miércoles, 14 de julio de 2010

Retrato diario

Hoy me encuentro muy bien. Me siento relajado y sereno. Son las 12 y media de la noche. Me he duchado hace un rato, esto fresco y repaso unas hojas de radio, ya que el examen es mañana a las diez. Como en los anteriores exámenes no estoy nervioso, no creo que salga mal; espero repasar todas las hojas antes de la hora del test, será rápido y no creo que sea difícil, aunque lo mejor es no confiarse demasiado...

Llevo todo el día pensando escribir por fin, y aquí estoy. Quería narrar mis vivencias en los últimos días para tenerlas de referente, aunque desde luego no han sido especialmente excitantes, han sido ligeramente distintas a las que suelo vivir diariamente en solitario en la habitación de mi piso, en los alrededores, la facultad... Todo ahora está muy tranquilo, aunque no difiere mucho del resto del año; esta zona por lo general es poco transitada. Mi piso se encuentra casi a las afueras de Burgos.

Vivo en un 5º piso con dos compañeros que estudian Ingeniería técnica, un chico y una chica. Son mayores que yo, me llevarán tres años; están a caballo entre el segundo, tercer y cuarto de carrera. Esta es mucho más difícil que la mía y yo se lo digo continuamente. La convivencia con ellos este año ha sido extremadamente tranquila, apenas hemos mantenido contacto descontando momentos de inevitable interacción. Nuestros encuentros casuales también han sido muy poco excitantes.

Debo reconocer que esto me ha frustrado sobremanera. No esperaba esa reacción. Es muy probable que tuviese el listón muy alto con respecto a la impresión que les iba a causar. La verdad es que me ha decepcionado mucho su actitud, pero yo no tengo poder sobre nadie, tan sólo podría manifestar mi interés y mi curiosidad, aunque no sé si finalmente lo haré. No supone una gran hazaña pero siento reparo de hacerlo, no sabría expresarlo, es como si hubiesen construido un muro invisible entre nosotros.

Estoy convencido de que he hecho todo lo posible por caerles bien, por impresionarles o resultarles interesante. Pero creo que he fracasado miserablemente; la explicación más probable es que la imagen de mi que he proyectado sobre ellos dista mucho de la que quería proyectar: esto creo que me pasa con mucha gente, creo de hecho que con la mayoría.
Sin poder evitarlo, fantaseo con un enfrentamiento verbal o una discusión que verse sobre el asunto para poder exponer mis argumentos, aunque esta discusión en estas condiciones la veo bastante improbable, creo que no ha surgido la oportunidad desde que estoy aquí, aunque parezca mentira no parece importarles lo más mínimo.

Su indiferencia es bestial, o eso parece. No sé prácticamente nada de sus vidas, y me imagino que ellos tampoco saben de la mía, aunque yo me he expresado sobre ella con claridad las contadas ocasiones que se me han presentado. No parece gustarles la sinceridad y el aperturismo que les muestro de entrada; aún así he tratado de mantener esa actitud, pero me he agotado ya numerosas veces de tal desinterés, me indigna, me exaspera.Al contar todo esto, me entran muchas ganas de expresar por fin mi inquietud a uno de los compañeros, la chica, con quien más fría y distante ha sido la relación de convivencia, estoy ansioso por ese improbable encuentro de ideas, espero que sea bienvenido.

Dejando a un lado esta cuestión, me referiré a los pequeños cambios que se han sucedido en estos últimos meses. Han sido cambios lentos, he sentido que el paso del tiempo se a relentizado hará varios meses. Esperaba el momento de los exámenes sin apenas preparármelos como es debido, a sido un curso académicamente nefasto. Ha sido el año más desaprovechado en este aspecto (y en muchos otros) de mi vida. Todo lo que he podido reflexionar sobre mi futuro, mi pasado o el mismo presente no justifican mi actitud, es como si me hubiese quedado en blanco, como si se me hubiese acabado la energía, y el entusiasmo ha sido intermitente, a veces me acompaña y otras me abandona.

Me vino a visitar un amigo de Salamanca y, como ocurre siempre, nuestro encuentro se sucedió radicalmente distinto de como imaginaba, no se cumplió ninguna de mis imagenes mentales previas. Se generó conflicto y tensión y las resoluciones del problema fueron desastrosas, no hicimos más que ignorar y detractar nuestras diferencias todo el tiempo, que son precisamente las que nos hacen ser amigos. Yo le critiqué y le juzgué sin cuartel, le usé como excusa para desahogar mis frustraciones que tantas veces había rumiado en solitario, era como un combate de dequite, probablemente no se lo merecía, y la imagen miserable que estaba dibujando de él era una perversa ilusión de mi mente, fue un encuentro desafortunado.
Ahora estoy profundamente ofendido con él porque me ha ignorado desde entonces, he intentado arreglar el asunto y disculparme, aunque la raíz del problema es su actitud, sólo me muestra desdén y desprecio. Creo que tengo un grave problema de falta de afecto en ocasiones, que no de autoestima. No sé por qué mi visión de las cosas es tan separatista y reduccionista; no puedo evitar dejar volar la imaginación y fantasear, coquetear con posibilidades más o menos absurdas, clasificar el futuro, eliminar posibilidades en mi mente, a veces es agobiante, pero como no puedo evitarlo convivo con ello.

