o sobrecargada, cuyo funcionamiento es inconcluso, mutante y desacompasado.
Pasará una noche más, y pensaré en más cosas, en silencio, absorto; mi futuro se servirá de mi pasado para dibujarse y mi presente pasará sin hacer ruido, lamentándose, indignado, temeroso o tal vez indiferente, entre los otros dos. Qué terrible tragedia, pero que bella ironía, pues de algún modo sabré, al final, lo que es sentir y vivir antes de dejar de hacerlo, sabré que lo que he estado esperando realmente no existe, que siempre ha existido lo mismo y lo único que hacemos es descubrir una pequeña parte, minúscula cada momento, magnífica antes y después, una composición que puede ser esa unidad que busco desesperadamente, la verdad al final, por fin.
miércoles, 14 de julio de 2010
Retrato diario
Hoy me encuentro muy bien. Me siento relajado y sereno. Son las 12 y media de la noche. Me he duchado hace un rato, esto fresco y repaso unas hojas de radio, ya que el examen es mañana a las diez. Como en los anteriores exámenes no estoy nervioso, no creo que salga mal; espero repasar todas las hojas antes de la hora del test, será rápido y no creo que sea difícil, aunque lo mejor es no confiarse demasiado...
Llevo todo el día pensando escribir por fin, y aquí estoy. Quería narrar mis vivencias en los últimos días para tenerlas de referente, aunque desde luego no han sido especialmente excitantes, han sido ligeramente distintas a las que suelo vivir diariamente en solitario en la habitación de mi piso, en los alrededores, la facultad... Todo ahora está muy tranquilo, aunque no difiere mucho del resto del año; esta zona por lo general es poco transitada. Mi piso se encuentra casi a las afueras de Burgos.
Vivo en un 5º piso con dos compañeros que estudian Ingeniería técnica, un chico y una chica. Son mayores que yo, me llevarán tres años; están a caballo entre el segundo, tercer y cuarto de carrera. Esta es mucho más difícil que la mía y yo se lo digo continuamente. La convivencia con ellos este año ha sido extremadamente tranquila, apenas hemos mantenido contacto descontando momentos de inevitable interacción. Nuestros encuentros casuales también han sido muy poco excitantes.
Debo reconocer que esto me ha frustrado sobremanera. No esperaba esa reacción. Es muy probable que tuviese el listón muy alto con respecto a la impresión que les iba a causar. La verdad es que me ha decepcionado mucho su actitud, pero yo no tengo poder sobre nadie, tan sólo podría manifestar mi interés y mi curiosidad, aunque no sé si finalmente lo haré. No supone una gran hazaña pero siento reparo de hacerlo, no sabría expresarlo, es como si hubiesen construido un muro invisible entre nosotros.
Estoy convencido de que he hecho todo lo posible por caerles bien, por impresionarles o resultarles interesante. Pero creo que he fracasado miserablemente; la explicación más probable es que la imagen de mi que he proyectado sobre ellos dista mucho de la que quería proyectar: esto creo que me pasa con mucha gente, creo de hecho que con la mayoría.
Sin poder evitarlo, fantaseo con un enfrentamiento verbal o una discusión que verse sobre el asunto para poder exponer mis argumentos, aunque esta discusión en estas condiciones la veo bastante improbable, creo que no ha surgido la oportunidad desde que estoy aquí, aunque parezca mentira no parece importarles lo más mínimo.
Su indiferencia es bestial, o eso parece. No sé prácticamente nada de sus vidas, y me imagino que ellos tampoco saben de la mía, aunque yo me he expresado sobre ella con claridad las contadas ocasiones que se me han presentado. No parece gustarles la sinceridad y el aperturismo que les muestro de entrada; aún así he tratado de mantener esa actitud, pero me he agotado ya numerosas veces de tal desinterés, me indigna, me exaspera.Al contar todo esto, me entran muchas ganas de expresar por fin mi inquietud a uno de los compañeros, la chica, con quien más fría y distante ha sido la relación de convivencia, estoy ansioso por ese improbable encuentro de ideas, espero que sea bienvenido.
Dejando a un lado esta cuestión, me referiré a los pequeños cambios que se han sucedido en estos últimos meses. Han sido cambios lentos, he sentido que el paso del tiempo se a relentizado hará varios meses. Esperaba el momento de los exámenes sin apenas preparármelos como es debido, a sido un curso académicamente nefasto. Ha sido el año más desaprovechado en este aspecto (y en muchos otros) de mi vida. Todo lo que he podido reflexionar sobre mi futuro, mi pasado o el mismo presente no justifican mi actitud, es como si me hubiese quedado en blanco, como si se me hubiese acabado la energía, y el entusiasmo ha sido intermitente, a veces me acompaña y otras me abandona.
Me vino a visitar un amigo de Salamanca y, como ocurre siempre, nuestro encuentro se sucedió radicalmente distinto de como imaginaba, no se cumplió ninguna de mis imagenes mentales previas. Se generó conflicto y tensión y las resoluciones del problema fueron desastrosas, no hicimos más que ignorar y detractar nuestras diferencias todo el tiempo, que son precisamente las que nos hacen ser amigos. Yo le critiqué y le juzgué sin cuartel, le usé como excusa para desahogar mis frustraciones que tantas veces había rumiado en solitario, era como un combate de dequite, probablemente no se lo merecía, y la imagen miserable que estaba dibujando de él era una perversa ilusión de mi mente, fue un encuentro desafortunado.
Ahora estoy profundamente ofendido con él porque me ha ignorado desde entonces, he intentado arreglar el asunto y disculparme, aunque la raíz del problema es su actitud, sólo me muestra desdén y desprecio. Creo que tengo un grave problema de falta de afecto en ocasiones, que no de autoestima. No sé por qué mi visión de las cosas es tan separatista y reduccionista; no puedo evitar dejar volar la imaginación y fantasear, coquetear con posibilidades más o menos absurdas, clasificar el futuro, eliminar posibilidades en mi mente, a veces es agobiante, pero como no puedo evitarlo convivo con ello.
Día tras día, he dejado pasar muchas posibilidades de interactuar con la gente, y parece ser que cuando por fin me decidí a abrirme a los demás era demasiado tarde. Aunque es la posibilidad más absurda que se me ha ocurrido, también he pensado que la imagen que tienen todos de mi, todos los que me rechazan sea similar. Seguramente piensen que soy antisocial por naturaleza, como un hermitaño. Yo me siento bastante amable y simpático y me ofende que piensen eso de mi, es lamentable que esto provoque su rechazo, pues supongo que lo ideal sería siempre comprobar las cosas y no dejarse llevar por falsos testimonios o impresiones. Supongo que en parte también es culpa mía por no esforzarme en desmentir esta cuestión, creo que mayoritariamente sólo he demostrado interés en hacer pocas cosas e irónicamente, en solitario: ver películas, entrenar y hacer mi vida diaria. Ha sido una vida bastante simple que en mi opinión se ha desgastado prematuramente, me he aburrido de hacer lo que pensaba que sería definitivo, tiendo a pensar que todo es definitivo aunque sea consciente de que todo debe cambiar en el tiempo, es una paradoja interesante, pero creo que está fuera de mi alcance comprenderla.
Muchos días he ido a correr al parque, y aunque para mi es una actividad solitaria he sido visto por mucha gente de mi edad y de mi entorno, de la facultad, de la zona, en la cual viven cientos de estudiantes. No me he parado a pensarlo, estaba embotado en mis pensamientos y no en la imagen que proyectaba. Puede que sea más cerrado de lo que yo mismo pienso, no lo sé. Hay tantas cosas que siempre paso por alto, o bien de las que no soy consciente o bien las ignoro deliberadamente.
Creo que ya no me preocupa tanto ser moral o inmoral, sino sólo conseguir lo que quiero, o más bien lo que necesito. Me he cansado de temer y creo que pronto pasaré a la acción. Mis acciones por ahora siguen siendo muy parecidas a todo lo que he hecho desde que estoy aquí; tan sólo ha cambiado ligeramente la óptica, lentamente, con el paso de los días.
Por otro lado, la oportunidad que me brinda este conocimiento ya no me parece tan excitante, simplemente creo que tengo que vivirla. Pensándolo fríamente, qué cosas podría hacer a las que no esté habituado y puedan darme felicidad? Todas mis preocupaciones las he subordinado a mi necesidad prioritaria actual, a hacer vida social. Como ya es muy tarde para pensar en crearla apenas a diez días de mi vuelta a casa, estoy empezando a fantasear con mi regreso.
Iré a una residencia de estudiantes. Está apenas a 200 metros de este piso. Ya no tendré que preocuparme de mis perezosos hábitos y mis terribles descuidos de los horarios de comida, la limpieza, incluso es posible que corrija mi pésimo hábito del sueño. En cualquier caso, estoy ilusionado por volver a empezar (aunque nunca se empieza de cero...) y tratar de no cometer los errores de antes.
Trataré de ser más consecuente, de ser más activo y menos reflexivo, esa puede ser la clave (después de haber escrito tanto es jocoso que lo diga). Creo que soy capaz de adaptarme, me siento un veterano espiritual, y aunque puede que esté equivocado, no creo que me venga mal armarme de autoestima y autoconfianza en este nuevo reto. Inevitablemente lo estoy volviendo a idealizar, como hago con todo, prácticamente en mi vida.
Pues así sea, y que suceda lo que tenga que suceder. Intentaré controlar los acontecimientos, aunque desde el principio sé, y debo seguir convénciendome de que no puedo dominarlos. Física y mentalmente no puedo.
Tengo ganas de desarrollar muchas ideas más, esto me está resultando tan estimulante como el primer día, creo que funciona. Explayarse es algo que debería hacer todo el mundo. Personalmente, no temo que se me conozca en profundidad, es mi intención primordial. Es una bella manera de conocerse a uno mismo, y en el fondo todos tenemos inquietudes y deseos comunes. La escritura es uno de los mejores recursos de comprensión y creatividad que conozco.
Finalmente, os indico lo que para mi es crear.
Crear es tener la capacidad de replicar la realidad para hacerla más bella, tomar de ella ciertos recursos para elaborar algo de valor estético o sentimental superior. Todos deberíamos tratar de crear cosas puras y bellas, profundas, creo que todos tenemos la capacidad y deberíamos ejercitarla habitualmente, es un proceso apasionante y revelador, sencillamente es algo admirable, siempre. Os animo a todos a que creéis todo lo que se os ocurra, pero especialmente lo que nazca más poderosamente en vuestro interior, todos tenemos cualidades y pasiones diferentes, animaos siempre. Un gran abrazo.
Llevo todo el día pensando escribir por fin, y aquí estoy. Quería narrar mis vivencias en los últimos días para tenerlas de referente, aunque desde luego no han sido especialmente excitantes, han sido ligeramente distintas a las que suelo vivir diariamente en solitario en la habitación de mi piso, en los alrededores, la facultad... Todo ahora está muy tranquilo, aunque no difiere mucho del resto del año; esta zona por lo general es poco transitada. Mi piso se encuentra casi a las afueras de Burgos.
