domingo, 11 de julio de 2010

Imaginario

Soy estudiante. Tengo veinte años. Hasta ahora he hecho todos los cursos que me han sido impuestos y he asumido estudios superiores inducido por mi familia, con expectativas de futuro y un porvenir acorde a mis intereses.

Desde pequeño me ha apasionado el cine; no recuerdo mi primer contacto con él. Antes de poder recordarlo ya veía películas en mi hogar, y puntualmente iba a la pantalla grande a introducirme en mundos de desbordante imaginación, mágicos e ideales. Esto siempre me ha fascinado. No toda la parafernalia técnica sino más bien la aproximación a lo extraordinario, la creación física de una ilusión, la materialización de un sueño.

Por supuesto, de pequeño no pensaba que algún día me plantearía hacer cine yo mismo; de hecho, me atrae mucho más ser espectador y disfrutarlo que crearlo, aunque reconozco que, por encima de todo, lo que más me ha apasionado del cine es que me ha brindado la oportunidad de sentirme protagonista, de crear en mi mente mi propia película. Al acabar, siempre imitaba a los personajes que había visto, trataba de crear ese mundo a mi alrededor, con mi imaginación. Esto se extendía a otros ámbitos, jugaba con amigos en el colegio, yo por mi cuenta, dibujando... todo era una aventura.

Supongo que todos los niños lo hacen. Es necesario alimentar las ilusiones y los sueños a esta temprana edad. No tarde en darme cuenta de que la ilusión era terriblemente limitada, que el mundo real no es perfecto, no existe un guión a pesar de las "reglas" establecidas, no todo esta pautado y previsto como en el cine (aunque parezca casual o verosimil), es en realidad, una mera ilusión.

Al darme cuenta de ello, trate de limitar mi imaginación, de ser más precabido y civilizado. No está bien visto dejarse llevar y no tener los pies en el suelo, uno debe ser "realista".

El concepto del tiempo ha cambiado también, el tiempo ahora pasa más lentamente. Si hay alguna palabra que pueda definir mi estado actual es oportunidad. No porque las aproveche, sino porque mi libertad ahora podría brindarme infinitas posibilidades que antes jamás imagine.

El hecho de ser libre no significa que seamos capaces de cualquier cosa. Sigo pensando que lo esencial no está a nuestro alcance y no se puede cambiar. Aunque pensemos que el acumular experiencia nos hace invulnerables no es así, seguimos siendo frágiles y las inseguridades suelen ser siempre las mismas, no podemos controlarlas, como no podemos controlar los acontecimientos de alrededor. Estrictamente, no podemos controlar nada, si acaso a nosotros mismos en contadas ocasiones.

El autocontrol es importante. En mi caso, suelo dejarme llevar bajo el convencimiento de que ser espontáneo es bien aceptado. No dejo de llevarme decepciones. La imagen que proyecto en los demás dista mucho de la que yo concibo de mi mismo. Par el resto soy excéntrico, introvertido, impulsivo. Me avergüenza ser tan condescendiente para recibir frialdad o hermetismo, me siento indefenso, desarmado. La seguridad en uno mismo es muy importante, de ella dependen todas nuestras acciones.

La incómoda tendencia que tengo de cerrar todas las reflexiones como si fueran definitivas me hacen darme cuenta de mi desconocimiento. Tal vez la vida sea más un camino de desconocimiento que de conocimiento, no dejamos de desmentir cosas.

Por otro lado, la seguridad en uno mismo es también destructiva. En mi caso, me ha hecho convencerme de que siempre debo tener razón, no estoy preparado mentalmente para no tenerla, es vergonzoso ser tan terco por mi parte: no se puede tener razón siempre.

Además es contradictorio, ya que soy de las personas menos rigurosas que conozco; no atiendo jamás al trabajo duro, a mis obligaciones, no me documento ni me fuerzo a conocer nada nuevo, vivo de las rentas; esto es consecuencia directa de mi presunción, pienso que ya lo sé todo, es patético.

Nunca me canso de hablar, salta a la vista, y la cuestión es si realmente tengo algo que decir o estoy equivocado, y sólo doy rodeos. No sé a dónde voy, me repito excesivamente, yo mismo me confundo. No entiendo nada del todo.

Todo puede ser cualquier cosa. Siento como si estuviera obsesionado con el orden, todo tiene un orden o parece tenerlo, la producción de saliva, la información, todo está catalogado o clasificado, no se nos escapa nada, o sí?. Todo es caos, todo es espontáneo y natural?