Día tras día, he dejado pasar muchas posibilidades de interactuar con la gente, y parece ser que cuando por fin me decidí a abrirme a los demás era demasiado tarde. Aunque es la posibilidad más absurda que se me ha ocurrido, también he pensado que la imagen que tienen todos de mi, todos los que me rechazan sea similar. Seguramente piensen que soy antisocial por naturaleza, como un hermitaño. Yo me siento bastante amable y simpático y me ofende que piensen eso de mi, es lamentable que esto provoque su rechazo, pues supongo que lo ideal sería siempre comprobar las cosas y no dejarse llevar por falsos testimonios o impresiones. Supongo que en parte también es culpa mía por no esforzarme en desmentir esta cuestión, creo que mayoritariamente sólo he demostrado interés en hacer pocas cosas e irónicamente, en solitario: ver películas, entrenar y hacer mi vida diaria. Ha sido una vida bastante simple que en mi opinión se ha desgastado prematuramente, me he aburrido de hacer lo que pensaba que sería definitivo, tiendo a pensar que todo es definitivo aunque sea consciente de que todo debe cambiar en el tiempo, es una paradoja interesante, pero creo que está fuera de mi alcance comprenderla.

Muchos días he ido a correr al parque, y aunque para mi es una actividad solitaria he sido visto por mucha gente de mi edad y de mi entorno, de la facultad, de la zona, en la cual viven cientos de estudiantes. No me he parado a pensarlo, estaba embotado en mis pensamientos y no en la imagen que proyectaba. Puede que sea más cerrado de lo que yo mismo pienso, no lo sé. Hay tantas cosas que siempre paso por alto, o bien de las que no soy consciente o bien las ignoro deliberadamente.

Creo que ya no me preocupa tanto ser moral o inmoral, sino sólo conseguir lo que quiero, o más bien lo que necesito. Me he cansado de temer y creo que pronto pasaré a la acción. Mis acciones por ahora siguen siendo muy parecidas a todo lo que he hecho desde que estoy aquí; tan sólo ha cambiado ligeramente la óptica, lentamente, con el paso de los días.

Por otro lado, la oportunidad que me brinda este conocimiento ya no me parece tan excitante, simplemente creo que tengo que vivirla. Pensándolo fríamente, qué cosas podría hacer a las que no esté habituado y puedan darme felicidad? Todas mis preocupaciones las he subordinado a mi necesidad prioritaria actual, a hacer vida social. Como ya es muy tarde para pensar en crearla apenas a diez días de mi vuelta a casa, estoy empezando a fantasear con mi regreso.

Iré a una residencia de estudiantes. Está apenas a 200 metros de este piso. Ya no tendré que preocuparme de mis perezosos hábitos y mis terribles descuidos de los horarios de comida, la limpieza, incluso es posible que corrija mi pésimo hábito del sueño. En cualquier caso, estoy ilusionado por volver a empezar (aunque nunca se empieza de cero...) y tratar de no cometer los errores de antes.

Trataré de ser más consecuente, de ser más activo y menos reflexivo, esa puede ser la clave (después de haber escrito tanto es jocoso que lo diga). Creo que soy capaz de adaptarme, me siento un veterano espiritual, y aunque puede que esté equivocado, no creo que me venga mal armarme de autoestima y autoconfianza en este nuevo reto. Inevitablemente lo estoy volviendo a idealizar, como hago con todo, prácticamente en mi vida.

Pues así sea, y que suceda lo que tenga que suceder. Intentaré controlar los acontecimientos, aunque desde el principio sé, y debo seguir convénciendome de que no puedo dominarlos. Física y mentalmente no puedo.

Tengo ganas de desarrollar muchas ideas más, esto me está resultando tan estimulante como el primer día, creo que funciona. Explayarse es algo que debería hacer todo el mundo. Personalmente, no temo que se me conozca en profundidad, es mi intención primordial. Es una bella manera de conocerse a uno mismo, y en el fondo todos tenemos inquietudes y deseos comunes. La escritura es uno de los mejores recursos de comprensión y creatividad que conozco.
Finalmente, os indico lo que para mi es crear.

Crear es tener la capacidad de replicar la realidad para hacerla más bella, tomar de ella ciertos recursos para elaborar algo de valor estético o sentimental superior. Todos deberíamos tratar de crear cosas puras y bellas, profundas, creo que todos tenemos la capacidad y deberíamos ejercitarla habitualmente, es un proceso apasionante y revelador, sencillamente es algo admirable, siempre. Os animo a todos a que creéis todo lo que se os ocurra, pero especialmente lo que nazca más poderosamente en vuestro interior, todos tenemos cualidades y pasiones diferentes, animaos siempre. Un gran abrazo.

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