Vivo en un 5º piso con dos compañeros que estudian Ingeniería técnica, un chico y una chica. Son mayores que yo, me llevarán tres años; están a caballo entre el segundo, tercer y cuarto de carrera. Esta es mucho más difícil que la mía y yo se lo digo continuamente. La convivencia con ellos este año ha sido extremadamente tranquila, apenas hemos mantenido contacto descontando momentos de inevitable interacción. Nuestros encuentros casuales también han sido muy poco excitantes.
Debo reconocer que esto me ha frustrado sobremanera. No esperaba esa reacción. Es muy probable que tuviese el listón muy alto con respecto a la impresión que les iba a causar. La verdad es que me ha decepcionado mucho su actitud, pero yo no tengo poder sobre nadie, tan sólo podría manifestar mi interés y mi curiosidad, aunque no sé si finalmente lo haré. No supone una gran hazaña pero siento reparo de hacerlo, no sabría expresarlo, es como si hubiesen construido un muro invisible entre nosotros.
Estoy convencido de que he hecho todo lo posible por caerles bien, por impresionarles o resultarles interesante. Pero creo que he fracasado miserablemente; la explicación más probable es que la imagen de mi que he proyectado sobre ellos dista mucho de la que quería proyectar: esto creo que me pasa con mucha gente, creo de hecho que con la mayoría.
Sin poder evitarlo, fantaseo con un enfrentamiento verbal o una discusión que verse sobre el asunto para poder exponer mis argumentos, aunque esta discusión en estas condiciones la veo bastante improbable, creo que no ha surgido la oportunidad desde que estoy aquí, aunque parezca mentira no parece importarles lo más mínimo.
Su indiferencia es bestial, o eso parece. No sé prácticamente nada de sus vidas, y me imagino que ellos tampoco saben de la mía, aunque yo me he expresado sobre ella con claridad las contadas ocasiones que se me han presentado. No parece gustarles la sinceridad y el aperturismo que les muestro de entrada; aún así he tratado de mantener esa actitud, pero me he agotado ya numerosas veces de tal desinterés, me indigna, me exaspera.Al contar todo esto, me entran muchas ganas de expresar por fin mi inquietud a uno de los compañeros, la chica, con quien más fría y distante ha sido la relación de convivencia, estoy ansioso por ese improbable encuentro de ideas, espero que sea bienvenido.
Dejando a un lado esta cuestión, me referiré a los pequeños cambios que se han sucedido en estos últimos meses. Han sido cambios lentos, he sentido que el paso del tiempo se a relentizado hará varios meses. Esperaba el momento de los exámenes sin apenas preparármelos como es debido, a sido un curso académicamente nefasto. Ha sido el año más desaprovechado en este aspecto (y en muchos otros) de mi vida. Todo lo que he podido reflexionar sobre mi futuro, mi pasado o el mismo presente no justifican mi actitud, es como si me hubiese quedado en blanco, como si se me hubiese acabado la energía, y el entusiasmo ha sido intermitente, a veces me acompaña y otras me abandona.
Me vino a visitar un amigo de Salamanca y, como ocurre siempre, nuestro encuentro se sucedió radicalmente distinto de como imaginaba, no se cumplió ninguna de mis imagenes mentales previas. Se generó conflicto y tensión y las resoluciones del problema fueron desastrosas, no hicimos más que ignorar y detractar nuestras diferencias todo el tiempo, que son precisamente las que nos hacen ser amigos. Yo le critiqué y le juzgué sin cuartel, le usé como excusa para desahogar mis frustraciones que tantas veces había rumiado en solitario, era como un combate de dequite, probablemente no se lo merecía, y la imagen miserable que estaba dibujando de él era una perversa ilusión de mi mente, fue un encuentro desafortunado.
Ahora estoy profundamente ofendido con él porque me ha ignorado desde entonces, he intentado arreglar el asunto y disculparme, aunque la raíz del problema es su actitud, sólo me muestra desdén y desprecio. Creo que tengo un grave problema de falta de afecto en ocasiones, que no de autoestima. No sé por qué mi visión de las cosas es tan separatista y reduccionista; no puedo evitar dejar volar la imaginación y fantasear, coquetear con posibilidades más o menos absurdas, clasificar el futuro, eliminar posibilidades en mi mente, a veces es agobiante, pero como no puedo evitarlo convivo con ello.
Día tras día, he dejado pasar muchas posibilidades de interactuar con la gente, y parece ser que cuando por fin me decidí a abrirme a los demás era demasiado tarde. Aunque es la posibilidad más absurda que se me ha ocurrido, también he pensado que la imagen que tienen todos de mi, todos los que me rechazan sea similar. Seguramente piensen que soy antisocial por naturaleza, como un hermitaño. Yo me siento bastante amable y simpático y me ofende que piensen eso de mi, es lamentable que esto provoque su rechazo, pues supongo que lo ideal sería siempre comprobar las cosas y no dejarse llevar por falsos testimonios o impresiones. Supongo que en parte también es culpa mía por no esforzarme en desmentir esta cuestión, creo que mayoritariamente sólo he demostrado interés en hacer pocas cosas e irónicamente, en solitario: ver películas, entrenar y hacer mi vida diaria. Ha sido una vida bastante simple que en mi opinión se ha desgastado prematuramente, me he aburrido de hacer lo que pensaba que sería definitivo, tiendo a pensar que todo es definitivo aunque sea consciente de que todo debe cambiar en el tiempo, es una paradoja interesante, pero creo que está fuera de mi alcance comprenderla.
Muchos días he ido a correr al parque, y aunque para mi es una actividad solitaria he sido visto por mucha gente de mi edad y de mi entorno, de la facultad, de la zona, en la cual viven cientos de estudiantes. No me he parado a pensarlo, estaba embotado en mis pensamientos y no en la imagen que proyectaba. Puede que sea más cerrado de lo que yo mismo pienso, no lo sé. Hay tantas cosas que siempre paso por alto, o bien de las que no soy consciente o bien las ignoro deliberadamente.
Creo que ya no me preocupa tanto ser moral o inmoral, sino sólo conseguir lo que quiero, o más bien lo que necesito. Me he cansado de temer y creo que pronto pasaré a la acción. Mis acciones por ahora siguen siendo muy parecidas a todo lo que he hecho desde que estoy aquí; tan sólo ha cambiado ligeramente la óptica, lentamente, con el paso de los días.
Por otro lado, la oportunidad que me brinda este conocimiento ya no me parece tan excitante, simplemente creo que tengo que vivirla. Pensándolo fríamente, qué cosas podría hacer a las que no esté habituado y puedan darme felicidad? Todas mis preocupaciones las he subordinado a mi necesidad prioritaria actual, a hacer vida social. Como ya es muy tarde para pensar en crearla apenas a diez días de mi vuelta a casa, estoy empezando a fantasear con mi regreso.
Iré a una residencia de estudiantes. Está apenas a 200 metros de este piso. Ya no tendré que preocuparme de mis perezosos hábitos y mis terribles descuidos de los horarios de comida, la limpieza, incluso es posible que corrija mi pésimo hábito del sueño. En cualquier caso, estoy ilusionado por volver a empezar (aunque nunca se empieza de cero...) y tratar de no cometer los errores de antes.
Trataré de ser más consecuente, de ser más activo y menos reflexivo, esa puede ser la clave (después de haber escrito tanto es jocoso que lo diga). Creo que soy capaz de adaptarme, me siento un veterano espiritual, y aunque puede que esté equivocado, no creo que me venga mal armarme de autoestima y autoconfianza en este nuevo reto. Inevitablemente lo estoy volviendo a idealizar, como hago con todo, prácticamente en mi vida.
Pues así sea, y que suceda lo que tenga que suceder. Intentaré controlar los acontecimientos, aunque desde el principio sé, y debo seguir convénciendome de que no puedo dominarlos. Física y mentalmente no puedo.
Tengo ganas de desarrollar muchas ideas más, esto me está resultando tan estimulante como el primer día, creo que funciona. Explayarse es algo que debería hacer todo el mundo. Personalmente, no temo que se me conozca en profundidad, es mi intención primordial. Es una bella manera de conocerse a uno mismo, y en el fondo todos tenemos inquietudes y deseos comunes. La escritura es uno de los mejores recursos de comprensión y creatividad que conozco.
Finalmente, os indico lo que para mi es crear.
Crear es tener la capacidad de replicar la realidad para hacerla más bella, tomar de ella ciertos recursos para elaborar algo de valor estético o sentimental superior. Todos deberíamos tratar de crear cosas puras y bellas, profundas, creo que todos tenemos la capacidad y deberíamos ejercitarla habitualmente, es un proceso apasionante y revelador, sencillamente es algo admirable, siempre. Os animo a todos a que creéis todo lo que se os ocurra, pero especialmente lo que nazca más poderosamente en vuestro interior, todos tenemos cualidades y pasiones diferentes, animaos siempre. Un gran abrazo.
lunes, 12 de julio de 2010
Sin rumbo
Creo que la principal característica de mi pensamiento es la tendencia a crear flashforwards a partir de las cosas que me suceden. En general, no suelo vivir grandes acontecimientos. Estoy profundamente condicionado por mi imaginación. Se ha retroalimentado durante todos mis años con el visionado de películas influyendo en mi visión del mundo, amplificada; he de reconocer que prácticamente nunca ocurren las cosas como imagino. De hecho, es como una lista eliminatoria, sucesiva.
Estos flashforwards van encadenados y suelen ser inverosímiles, surrealistas. Supongo que a todo el mundo le ha ocurrido, pero no lo sé. Como mi pensamiento me ha acompañado siempre, he aprendido que no debo dejarme llevar por él para sobrevivir o adaptarme a la sociedad. Paradójicamente, me enfrento a dilemas y situaciones mucho más insignificantes que las que admiro idealizadas en mi mente. Y aunque estas no se cumplan, obro espontáneamente en favor de crear una atmósfera ficcionada en la que yo soy el virtuoso, el carismático, el líder.
Este perfil es siempre el centro de la acción, el protagonista, es sabio, sabe diferenciar perfectamente los momentos de ser original de los momentos de ser típico, sabe adaptarse con gran habilidad a las situaciones.
Aunque me nazca imitar esta conducta no suelo sentirme así, sino más bien un farsante, un oportunista, aunque de dudoso talento, ávido. Cada vez que se me pone a prueba me doy cuenta de la fragilidad de ese talento, de la falta de rigor y disciplina que tengo; entonces me arroya una ola de autocompasión y conformismo y tiendo a salvar todo lo que queda, sobrevaloro mis atributos para protegerme, doy gracias por lo que tengo, por lo que no me supone esfuerzo y me ha sido dado. Y después vuelta a empezar.
Últimamente también me he planteado si ser joven implica ser siempre rebelde,, indisciplinado (libre?)y si esta conducta es o no es inmoral, el joven está lleno de vida y energía, radiante, no hay límites ni reglas... ; quiero decir, supongo que al ser único el camino de la vida, todos debemos pasar por estadios de madurez lo queramos o no, es cuestión de tiempo?. Y si el proceso dinámico de aprendizaje no implica acumular indiscriminadamente experiencia? Y si ya somos excepcionales desde el principio? Evidentemente, esta no es excusa suficiente, siempre se deben desarrollar unos principios, el libre albedrío no es libertinaje.
Lo que quiero decir es que no deberíamos criticar tan gratuitamente la espontaneidad y el ímpetu de la juventud, aunque muchas veces sea lícito. Yo mismo desprecio muchos hábitos que sé que me corresponden por edad, parece como si tuviésemos que someternos al orden social y cumplir ciertos roles que se esperan de nosotros. En nuestro caso, nosotros los jóvenes debemos dar gran importancia al reconocimiento social y debemos desarrollar al máximo nuestra personalidad, pero siempre acorde con la aprobación de una mayoría, debemos ser aceptados, acumular éxitos y mostrarlos, debemos debutar; ahí se define la diferencia entre los más arriesgados, los que pueden marcar tendencia o ser marginados sin remisión, o los que cumplen meticulosamente el rol que se espera de ellos y limitan su personalidad, demostrando un gran interés por ser aceptado en la mayoría de las circunstancias, casi desesperadamente, con temor.
Las exigencias del grupo van cambiando en el tiempo, son espontáneas y nadie las dicta, pero todos las comprenden por inducción, es un proceso social natural.
Toda mi vida he sido un inadaptado. No he sido infeliz y he estado satisfecho en reconocerme y sentirme diferente, me sentía especial. A veces esta circunstancia me sonreía (saboreaba puntualmente una nota de triunfo por mis cualidades personales, alguna habilidad especial ligeramente llamativa o admirable) y otras me avergonzaba y me desprestigiaba, cualquier situación que comprometiera mis excentricidades sería válida (mi desinterés por el aspecto físico, algunos hábitos que todos hacen mecánicamente y yo cuestionaba o ignoraba, no tener vergüenza o complejos, cuestionar la autoridad, distraerme, alborotar o perturbar al grupo...), no suele haber término medio.
Aún así, el hecho de ser diferente no me ha hecho dejar de desear esa aceptación social; me he convencido de que todos han renunciado a su capacidad de reaccionar, de ver las cosas desde fuera: todos miran al mismo sitio hipnotizados, sin plantearse su situación, su trayectoria, como una piedra que es lanzada y es consciente de su trayectoria, sólo consciente. Son esclavos de las circunstancias, no desarrollan plenamente su libertad porque están coaccionados.
Pero esta visión ficcionada puede ser excesiva, sólo es un punto de vista y no siempre me ha brindado el apoyo que pretendía; ahora anhelo estar dentro de ese círculo hipnótico y sentirme dentro de un grupo, seguro, dentro de una unidad, parte de un todo. Me siento desvinculado, descolgado de la realidad colectiva, puede que esté en mi mano decidir si sigo el camino en solitario y me arriesgo a distanciarme cada vez más del mundo común o formar parte de él y aceptar mi limitada carga y contribución individual, renunciar a parte de mi naturaleza (...)
Aunque también es posible que sea algo inevitable, después de todo, el hombre es un ser social; este año lo he comprobado personalmente de forma visceral. Desearía, con todas mis fuerzas, ser más propenso a adaptarme en los grupos y no ser tan presuntuoso y crítico con los demás; está fuera de mi alcance controlar la personalidad de los demás y no es mi naturaleza emplear ni la coacción ni cualquier tipo de violencia, soy frágil, flexible, no me gusta implicarme yo mismo ni a segundas personas, no atiendo a sacrificios, es el reconocimiento de una pérdida, la afirmación de la inevitabilidad de una tragedia, es doloroso, incómodo y por lo general injusto, aunque cada vez dudo más del equilibrio y la justicia (como para imaginar siquiera que está a nuestro alcance comprenderlo o controlarlo).
El lado más crítico de esta empresa es la renuncia casi absoluta a implicarme en diferentes caminos de acción, ajenos a todo lo social, al glamour, la belleza, el exceso y el triunfo (económico, laboral, personal). Es el hecho de renunciar plantearse nuestro papel en el mundo como seres libres con capacidad de obrar, con recursos. Cual es nuestra auténtica voluntad? Somos egoístas por naturaleza y nada puede hacerse? Se nos olvida el privilegiado lugar y las condiciones que no hemos elegido y de las que disfrutamos vorazmente, como una masa indiferente, insensible?
Cuando me planteo esto, no puedo evitar sentirme culpable, pero todavía no he ahorrado la fuerza suficiente para lanzarme a la acción, es un caos, es anti-sistema, es arriesgado, peligroso, laborioso y difícil, pero, es inmoral? supongo que el discurso es atractivo y moralizante; todos sabemos que lo difícil suele ser lo más correcto, lo éticamente correcto, lo mejor para todos, pero tenemos el falso convencimiento de que todo sigue siempre igual, que la vida a nuestro alrededor no va a cambiar y las cosas funcionaran siempre igual, del estatus quo. Puede que no dependa de nosotros y no tengamos la capacidad ni la voluntad suficiente como grupo, somos seres incompletos.
Generalmente me siento íntegro, activo, como un autómata. Lo que hago siempre está bien, por alguna razón que no comprendo en el momento. Y entonces, un día me levanto tarde y me siento traicionado, siento que soy parte del desperdicio, que no lucho contra mis impulsos, contra mi pereza y me dejo llevar y corromper por los excesos, el sueño, en concreto. Me gusta mucho dormir, pero lo hago demasiado. Sé que muchos días en mi vida pasarán anónimos, cada uno diferente, pero no será recordado, habrá sido malgastado, como incontables otros antes. Serán parte de la aventura definitiva? influirán en la historia definitiva de mi vida, en el momento apoteósico que espero en el silencio de la monotonía, de la rutina desesperante?.
Se puede luchar contra el desperdicio y el caos o son inevitables? hasta que punto podemos ser diligentes y luchar? sólo nuestra mente es incombustible, pues nunca dejamos de pensar y reflexionar? Nuestro cuerpo cambia, las estaciones cambian, el aire, la visión de las cosas, los valores se abandonan, se retoman, se abandonan y se vuelven a retomar, qué camino tortuoso de imperfecciones es éste? no existe un camino puro de perfección? el único camino para encontrar la paz tiene siempre entre sus pasos la insatisfacción, la frustración y la decepción, tentándonos peligrosamente sin avisar en el camino? el discurso se queda corto, las palabras son muchas veces vanas, y la experiencia es siempre incompleta, qué clase de vida es ésta? hacia donde caemos?
No puedo evitar pensar en el futuro; aunque lo piense de modo distinto cada vez, el pasado es estático y el futuro es incierto; no me vale el aforismo de que el presente es un regalo, pues no sé para qué me ha sido dado, cómo debo desarrollar mi libertad. Pero, como agudamente dijo Ockham, puede que ni siquiera deba planteármelo, que lo sencillo y correcto es cogerlo y usarlo, es lo que se hace con todo en este mundo, se coge, se usa, y finalmente se tira (puede que se vuelva a reautilizar) es un círculo dinámico, no hay pérdida ni caída. Evidentemente el círculo se desgasta y cambia de estación, pero esta es sólo una cuestión temporal que no nos debe preocupar. Sabemos que nuestros actos serán siempre limitados, no podemos ir más allá de nuestra imaginación, no hay nada absoluto, y lo relativo es puramente teórico, no es práctico.
Mi micromundo está esencialmente compuesto por mis acciones. Mis decisiones son sencillas. Descarto desde el principio todo lo que puede hacerme daño, la posibilidad de que se aplaste mi libertad, de la coacción o el dolor, del arrebato de mi cuerpo y de mis infinitas posibilidades de acción con él que ignoro o desprecio. Son todo detalles, respirar, moverme en mi cama, tararear una canción, suspirar, el cuidado del pelo y la higiene, la imagen facial, su transformación día tras día, soy un animal grande, con conciencia de sí mismo, consciente de que existo, me olvido con una facilidad pasmosa, la noción del tiempo (ha pasado un año desde que estoy aquí, un día tras otro, taxonómicamente, el tiempo no es relativo), la fuerza física, que es incontrolable, somos animales activos, nos movemos, tensamos nuestro cuerpo, nos agitamos y descansamos, nos estiramos y nos encogemos, después nos relajamos, como los impulsos, las convulsiones, las boberías diversas de mi comportamiento infantil, suspiros, palabras absurdas, van por temporadas, calman mi monotonía, me consuelan, me hacen sentir encomiable, simpático hacia mi mismo.
Nunca he vivido tanto dentro de mi, no pensé que desearía de este modo salir y relacionarme, volver a un círculo en el que no sea el único, de todo se cansa uno, incluso de sí mismo. Mi mundo es y ha sido siempre solitario, solo me pertenece a mi, pero necesito a los demás, sin ellos nada tiene sentido, necesito verme reflejado en otros, necesito compartir las consecuencias de mis acciones, tener algo que ofrecer, no quiero ser egoísta, detesto aislarme, yo no lo dispuse así, no lo elegí.
Esta realidad es latente, no la siento a cada momento, simplemente a veces resurge y me golpea, pero después se vuelve a sumergir en el mar de mis pensamientos, informes, infinitos y encadenados. Abstracción tras abstracción, voy intentando desmenuzar mi personalidad con algo parecido a la objetividad, pero mi discurso sigue sin ser riguroso. Es febril, está desestructurado, sale a borbotones.
La razón de que emplee este lenguaje con el que me siento cómodo expresándome es que deseo transmitir algo indiscutible, verdadero y completo. Mi intención es conmover, aunque no siempre podré conseguirlo, de hecho, aunque yo mismo admiro esta aproximación a materializar de modo elaborado y escrito estas realidades, sé que las reacciones son tan diversas como personas que piensen y sientan, todas de forma distinta; cada persona es un mundo, un mundo complejo y profundo; todo esto es una pequeña aproximación al mío.
Éste texto, como todos los que he hecho hasta ahora, es un producto elaborado de relativo valor, pero es un referente, es algo real, algo vivo, una prueba de todo lo que sucede en mi interior. Al componerlo he cruzado la línea entre no hacer nada, rezagarme y dejar pasar el tiempo, negar la acción; y hacerlo, y las consecuencias son abismalmente distintas. El sólo hecho de intentarlo, de hacer la acción, marca diferencias incomparables, la acción puede no ser inevitable, a nosotros nos pertenece la libertad y su desarrollo, no es cuestión de tiempo.
Actuar significa crear, extraer y recomponer parte de la realidad, intervenir en ella, interpretar, debemos ser activos, pensar no es suficiente, hay que hacer. Aunque este acto sea imperfecto, es un acto, espero mejorar como escritor, pues soy joven e inexperto, y aún estoy convencido de que todo lo que escribo está justificado y tiene gran valor, pero el más que probable que me equivoque. Todas estas palabras dudosamente podrán conmover a mi lector modelo.
Simplemente puedo actuar y esperar consecuencias, pero estas son arbitrarias. Me alegro de haber empezado a escribir y compartir mis pensamientos, en el fondo deseaba hacerlo desde hace tiempo. Siento que tengo infinidad de cosas que compartir a través de este blog, es sólo mi experiencia, pero, diablos, por qué no iba a ser interesante, de entrada me está resultando estimulante y reconfortante, es algo real.
Espero que los que lean esto comprendan las cosas que quiero decir y se sientan identificados; mi conocimiento es único, pero sé que todos disponemos de la capacidad de conocer, y que las sensaciones, los deseos, la imaginación, y en definitiva el conocimiento de la realidad es universal y nos pertenece a todos. Esto nos une, yo sólo desarrollo mi pensamiento, trato de expresarme con claridad y no ser simple objeto de él, pasivo, espectador... quiero transmitir lo que pasa por mi mente, quiero compartir mi pequeña parte de la verdad.
Estos flashforwards van encadenados y suelen ser inverosímiles, surrealistas. Supongo que a todo el mundo le ha ocurrido, pero no lo sé. Como mi pensamiento me ha acompañado siempre, he aprendido que no debo dejarme llevar por él para sobrevivir o adaptarme a la sociedad. Paradójicamente, me enfrento a dilemas y situaciones mucho más insignificantes que las que admiro idealizadas en mi mente. Y aunque estas no se cumplan, obro espontáneamente en favor de crear una atmósfera ficcionada en la que yo soy el virtuoso, el carismático, el líder.
Este perfil es siempre el centro de la acción, el protagonista, es sabio, sabe diferenciar perfectamente los momentos de ser original de los momentos de ser típico, sabe adaptarse con gran habilidad a las situaciones.
Aunque me nazca imitar esta conducta no suelo sentirme así, sino más bien un farsante, un oportunista, aunque de dudoso talento, ávido. Cada vez que se me pone a prueba me doy cuenta de la fragilidad de ese talento, de la falta de rigor y disciplina que tengo; entonces me arroya una ola de autocompasión y conformismo y tiendo a salvar todo lo que queda, sobrevaloro mis atributos para protegerme, doy gracias por lo que tengo, por lo que no me supone esfuerzo y me ha sido dado. Y después vuelta a empezar.
Últimamente también me he planteado si ser joven implica ser siempre rebelde,, indisciplinado (libre?)y si esta conducta es o no es inmoral, el joven está lleno de vida y energía, radiante, no hay límites ni reglas... ; quiero decir, supongo que al ser único el camino de la vida, todos debemos pasar por estadios de madurez lo queramos o no, es cuestión de tiempo?. Y si el proceso dinámico de aprendizaje no implica acumular indiscriminadamente experiencia? Y si ya somos excepcionales desde el principio? Evidentemente, esta no es excusa suficiente, siempre se deben desarrollar unos principios, el libre albedrío no es libertinaje.
Lo que quiero decir es que no deberíamos criticar tan gratuitamente la espontaneidad y el ímpetu de la juventud, aunque muchas veces sea lícito. Yo mismo desprecio muchos hábitos que sé que me corresponden por edad, parece como si tuviésemos que someternos al orden social y cumplir ciertos roles que se esperan de nosotros. En nuestro caso, nosotros los jóvenes debemos dar gran importancia al reconocimiento social y debemos desarrollar al máximo nuestra personalidad, pero siempre acorde con la aprobación de una mayoría, debemos ser aceptados, acumular éxitos y mostrarlos, debemos debutar; ahí se define la diferencia entre los más arriesgados, los que pueden marcar tendencia o ser marginados sin remisión, o los que cumplen meticulosamente el rol que se espera de ellos y limitan su personalidad, demostrando un gran interés por ser aceptado en la mayoría de las circunstancias, casi desesperadamente, con temor.
Las exigencias del grupo van cambiando en el tiempo, son espontáneas y nadie las dicta, pero todos las comprenden por inducción, es un proceso social natural.
Toda mi vida he sido un inadaptado. No he sido infeliz y he estado satisfecho en reconocerme y sentirme diferente, me sentía especial. A veces esta circunstancia me sonreía (saboreaba puntualmente una nota de triunfo por mis cualidades personales, alguna habilidad especial ligeramente llamativa o admirable) y otras me avergonzaba y me desprestigiaba, cualquier situación que comprometiera mis excentricidades sería válida (mi desinterés por el aspecto físico, algunos hábitos que todos hacen mecánicamente y yo cuestionaba o ignoraba, no tener vergüenza o complejos, cuestionar la autoridad, distraerme, alborotar o perturbar al grupo...), no suele haber término medio.
Aún así, el hecho de ser diferente no me ha hecho dejar de desear esa aceptación social; me he convencido de que todos han renunciado a su capacidad de reaccionar, de ver las cosas desde fuera: todos miran al mismo sitio hipnotizados, sin plantearse su situación, su trayectoria, como una piedra que es lanzada y es consciente de su trayectoria, sólo consciente. Son esclavos de las circunstancias, no desarrollan plenamente su libertad porque están coaccionados.
Pero esta visión ficcionada puede ser excesiva, sólo es un punto de vista y no siempre me ha brindado el apoyo que pretendía; ahora anhelo estar dentro de ese círculo hipnótico y sentirme dentro de un grupo, seguro, dentro de una unidad, parte de un todo. Me siento desvinculado, descolgado de la realidad colectiva, puede que esté en mi mano decidir si sigo el camino en solitario y me arriesgo a distanciarme cada vez más del mundo común o formar parte de él y aceptar mi limitada carga y contribución individual, renunciar a parte de mi naturaleza (...)
Aunque también es posible que sea algo inevitable, después de todo, el hombre es un ser social; este año lo he comprobado personalmente de forma visceral. Desearía, con todas mis fuerzas, ser más propenso a adaptarme en los grupos y no ser tan presuntuoso y crítico con los demás; está fuera de mi alcance controlar la personalidad de los demás y no es mi naturaleza emplear ni la coacción ni cualquier tipo de violencia, soy frágil, flexible, no me gusta implicarme yo mismo ni a segundas personas, no atiendo a sacrificios, es el reconocimiento de una pérdida, la afirmación de la inevitabilidad de una tragedia, es doloroso, incómodo y por lo general injusto, aunque cada vez dudo más del equilibrio y la justicia (como para imaginar siquiera que está a nuestro alcance comprenderlo o controlarlo).
El lado más crítico de esta empresa es la renuncia casi absoluta a implicarme en diferentes caminos de acción, ajenos a todo lo social, al glamour, la belleza, el exceso y el triunfo (económico, laboral, personal). Es el hecho de renunciar plantearse nuestro papel en el mundo como seres libres con capacidad de obrar, con recursos. Cual es nuestra auténtica voluntad? Somos egoístas por naturaleza y nada puede hacerse? Se nos olvida el privilegiado lugar y las condiciones que no hemos elegido y de las que disfrutamos vorazmente, como una masa indiferente, insensible?
Cuando me planteo esto, no puedo evitar sentirme culpable, pero todavía no he ahorrado la fuerza suficiente para lanzarme a la acción, es un caos, es anti-sistema, es arriesgado, peligroso, laborioso y difícil, pero, es inmoral? supongo que el discurso es atractivo y moralizante; todos sabemos que lo difícil suele ser lo más correcto, lo éticamente correcto, lo mejor para todos, pero tenemos el falso convencimiento de que todo sigue siempre igual, que la vida a nuestro alrededor no va a cambiar y las cosas funcionaran siempre igual, del estatus quo. Puede que no dependa de nosotros y no tengamos la capacidad ni la voluntad suficiente como grupo, somos seres incompletos.
Generalmente me siento íntegro, activo, como un autómata. Lo que hago siempre está bien, por alguna razón que no comprendo en el momento. Y entonces, un día me levanto tarde y me siento traicionado, siento que soy parte del desperdicio, que no lucho contra mis impulsos, contra mi pereza y me dejo llevar y corromper por los excesos, el sueño, en concreto. Me gusta mucho dormir, pero lo hago demasiado. Sé que muchos días en mi vida pasarán anónimos, cada uno diferente, pero no será recordado, habrá sido malgastado, como incontables otros antes. Serán parte de la aventura definitiva? influirán en la historia definitiva de mi vida, en el momento apoteósico que espero en el silencio de la monotonía, de la rutina desesperante?.
Se puede luchar contra el desperdicio y el caos o son inevitables? hasta que punto podemos ser diligentes y luchar? sólo nuestra mente es incombustible, pues nunca dejamos de pensar y reflexionar? Nuestro cuerpo cambia, las estaciones cambian, el aire, la visión de las cosas, los valores se abandonan, se retoman, se abandonan y se vuelven a retomar, qué camino tortuoso de imperfecciones es éste? no existe un camino puro de perfección? el único camino para encontrar la paz tiene siempre entre sus pasos la insatisfacción, la frustración y la decepción, tentándonos peligrosamente sin avisar en el camino? el discurso se queda corto, las palabras son muchas veces vanas, y la experiencia es siempre incompleta, qué clase de vida es ésta? hacia donde caemos?
No puedo evitar pensar en el futuro; aunque lo piense de modo distinto cada vez, el pasado es estático y el futuro es incierto; no me vale el aforismo de que el presente es un regalo, pues no sé para qué me ha sido dado, cómo debo desarrollar mi libertad. Pero, como agudamente dijo Ockham, puede que ni siquiera deba planteármelo, que lo sencillo y correcto es cogerlo y usarlo, es lo que se hace con todo en este mundo, se coge, se usa, y finalmente se tira (puede que se vuelva a reautilizar) es un círculo dinámico, no hay pérdida ni caída. Evidentemente el círculo se desgasta y cambia de estación, pero esta es sólo una cuestión temporal que no nos debe preocupar. Sabemos que nuestros actos serán siempre limitados, no podemos ir más allá de nuestra imaginación, no hay nada absoluto, y lo relativo es puramente teórico, no es práctico.
Mi micromundo está esencialmente compuesto por mis acciones. Mis decisiones son sencillas. Descarto desde el principio todo lo que puede hacerme daño, la posibilidad de que se aplaste mi libertad, de la coacción o el dolor, del arrebato de mi cuerpo y de mis infinitas posibilidades de acción con él que ignoro o desprecio. Son todo detalles, respirar, moverme en mi cama, tararear una canción, suspirar, el cuidado del pelo y la higiene, la imagen facial, su transformación día tras día, soy un animal grande, con conciencia de sí mismo, consciente de que existo, me olvido con una facilidad pasmosa, la noción del tiempo (ha pasado un año desde que estoy aquí, un día tras otro, taxonómicamente, el tiempo no es relativo), la fuerza física, que es incontrolable, somos animales activos, nos movemos, tensamos nuestro cuerpo, nos agitamos y descansamos, nos estiramos y nos encogemos, después nos relajamos, como los impulsos, las convulsiones, las boberías diversas de mi comportamiento infantil, suspiros, palabras absurdas, van por temporadas, calman mi monotonía, me consuelan, me hacen sentir encomiable, simpático hacia mi mismo.
Nunca he vivido tanto dentro de mi, no pensé que desearía de este modo salir y relacionarme, volver a un círculo en el que no sea el único, de todo se cansa uno, incluso de sí mismo. Mi mundo es y ha sido siempre solitario, solo me pertenece a mi, pero necesito a los demás, sin ellos nada tiene sentido, necesito verme reflejado en otros, necesito compartir las consecuencias de mis acciones, tener algo que ofrecer, no quiero ser egoísta, detesto aislarme, yo no lo dispuse así, no lo elegí.
Esta realidad es latente, no la siento a cada momento, simplemente a veces resurge y me golpea, pero después se vuelve a sumergir en el mar de mis pensamientos, informes, infinitos y encadenados. Abstracción tras abstracción, voy intentando desmenuzar mi personalidad con algo parecido a la objetividad, pero mi discurso sigue sin ser riguroso. Es febril, está desestructurado, sale a borbotones.
La razón de que emplee este lenguaje con el que me siento cómodo expresándome es que deseo transmitir algo indiscutible, verdadero y completo. Mi intención es conmover, aunque no siempre podré conseguirlo, de hecho, aunque yo mismo admiro esta aproximación a materializar de modo elaborado y escrito estas realidades, sé que las reacciones son tan diversas como personas que piensen y sientan, todas de forma distinta; cada persona es un mundo, un mundo complejo y profundo; todo esto es una pequeña aproximación al mío.
Éste texto, como todos los que he hecho hasta ahora, es un producto elaborado de relativo valor, pero es un referente, es algo real, algo vivo, una prueba de todo lo que sucede en mi interior. Al componerlo he cruzado la línea entre no hacer nada, rezagarme y dejar pasar el tiempo, negar la acción; y hacerlo, y las consecuencias son abismalmente distintas. El sólo hecho de intentarlo, de hacer la acción, marca diferencias incomparables, la acción puede no ser inevitable, a nosotros nos pertenece la libertad y su desarrollo, no es cuestión de tiempo.
Actuar significa crear, extraer y recomponer parte de la realidad, intervenir en ella, interpretar, debemos ser activos, pensar no es suficiente, hay que hacer. Aunque este acto sea imperfecto, es un acto, espero mejorar como escritor, pues soy joven e inexperto, y aún estoy convencido de que todo lo que escribo está justificado y tiene gran valor, pero el más que probable que me equivoque. Todas estas palabras dudosamente podrán conmover a mi lector modelo.
Simplemente puedo actuar y esperar consecuencias, pero estas son arbitrarias. Me alegro de haber empezado a escribir y compartir mis pensamientos, en el fondo deseaba hacerlo desde hace tiempo. Siento que tengo infinidad de cosas que compartir a través de este blog, es sólo mi experiencia, pero, diablos, por qué no iba a ser interesante, de entrada me está resultando estimulante y reconfortante, es algo real.
Espero que los que lean esto comprendan las cosas que quiero decir y se sientan identificados; mi conocimiento es único, pero sé que todos disponemos de la capacidad de conocer, y que las sensaciones, los deseos, la imaginación, y en definitiva el conocimiento de la realidad es universal y nos pertenece a todos. Esto nos une, yo sólo desarrollo mi pensamiento, trato de expresarme con claridad y no ser simple objeto de él, pasivo, espectador... quiero transmitir lo que pasa por mi mente, quiero compartir mi pequeña parte de la verdad.
domingo, 11 de julio de 2010
Imaginario
Soy estudiante. Tengo veinte años. Hasta ahora he hecho todos los cursos que me han sido impuestos y he asumido estudios superiores inducido por mi familia, con expectativas de futuro y un porvenir acorde a mis intereses.
Desde pequeño me ha apasionado el cine; no recuerdo mi primer contacto con él. Antes de poder recordarlo ya veía películas en mi hogar, y puntualmente iba a la pantalla grande a introducirme en mundos de desbordante imaginación, mágicos e ideales. Esto siempre me ha fascinado. No toda la parafernalia técnica sino más bien la aproximación a lo extraordinario, la creación física de una ilusión, la materialización de un sueño.
Por supuesto, de pequeño no pensaba que algún día me plantearía hacer cine yo mismo; de hecho, me atrae mucho más ser espectador y disfrutarlo que crearlo, aunque reconozco que, por encima de todo, lo que más me ha apasionado del cine es que me ha brindado la oportunidad de sentirme protagonista, de crear en mi mente mi propia película. Al acabar, siempre imitaba a los personajes que había visto, trataba de crear ese mundo a mi alrededor, con mi imaginación. Esto se extendía a otros ámbitos, jugaba con amigos en el colegio, yo por mi cuenta, dibujando... todo era una aventura.
Supongo que todos los niños lo hacen. Es necesario alimentar las ilusiones y los sueños a esta temprana edad. No tarde en darme cuenta de que la ilusión era terriblemente limitada, que el mundo real no es perfecto, no existe un guión a pesar de las "reglas" establecidas, no todo esta pautado y previsto como en el cine (aunque parezca casual o verosimil), es en realidad, una mera ilusión.
Al darme cuenta de ello, trate de limitar mi imaginación, de ser más precabido y civilizado. No está bien visto dejarse llevar y no tener los pies en el suelo, uno debe ser "realista".
El concepto del tiempo ha cambiado también, el tiempo ahora pasa más lentamente. Si hay alguna palabra que pueda definir mi estado actual es oportunidad. No porque las aproveche, sino porque mi libertad ahora podría brindarme infinitas posibilidades que antes jamás imagine.
El hecho de ser libre no significa que seamos capaces de cualquier cosa. Sigo pensando que lo esencial no está a nuestro alcance y no se puede cambiar. Aunque pensemos que el acumular experiencia nos hace invulnerables no es así, seguimos siendo frágiles y las inseguridades suelen ser siempre las mismas, no podemos controlarlas, como no podemos controlar los acontecimientos de alrededor. Estrictamente, no podemos controlar nada, si acaso a nosotros mismos en contadas ocasiones.
El autocontrol es importante. En mi caso, suelo dejarme llevar bajo el convencimiento de que ser espontáneo es bien aceptado. No dejo de llevarme decepciones. La imagen que proyecto en los demás dista mucho de la que yo concibo de mi mismo. Par el resto soy excéntrico, introvertido, impulsivo. Me avergüenza ser tan condescendiente para recibir frialdad o hermetismo, me siento indefenso, desarmado. La seguridad en uno mismo es muy importante, de ella dependen todas nuestras acciones.
La incómoda tendencia que tengo de cerrar todas las reflexiones como si fueran definitivas me hacen darme cuenta de mi desconocimiento. Tal vez la vida sea más un camino de desconocimiento que de conocimiento, no dejamos de desmentir cosas.
Por otro lado, la seguridad en uno mismo es también destructiva. En mi caso, me ha hecho convencerme de que siempre debo tener razón, no estoy preparado mentalmente para no tenerla, es vergonzoso ser tan terco por mi parte: no se puede tener razón siempre.
Además es contradictorio, ya que soy de las personas menos rigurosas que conozco; no atiendo jamás al trabajo duro, a mis obligaciones, no me documento ni me fuerzo a conocer nada nuevo, vivo de las rentas; esto es consecuencia directa de mi presunción, pienso que ya lo sé todo, es patético.
Nunca me canso de hablar, salta a la vista, y la cuestión es si realmente tengo algo que decir o estoy equivocado, y sólo doy rodeos. No sé a dónde voy, me repito excesivamente, yo mismo me confundo. No entiendo nada del todo.
Todo puede ser cualquier cosa. Siento como si estuviera obsesionado con el orden, todo tiene un orden o parece tenerlo, la producción de saliva, la información, todo está catalogado o clasificado, no se nos escapa nada, o sí?. Todo es caos, todo es espontáneo y natural?
Somos la razón, la norma, somos la verdad.
Estaba aqui desde el principio y pensaba que podría huir, ser libre, expresarme y con sólo eso triunfar. Y lo único que hice fue corretear, de un lado para otro, hasta que me canse y me rendi. Entonces me di cuenta de a lo que había renunciado, y me senti perecer, me senti un perdedor, y no es nada romántico, es indignante. La vida se hizo amarga, por momentos agridulce, y otros sin sabor, los momentos más desagradables, sin pena ni gloria.
El tiempo también tiene un orden, es inmutable. No me preocupo de nada, el pensamiento continuo y delirante que no cesa nunca no me supone esfuerzo, simplemente está ahi, es una corriente continúa, perpetua, es una cascada de pensamientos, conexiones entre ideas, reinterpretación de ideas viejas, ideas nuevas, unidas a sensaciones nuevas, cada momento es único (pero no excepcional). No todos los momentos pueden ser apoteósicos.
El conocimiento en las películas es siempre ideal. La sabiduría última, el mensaje final, la finalidad, el término, la verdad. Busco sabiduría, pensaba que encontraría sabiduría en las películas, que encerrándome viendo películas descubriría una verdad tras otra, acumularía experiencia condensada que me sería útil, que me haría más valioso, más hábil, más virtuoso. Qué equivocado estaba. No pensaba que me cansaría de hacerlo, de todo se cansa uno, absolutamente de todo. Porque todo va cambiando. No tenemos que hacer nada, todo es espóntaneo. El orden siempre está ahi.
La disciplina la creamos nosotros, la fuerza que está detrás es real, pero es intermitente, no podemos ser fuertes todo el tiempo, a veces flaqueamos, es entonces cuando sentimos que nos arroya una ola, o perecemos en una empresa, nos lamentamos, nos compadecemos de nosotros mismos, del mundo, de sus imperfecciones, y es entonces cuando nos levantamos, el tiempo siempre sigue adelante. Entonces volvemos a ser fuertes, la vida es recuperación y pérdida, recuperación y pérdida.
Soy un soñador, no tengo sueños concretos, sueño con ser admirado, con ser valorado y aceptado por una amplia mayoría, sueño con demostrar que soy especial, en el ámbito deportivo, en la escritura, en el arte, en la expresión, en definitiva. Sueño con que se me reconozca que tengo una especial capacidad de creación y expresión. Soy un vehículo de sentimientos, una máquina, pero no soy perfecto. Pensaba que era infalible, y todo es tan impredecible, tan arbitrario. Hay tantas posibilidades que ni siquiera me planteo, porque sencillamente no soy capaz, no dispongo físicamente de esa capacidad.
Sueño con no dejar cabos sueltos, una tarea imposible, siempre quedan cosas por hacer, pero quién lo dice? quién nos impone los límites? qué debemos y qué no debemos hacer? Somos insignificantes, no invencibles. Los planes son una estupidez a largo plazo, una insensatez más bien, damos por hecho demasiadas cosas, no nos concentramos en vivir, vivimos alienados, narcotizados, nosotros mismos nos engañamos, al final solo queda la verdad. lo que no hicimos, o lo que no alcanzamos a comprender, somos tan, tan, tan limitados...
No somos lo que creemos que somos, los ideales que nos enseñan a perseguir no son naturales, no nos pertenecen, son incompletos, son inmorales, no son lo que realmente importa, y lo que realmente importa yo no lo conozco, pensaba que lo conocía, pero me equivoque, pensaba que tenía todas las respuesttas. Los conocimientos son herramientas temporales, da igual que sean verdaderas o falsas porque siempre son temporales, no nos valen para siempre, además muchas cosas cambian de prioridad, no nos importa siempre lo mismo, somos tan mutables, somos infieles, debemos ensuciarnos para poder limpiarnos, y perecer, y levantarnos y caer y volver a levantarnos, es una rueda de desgaste infinito, un mito de sísifo, somos invencibles en este aspecto, somos capaces de aguantar cualquier cosa, todo está previsto aunque no ocurra, la imaginación nos permite crear lo que no está, lo que no es, y precisamente por su ausencia existe.
No conozco a la gente, pienso que son como yo, pero no tengo ni idea, son un enigma. Hay tantas cosas por resolver, tantos vacíos de conocimiento, tantas preguntas y tan pocas respuestas, tan confusas, tan ambigüas. Somos como niños, al final nos quedamos igual, no sabemos nada, todo es temporal, es caprichoso (como nosotros). La otra cara de la moneda es esperar, ser abierto, pero no se puede ser completamente sabio, no se puede saber todo, solo se puede saber algo limitado, algo humilde, sencillo, lo más sencillo posible para que sea verdadero.
Oportunidad, ser cualquier cosa. Alcanzar el éxito absoluto, el reconocimiento, la gloria en alguna empresa, ser admirado, tener prestigio. Es difícil, es arbitrario? Es fruto del esfuerzo y la dedicación? es cuestión de fe? de dinero? de disposición o circunstancia?
Es cuestión de talento?. Quiero ser escuchado en mi delirio, quiero ser genial, no parecerlo o dar la impresión, quiero que reflexionen sobre lo que escribo, quiero encontrar gente como yo, quiero aprender y mejorar, quiero saber la verdad y abandonar todo lo inútil en mi retórica interminable. Quiero aprender a esperar y ser paciente, a diferenciar lo esencial de lo prescindible, a darle a todo el valor que merece. Quiero descubrir lo mejor de mi, agarrarlo con fuerza y mostrárselo a todos. Quiero ser superior, deseo ser reconocido.
No quiero estar acorralado ni atado a nada, no quiero perder ni someterme, quiero correr libre, por encima de los demás, orgulloso, espectacular.
Deseo tener algo que compartir de indiscutible valor, mi experiencia, mi habilidad, mi talento, no quiero desperdiciar ni un momento, ni un minuto. Quiero aprender de mi mismo, pero sobre todo de los demás, estoy harto de las formalidades, de los artificios, quiero eliminar todo lo innecesario, ahorrarme los pasos previos, quiero ir a lo esencial, al corazón de las cosas, lo quiero todo, antes de que me sea imposible conseguirlo.
No quiero perder el tiempo. Quiero aprovechar este momento. Quiero ser lo que tengo que ser. No quiero equivocarme si puedo evitarlo, quiero dar los pasos apropiados, quiero aumentar la velocidad, estallar, quiero la perfección inmediata. Quiero el éxito rotundo, la dicha instantánea, el silencio de los demás, una ovación apoteósica que sea eterna.
sábado, 10 de julio de 2010
Prefacio
¿Merecen todas las historias ser contadas? o dicho de otro modo, merece toda persona ser conocida?
Soy el señor X. El nombre es lo de menos. Siento una gran emoción con lo que estoy apunto de hacer. Nunca he publicado nada; estoy dispuesto a compartir mi limitada y humilde experiencia con todo el que casualmente lea mis impresiones, mi testimonio. Agradezco la atención y el interés que puedan suscitar mis escritos.
No sé hasta qué punto todo lo que he vivido es interesante o memorable. He disfrutado de una buena vida, he sentido cosas afines a las de la mayoría de la gente, y por otro lado he experimentado cosas personales y únicas, como igualmente todos las hemos tenido.
Soy uno más. Probablemente muchas cosas que cuente sean similares a las experiencias de otras personas; muchas cosas nos unen, quiero pensar que es mayor lo que nos identifica que lo que nos distancia.
Aún estoy convencido de que todo lo que me ocurre tiene un motivo, que al ser especial hay una predisposición en los acontecimientos para que todo me salga bien. No me librado de la convicción de que soy (muy) especial, y esto, hasta ahora, me ha causado numerosas decepciones.
Honestamente, no creo que se deba a la mala suerte que haya podido tener. Ultimamente he pensado que tengo el corazón, la voluntad, pero no la fuerza. Siempre he sido muy vago, creo que no me esfuerzo lo suficiente por conseguir las cosas. Además, debo añadir que casi nunca tengo las cosas claras al cien por cien, por no decir nunca: siempre dudo. Soy una persona indefinida, mis ideas, mi pensamiento cambia constantemente.
Antes esto me molestaba, porque pensaba que podía controlarse, pero creo que me he dado cuenta de que es inevitable, que muchos pensamientos y experiencias son insalvables y se pierden en el tiempo. Muy probablemente no sea tan especial como me creo. En cualquier caso es irrelevante.
Mi testimonio será sincero, procuraré que sea lo más claro posible, que sea elaborado, aunque la máxima expresión sea siempre inalcanzable, trataré de conseguir esa dichosa aproximación a la claridad y la verdad que siempre se me escurre de las manos, ni tengo el tiempo ni la capacidad suficiente para afrontar todas las realidades y verdades de este mundo. A lo sumo, solo puedo aferrarme a la mía propia, limitada, insuficiente, pero absolutamente verdadera.
Me encanta escribir, siempre me ha gustado. Mis exigencias también han cambiado con los años. Antes no pretendía ser tan conciso como ahora. La estúpida convicción de que todo lo que escribo es magnífico, sublime, me ciega; no puede verme como me ven los demás, es imposible.
Este egocentrismo y narcisismo me han acompañado copiosamente a lo largo de mi vida. He tenido una vida especial, desde mi punto de vista, pero en muchos aspectos diferente a la de los demás. Mi mente me obliga a pensar que esto es algo positivo, esperanzador, ya que somos los diferentes los que marcamos tendencias, los que cambiamos las circunstancias y las reglas, los que redefinimos la realidad, siempre tan ambigüa, tan indiferente, irónica.. pero al final siempre justa, constante, imparcial, para lo bueno o para lo malo: todas las valoraciones nacen y mueren en nosotros, no cambia lo ajeno, sino los ojos con los que se mira.
Probablemente muchas ideas se me queden dentro, y no pueda compartir todo lo que desearía, por falta de disciplina, de recursos, de retórica.. Aún me queda muchísimo por aprender. Por otro lado, este puede ser un buen ejercicio de autoconocimiento, de aprendizaje, como cualquier análisis.
Haga lo que haga, o lo que diga o escriba, este momento pasará, y mis ojos cambiarán, y mis sentimientos. Eso no lo puedo cambiar, sólo pretendo ser sincero, exteriorizar mi verdad, madurar, reflexionar mejor, aprender, ampliar mis umbrales de conocimiento.
Siempre me voy por las ramas; al expresarme queda muy lejos la imagen inicial que rondaba mi cabeza y lo que al final surge, siempre es tan distinto.
Soy canario, me crié en un barrio cerca de la playa. Tuve una madre indescriptiblemente responsable y admirable. Tuve una buena infancia, jugaba y reía como cualquier niño, era inocente, siempre estaba expectante y todavía puedo valorar la diferencia de mis sentidos de entonces con los de ahora: cómo sonaba cada palabra, cada ruido, cómo captaba la luz y los movimientos, los rostros de la gente, el olor de cada detalle, los hábitos del sueño, la televisión, la comida, el llanto anónimo por cualquier capricho, la respiración, la piel nueva, correr, saltar, jugar, dormir. Todo estaba hecho, sólo vivía, y era feliz.
Poco a poco mis decisiones fueron aumentando, crecía y con mi cuerpo y mi mente las responsabilidades, la visión del mundo, el conocimiento de otras vidas, el contraste, la moralidad, el deber, la educación, el bien y el mal...
Aunque no es sencillo hacer saltos temporales, tengo bastante claros en mi cabeza los periodos que he vivido, están muy bien diferenciados. Las etapas son como ciclos, se sabe perfectamente cuando empiezan y terminan aunque no esté estrictamente acotado. De hecho, el principal indicador es el cambio de pensamiento, unas cosas nuevas se plantean, se abandonan otras viejas, así funcionamos (según mi experiencia).
Entonces fui descubriendo las tremendas imperfecciones que me rodeaban y surgían de mi. Como se sabe por antonomasia, 2 y 2 no son cuatro. Poco a poco, me frustraban diferentes dilemas que no podía resolver por mi mismo, en mi propia vida y ajenos a mi, existen infinitos ejemplos que resulta algo indiferente mencionar. Como cualquier otro pensamiento, al final deja de pensarse, o se replantea con otro punto de vista. No he superado precisamente muchos obstáculos de gran dificultad en mi vida. A parte de las obligaciones que me han sido impuestas y algunas extras inducidas en mi, las principales aficiones que despertaron mi curiosidad y avivaban mi espíritu tienen sus raíces en la imaginación. Mucha gente me ha dicho que tengo una gran imaginación. Dejando a un lado mi supuesto potencial o capacidad para expresarla, siempre me ha acompañado y ha coloreado mi vida. Es a lo que debo en gran parte mi felicidad.
Esto me hace pensar que muchas cosas que no han ocurrido igualmente me causan felicidad. Por lo general no soy ambicioso y me suelo conformar con poco. En la mayoría de las ocasiones, parezco tener una preferencia por imaginar todo lo que podría ocurrir que por provocarlo, que por hacerlo real.
Sé que es perfecto objeto de crítica, a nadie le gusta ser indeciso o cobarde, aunque a mi no me gusta sentenciar, porque sé que siempre se quedan fuera hechos y valoraciones importantes, nos es imposible ser imparciales, perfectos, ni somos jueces, ni conocedores absolutos del mundo. Somos frágiles y limitados y lo único que hacemos en la vida es darnos cuenta una y otra vez: no somos infalibles.
A las muchas imperfecciones que tengo apenas les presto atención, no me preocupo por cambiar. Supongo que me siento feliz, satisfecho y autosuficiente. Concretamente, este mismo año este aspecto de mi personalidad se ha visto especialmente afectado. He decidido por mi mismo desarrollar mi libertad (que es, generalmente, la capacidad de equivocarse) en un espacio limitado para "alimentar" mi creatividad.
Me equivoqué. Como siempre, me estoy yendo por las ramas. Me refiero a mi tercer año de carrera, el cual está acabando de modo inminente. Apenas me quedan 13 días para volver a casa. Tengo ganas, me siento necesitado por volver. La razón de ello es que he descubierto que no soy autosuficiente. He descubierto que soy mucho más frágil de lo que creía y esto me ha vuelto más inseguiro, me ha causado incertidumbre. Antes pensaba que mis intenciones, que mis principios y que todo lo que me ocurría era perfecto, proverbial.
Y como no existe nada perfecto, sólo queda lugar para la decepción, para la incertidumbre, para dudar, siempre antes de actuar. Si, según, mi experiencia, actuar significa equivocarse, no creo que me atreva nunca a hacer algo arriesgado; quizás en el fondo tenga miedo a perder lo que ya tengo. Ya se que lo único que me pertenece es una falsa seguridad. Siempre se sigue adelante, aunque no queramos, la vida sigue, los pasos se suceden uno detrás de otro.
Todo lo que pueda decir no será absoluto, no será contundente. Mis palabras siempre estarán sesgadas y su contenido será limitado e imperfecto. Así que no me quedará otro remedio que abandonar ese desesperado ansia de perfección expresiva. Es un infierno silencioso, lo que cojo se me escapa de las manos, es un mar que no se puede agarrar todo a la vez: la verdad es inconmensurable, es dura y elástica, supongo que muchas cosas, entre ellas muchas importantes, son indescriptibles y sólo pueden ser vividas, sólo pueden presenciarse en silencio. Las palabras al final siempre se acaban.
Siempre he sido un inadaptado. En todas las etapas de mi vida he expresado mi excentricidad, he sido reactivo. Aunque al final haya sucumbido al orden e imitado a la masa, en mi interior siempre he cavilado lo que, pienso yo, otros no han pensado. Esto lo digo sin menospreciar la experiencia de los demás, creo que es como un puzzle: cada uno descubre pensamientos únicos, que le pertenecen y que muchas veces no puede expresar o tiene miedo de hacerlo por el rechazo que suscitan, por ser extraños, distintos a lo vulgar, a lo repetitivo y lo superficial, al conocimiento común.
Supongo que debo aceptar mi carácter extraño; no sé si la tendencia será a distanciarme más de los demás o por el contrario a enterrar mi naturaleza y adaptarme al grupo, a ser uno más. Creo que a todos nos disminuye el ego con el paso del tiempo, y supongo que así debe ser, de otro modo el mundo sería demasiado inhóspito, un verdadero infierno. Muchas cosas en este mundo deben de ser infernales; aunque inevitablemente sé de su existencia, personalmente no las conozco y no se si éste es un hecho afortunado o desafortunado, ya que en gran medida somos responsables de todo lo que ocurre en el mundo, o nos aproximamos según nos hacemos mayores a serlo.
El conocimiento individual es inevitable, es, a veces intransferible, y siempre es una herramienta que determina nuestro futuro, nuestro camino. Cada uno elige una vida que es fruto de sus pensamientos, de sus ansias y deseos, su libertad es una consecuencia directa de lo que temen y admiran.
Entre otras cosas, he descubierto que como es bien sabido, el hombre es un ser social. Mis intentos de aumentar mi creatividad no han sido fructíferos. Mi intención era distanciarme de la masa, esforzarme por ser especial sin apoyarme en los demás. Me sentía presumido, arrogante y no me di cuenta de que provocaba mi autodestrucción. Los hombres se elevan, y caen, se elevan y caen. No hay término medio.
Al final sólo puedo sentenciar lo que es insustituible, lo que es inalienable: el tiempo pasa, somos frágiles, el conocimiento absoluto es imposible, y el escaso que nos pertenece está en constante cambio...
Todo cambia, todo en nosotros, en nuestra experiencia y a nuestro alrededor cambia. No podemos aferrarnos a nada. En cualquier caso, la mejor actitud es la paciencia, la serenidad, todo es concebible porque cualquier cosa puede pasar. Y la realidad es que no esperamos más que a lo que se nos enseña esperar, lo previsible, una vida repetitiva, una imitación de la masa, anterior y presumiblemente posterior, todo se repite por ciclos, sólo cambia en conjunto, somos incapaces de reinventar las reglas.
Con todo, tenemos la capacidad de aportar algo nuevo, porque todos tenemos pensamientos e intenciones diferentes. Ahí radica la diferencia entre conseguir transmitir algo o rezagarse, que es lo más fácil (esto sí lo conozco bien).
Siento que me ha resultado fácil escribir todo esto. Podría detectar muchos fallos, imperfecciones en la argumentación, divagaciones... Pero la cuestión es ¿para qué? ¿no he aceptado ya la imposibilidad de marcar un objetivo fijo, de perseguir una verdad inmutable, no he aceptado ya que el conocimiento individual es vulnerable? Mi única intención ha sido la de ser claro y sincero. Mi experiencia y mi capacidad será siempre limitada.
Es posible que en mi subconsciente esto sea un llamamiento a la gente. Aunque me parece una buena oportunidad para desarrollar la creatividad, algo que desde hace tiempo me intriga y me entusiasma, reconozco que el hecho de estar solo me ha hecho valorar más a la gente y a intentar luchar más contra mi desprecio a la vulgaridad y la indiferencia de la mayoría, algo que también me repercute a mi mismo y de lo que también soy perpetrador. Supongo que la tendencia ideal debe ser siempre la de ser más abierto. Pero quién sabe, cualquier cosa puede pasar.
Todo lo que haga llevará siempre consigo una nota mística, el gusanillo de que todo está siempre por ocurrir, el mayor desafío, la aventura más digna de ser contada. Padezco del síndrome del adanismo desde que descubrí la ficción, tal vez desde antes. Pienso que todo lo que me rodea está supeditado a mi mismo, de alguna manera. Ya sé que es una insensatez y que todos inexorablemente lo hemos pensado. Precisamente por eso el conocimiento de cualquiera es válido, toda experiencia está al mismo nivel, no tenemos todos las mismas circunstancias ni los mismos atributos, y esto nos hace diferentes y necesarios a todos.
Reconozco que hasta ahora siempre he tenido la tendencia de sellar un conocimiento o reflexión con un aforismo o frase hecha; es un mal hábito por lo que os he contado, siempre se queda algo fuera. Siempre, bajo cualquier circunstancia, queda sitio para la excepción. Las reglas nunca son infalibles al 100%.
Es tan fácil conformarse, y es tan difícil mirar más allá y arriesgarse a perder todo lo anterior (y también inevitable). Todos pensamos en la gloria, en el éxito, en triunfar sobre los demás en vencer la mediocridad, el dolor, la debilidad y las imperfecciones, en vencer al mismo fracaso. Y al final siempre nos quedamos solos, siempre caemos, siempre se queda todo en silencio, y tenemos que volver a empezar. La vida es un gran cambio, una broma pesada... es tantas cosas.
Sintámonos afortunados, podemos perderlo todo, así que por qué no aprovecharlo? No podemos evitar pensar, así que al final sólo podemos dejarnos llevar. Nuestras elecciones son siempre limitadas, "sabemos" todo lo que puede pasar, pues así sea. Hagamos la vida, atravesemos el tiempo con estilo, desafiemos la verdad, engañemos al destino, luchemos sin descanso, siempre tenemos más por descubrir. La vida es tanto el golpe, como la herida, como el proceso de curación, es un camino único, sin retorno. Acompañemos al tiempo y arañémosle, queramos o no conoceremos, sabremos, llegaremos al fondo, sólo es cuestión de tiempo, es profético.
Y con esto se acaba el mensaje de hoy, he escrito demasiado y muchas cosas de mi discursos son prescindibles, es una extensión delirante, sin rigor... Es humana. Muchas gracias a todos por leer mis palabras. Un cordial saludo.
Soy el señor X. El nombre es lo de menos. Siento una gran emoción con lo que estoy apunto de hacer. Nunca he publicado nada; estoy dispuesto a compartir mi limitada y humilde experiencia con todo el que casualmente lea mis impresiones, mi testimonio. Agradezco la atención y el interés que puedan suscitar mis escritos.
No sé hasta qué punto todo lo que he vivido es interesante o memorable. He disfrutado de una buena vida, he sentido cosas afines a las de la mayoría de la gente, y por otro lado he experimentado cosas personales y únicas, como igualmente todos las hemos tenido.
Soy uno más. Probablemente muchas cosas que cuente sean similares a las experiencias de otras personas; muchas cosas nos unen, quiero pensar que es mayor lo que nos identifica que lo que nos distancia.
Aún estoy convencido de que todo lo que me ocurre tiene un motivo, que al ser especial hay una predisposición en los acontecimientos para que todo me salga bien. No me librado de la convicción de que soy (muy) especial, y esto, hasta ahora, me ha causado numerosas decepciones.
Honestamente, no creo que se deba a la mala suerte que haya podido tener. Ultimamente he pensado que tengo el corazón, la voluntad, pero no la fuerza. Siempre he sido muy vago, creo que no me esfuerzo lo suficiente por conseguir las cosas. Además, debo añadir que casi nunca tengo las cosas claras al cien por cien, por no decir nunca: siempre dudo. Soy una persona indefinida, mis ideas, mi pensamiento cambia constantemente.
Antes esto me molestaba, porque pensaba que podía controlarse, pero creo que me he dado cuenta de que es inevitable, que muchos pensamientos y experiencias son insalvables y se pierden en el tiempo. Muy probablemente no sea tan especial como me creo. En cualquier caso es irrelevante.
Mi testimonio será sincero, procuraré que sea lo más claro posible, que sea elaborado, aunque la máxima expresión sea siempre inalcanzable, trataré de conseguir esa dichosa aproximación a la claridad y la verdad que siempre se me escurre de las manos, ni tengo el tiempo ni la capacidad suficiente para afrontar todas las realidades y verdades de este mundo. A lo sumo, solo puedo aferrarme a la mía propia, limitada, insuficiente, pero absolutamente verdadera.
Me encanta escribir, siempre me ha gustado. Mis exigencias también han cambiado con los años. Antes no pretendía ser tan conciso como ahora. La estúpida convicción de que todo lo que escribo es magnífico, sublime, me ciega; no puede verme como me ven los demás, es imposible.
Este egocentrismo y narcisismo me han acompañado copiosamente a lo largo de mi vida. He tenido una vida especial, desde mi punto de vista, pero en muchos aspectos diferente a la de los demás. Mi mente me obliga a pensar que esto es algo positivo, esperanzador, ya que somos los diferentes los que marcamos tendencias, los que cambiamos las circunstancias y las reglas, los que redefinimos la realidad, siempre tan ambigüa, tan indiferente, irónica.. pero al final siempre justa, constante, imparcial, para lo bueno o para lo malo: todas las valoraciones nacen y mueren en nosotros, no cambia lo ajeno, sino los ojos con los que se mira.
Probablemente muchas ideas se me queden dentro, y no pueda compartir todo lo que desearía, por falta de disciplina, de recursos, de retórica.. Aún me queda muchísimo por aprender. Por otro lado, este puede ser un buen ejercicio de autoconocimiento, de aprendizaje, como cualquier análisis.
Haga lo que haga, o lo que diga o escriba, este momento pasará, y mis ojos cambiarán, y mis sentimientos. Eso no lo puedo cambiar, sólo pretendo ser sincero, exteriorizar mi verdad, madurar, reflexionar mejor, aprender, ampliar mis umbrales de conocimiento.
Siempre me voy por las ramas; al expresarme queda muy lejos la imagen inicial que rondaba mi cabeza y lo que al final surge, siempre es tan distinto.
Soy canario, me crié en un barrio cerca de la playa. Tuve una madre indescriptiblemente responsable y admirable. Tuve una buena infancia, jugaba y reía como cualquier niño, era inocente, siempre estaba expectante y todavía puedo valorar la diferencia de mis sentidos de entonces con los de ahora: cómo sonaba cada palabra, cada ruido, cómo captaba la luz y los movimientos, los rostros de la gente, el olor de cada detalle, los hábitos del sueño, la televisión, la comida, el llanto anónimo por cualquier capricho, la respiración, la piel nueva, correr, saltar, jugar, dormir. Todo estaba hecho, sólo vivía, y era feliz.
Poco a poco mis decisiones fueron aumentando, crecía y con mi cuerpo y mi mente las responsabilidades, la visión del mundo, el conocimiento de otras vidas, el contraste, la moralidad, el deber, la educación, el bien y el mal...
Aunque no es sencillo hacer saltos temporales, tengo bastante claros en mi cabeza los periodos que he vivido, están muy bien diferenciados. Las etapas son como ciclos, se sabe perfectamente cuando empiezan y terminan aunque no esté estrictamente acotado. De hecho, el principal indicador es el cambio de pensamiento, unas cosas nuevas se plantean, se abandonan otras viejas, así funcionamos (según mi experiencia).
Entonces fui descubriendo las tremendas imperfecciones que me rodeaban y surgían de mi. Como se sabe por antonomasia, 2 y 2 no son cuatro. Poco a poco, me frustraban diferentes dilemas que no podía resolver por mi mismo, en mi propia vida y ajenos a mi, existen infinitos ejemplos que resulta algo indiferente mencionar. Como cualquier otro pensamiento, al final deja de pensarse, o se replantea con otro punto de vista. No he superado precisamente muchos obstáculos de gran dificultad en mi vida. A parte de las obligaciones que me han sido impuestas y algunas extras inducidas en mi, las principales aficiones que despertaron mi curiosidad y avivaban mi espíritu tienen sus raíces en la imaginación. Mucha gente me ha dicho que tengo una gran imaginación. Dejando a un lado mi supuesto potencial o capacidad para expresarla, siempre me ha acompañado y ha coloreado mi vida. Es a lo que debo en gran parte mi felicidad.
Esto me hace pensar que muchas cosas que no han ocurrido igualmente me causan felicidad. Por lo general no soy ambicioso y me suelo conformar con poco. En la mayoría de las ocasiones, parezco tener una preferencia por imaginar todo lo que podría ocurrir que por provocarlo, que por hacerlo real.
Sé que es perfecto objeto de crítica, a nadie le gusta ser indeciso o cobarde, aunque a mi no me gusta sentenciar, porque sé que siempre se quedan fuera hechos y valoraciones importantes, nos es imposible ser imparciales, perfectos, ni somos jueces, ni conocedores absolutos del mundo. Somos frágiles y limitados y lo único que hacemos en la vida es darnos cuenta una y otra vez: no somos infalibles.
A las muchas imperfecciones que tengo apenas les presto atención, no me preocupo por cambiar. Supongo que me siento feliz, satisfecho y autosuficiente. Concretamente, este mismo año este aspecto de mi personalidad se ha visto especialmente afectado. He decidido por mi mismo desarrollar mi libertad (que es, generalmente, la capacidad de equivocarse) en un espacio limitado para "alimentar" mi creatividad.
Me equivoqué. Como siempre, me estoy yendo por las ramas. Me refiero a mi tercer año de carrera, el cual está acabando de modo inminente. Apenas me quedan 13 días para volver a casa. Tengo ganas, me siento necesitado por volver. La razón de ello es que he descubierto que no soy autosuficiente. He descubierto que soy mucho más frágil de lo que creía y esto me ha vuelto más inseguiro, me ha causado incertidumbre. Antes pensaba que mis intenciones, que mis principios y que todo lo que me ocurría era perfecto, proverbial.
Y como no existe nada perfecto, sólo queda lugar para la decepción, para la incertidumbre, para dudar, siempre antes de actuar. Si, según, mi experiencia, actuar significa equivocarse, no creo que me atreva nunca a hacer algo arriesgado; quizás en el fondo tenga miedo a perder lo que ya tengo. Ya se que lo único que me pertenece es una falsa seguridad. Siempre se sigue adelante, aunque no queramos, la vida sigue, los pasos se suceden uno detrás de otro.
Todo lo que pueda decir no será absoluto, no será contundente. Mis palabras siempre estarán sesgadas y su contenido será limitado e imperfecto. Así que no me quedará otro remedio que abandonar ese desesperado ansia de perfección expresiva. Es un infierno silencioso, lo que cojo se me escapa de las manos, es un mar que no se puede agarrar todo a la vez: la verdad es inconmensurable, es dura y elástica, supongo que muchas cosas, entre ellas muchas importantes, son indescriptibles y sólo pueden ser vividas, sólo pueden presenciarse en silencio. Las palabras al final siempre se acaban.
Siempre he sido un inadaptado. En todas las etapas de mi vida he expresado mi excentricidad, he sido reactivo. Aunque al final haya sucumbido al orden e imitado a la masa, en mi interior siempre he cavilado lo que, pienso yo, otros no han pensado. Esto lo digo sin menospreciar la experiencia de los demás, creo que es como un puzzle: cada uno descubre pensamientos únicos, que le pertenecen y que muchas veces no puede expresar o tiene miedo de hacerlo por el rechazo que suscitan, por ser extraños, distintos a lo vulgar, a lo repetitivo y lo superficial, al conocimiento común.
Supongo que debo aceptar mi carácter extraño; no sé si la tendencia será a distanciarme más de los demás o por el contrario a enterrar mi naturaleza y adaptarme al grupo, a ser uno más. Creo que a todos nos disminuye el ego con el paso del tiempo, y supongo que así debe ser, de otro modo el mundo sería demasiado inhóspito, un verdadero infierno. Muchas cosas en este mundo deben de ser infernales; aunque inevitablemente sé de su existencia, personalmente no las conozco y no se si éste es un hecho afortunado o desafortunado, ya que en gran medida somos responsables de todo lo que ocurre en el mundo, o nos aproximamos según nos hacemos mayores a serlo.
El conocimiento individual es inevitable, es, a veces intransferible, y siempre es una herramienta que determina nuestro futuro, nuestro camino. Cada uno elige una vida que es fruto de sus pensamientos, de sus ansias y deseos, su libertad es una consecuencia directa de lo que temen y admiran.
Entre otras cosas, he descubierto que como es bien sabido, el hombre es un ser social. Mis intentos de aumentar mi creatividad no han sido fructíferos. Mi intención era distanciarme de la masa, esforzarme por ser especial sin apoyarme en los demás. Me sentía presumido, arrogante y no me di cuenta de que provocaba mi autodestrucción. Los hombres se elevan, y caen, se elevan y caen. No hay término medio.
Al final sólo puedo sentenciar lo que es insustituible, lo que es inalienable: el tiempo pasa, somos frágiles, el conocimiento absoluto es imposible, y el escaso que nos pertenece está en constante cambio...
Todo cambia, todo en nosotros, en nuestra experiencia y a nuestro alrededor cambia. No podemos aferrarnos a nada. En cualquier caso, la mejor actitud es la paciencia, la serenidad, todo es concebible porque cualquier cosa puede pasar. Y la realidad es que no esperamos más que a lo que se nos enseña esperar, lo previsible, una vida repetitiva, una imitación de la masa, anterior y presumiblemente posterior, todo se repite por ciclos, sólo cambia en conjunto, somos incapaces de reinventar las reglas.
Con todo, tenemos la capacidad de aportar algo nuevo, porque todos tenemos pensamientos e intenciones diferentes. Ahí radica la diferencia entre conseguir transmitir algo o rezagarse, que es lo más fácil (esto sí lo conozco bien).
Siento que me ha resultado fácil escribir todo esto. Podría detectar muchos fallos, imperfecciones en la argumentación, divagaciones... Pero la cuestión es ¿para qué? ¿no he aceptado ya la imposibilidad de marcar un objetivo fijo, de perseguir una verdad inmutable, no he aceptado ya que el conocimiento individual es vulnerable? Mi única intención ha sido la de ser claro y sincero. Mi experiencia y mi capacidad será siempre limitada.
Es posible que en mi subconsciente esto sea un llamamiento a la gente. Aunque me parece una buena oportunidad para desarrollar la creatividad, algo que desde hace tiempo me intriga y me entusiasma, reconozco que el hecho de estar solo me ha hecho valorar más a la gente y a intentar luchar más contra mi desprecio a la vulgaridad y la indiferencia de la mayoría, algo que también me repercute a mi mismo y de lo que también soy perpetrador. Supongo que la tendencia ideal debe ser siempre la de ser más abierto. Pero quién sabe, cualquier cosa puede pasar.
Todo lo que haga llevará siempre consigo una nota mística, el gusanillo de que todo está siempre por ocurrir, el mayor desafío, la aventura más digna de ser contada. Padezco del síndrome del adanismo desde que descubrí la ficción, tal vez desde antes. Pienso que todo lo que me rodea está supeditado a mi mismo, de alguna manera. Ya sé que es una insensatez y que todos inexorablemente lo hemos pensado. Precisamente por eso el conocimiento de cualquiera es válido, toda experiencia está al mismo nivel, no tenemos todos las mismas circunstancias ni los mismos atributos, y esto nos hace diferentes y necesarios a todos.
Reconozco que hasta ahora siempre he tenido la tendencia de sellar un conocimiento o reflexión con un aforismo o frase hecha; es un mal hábito por lo que os he contado, siempre se queda algo fuera. Siempre, bajo cualquier circunstancia, queda sitio para la excepción. Las reglas nunca son infalibles al 100%.
Es tan fácil conformarse, y es tan difícil mirar más allá y arriesgarse a perder todo lo anterior (y también inevitable). Todos pensamos en la gloria, en el éxito, en triunfar sobre los demás en vencer la mediocridad, el dolor, la debilidad y las imperfecciones, en vencer al mismo fracaso. Y al final siempre nos quedamos solos, siempre caemos, siempre se queda todo en silencio, y tenemos que volver a empezar. La vida es un gran cambio, una broma pesada... es tantas cosas.
Sintámonos afortunados, podemos perderlo todo, así que por qué no aprovecharlo? No podemos evitar pensar, así que al final sólo podemos dejarnos llevar. Nuestras elecciones son siempre limitadas, "sabemos" todo lo que puede pasar, pues así sea. Hagamos la vida, atravesemos el tiempo con estilo, desafiemos la verdad, engañemos al destino, luchemos sin descanso, siempre tenemos más por descubrir. La vida es tanto el golpe, como la herida, como el proceso de curación, es un camino único, sin retorno. Acompañemos al tiempo y arañémosle, queramos o no conoceremos, sabremos, llegaremos al fondo, sólo es cuestión de tiempo, es profético.
Y con esto se acaba el mensaje de hoy, he escrito demasiado y muchas cosas de mi discursos son prescindibles, es una extensión delirante, sin rigor... Es humana. Muchas gracias a todos por leer mis palabras. Un cordial saludo.
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