Somos la razón, la norma, somos la verdad.

Estaba aqui desde el principio y pensaba que podría huir, ser libre, expresarme y con sólo eso triunfar. Y lo único que hice fue corretear, de un lado para otro, hasta que me canse y me rendi. Entonces me di cuenta de a lo que había renunciado, y me senti perecer, me senti un perdedor, y no es nada romántico, es indignante. La vida se hizo amarga, por momentos agridulce, y otros sin sabor, los momentos más desagradables, sin pena ni gloria.

El tiempo también tiene un orden, es inmutable. No me preocupo de nada, el pensamiento continuo y delirante que no cesa nunca no me supone esfuerzo, simplemente está ahi, es una corriente continúa, perpetua, es una cascada de pensamientos, conexiones entre ideas, reinterpretación de ideas viejas, ideas nuevas, unidas a sensaciones nuevas, cada momento es único (pero no excepcional). No todos los momentos pueden ser apoteósicos.

El conocimiento en las películas es siempre ideal. La sabiduría última, el mensaje final, la finalidad, el término, la verdad. Busco sabiduría, pensaba que encontraría sabiduría en las películas, que encerrándome viendo películas descubriría una verdad tras otra, acumularía experiencia condensada que me sería útil, que me haría más valioso, más hábil, más virtuoso. Qué equivocado estaba. No pensaba que me cansaría de hacerlo, de todo se cansa uno, absolutamente de todo. Porque todo va cambiando. No tenemos que hacer nada, todo es espóntaneo. El orden siempre está ahi.

La disciplina la creamos nosotros, la fuerza que está detrás es real, pero es intermitente, no podemos ser fuertes todo el tiempo, a veces flaqueamos, es entonces cuando sentimos que nos arroya una ola, o perecemos en una empresa, nos lamentamos, nos compadecemos de nosotros mismos, del mundo, de sus imperfecciones, y es entonces cuando nos levantamos, el tiempo siempre sigue adelante. Entonces volvemos a ser fuertes, la vida es recuperación y pérdida, recuperación y pérdida.

Soy un soñador, no tengo sueños concretos, sueño con ser admirado, con ser valorado y aceptado por una amplia mayoría, sueño con demostrar que soy especial, en el ámbito deportivo, en la escritura, en el arte, en la expresión, en definitiva. Sueño con que se me reconozca que tengo una especial capacidad de creación y expresión. Soy un vehículo de sentimientos, una máquina, pero no soy perfecto. Pensaba que era infalible, y todo es tan impredecible, tan arbitrario. Hay tantas posibilidades que ni siquiera me planteo, porque sencillamente no soy capaz, no dispongo físicamente de esa capacidad.

Sueño con no dejar cabos sueltos, una tarea imposible, siempre quedan cosas por hacer, pero quién lo dice? quién nos impone los límites? qué debemos y qué no debemos hacer? Somos insignificantes, no invencibles. Los planes son una estupidez a largo plazo, una insensatez más bien, damos por hecho demasiadas cosas, no nos concentramos en vivir, vivimos alienados, narcotizados, nosotros mismos nos engañamos, al final solo queda la verdad. lo que no hicimos, o lo que no alcanzamos a comprender, somos tan, tan, tan limitados...

No somos lo que creemos que somos, los ideales que nos enseñan a perseguir no son naturales, no nos pertenecen, son incompletos, son inmorales, no son lo que realmente importa, y lo que realmente importa yo no lo conozco, pensaba que lo conocía, pero me equivoque, pensaba que tenía todas las respuesttas. Los conocimientos son herramientas temporales, da igual que sean verdaderas o falsas porque siempre son temporales, no nos valen para siempre, además muchas cosas cambian de prioridad, no nos importa siempre lo mismo, somos tan mutables, somos infieles, debemos ensuciarnos para poder limpiarnos, y perecer, y levantarnos y caer y volver a levantarnos, es una rueda de desgaste infinito, un mito de sísifo, somos invencibles en este aspecto, somos capaces de aguantar cualquier cosa, todo está previsto aunque no ocurra, la imaginación nos permite crear lo que no está, lo que no es, y precisamente por su ausencia existe.

No conozco a la gente, pienso que son como yo, pero no tengo ni idea, son un enigma. Hay tantas cosas por resolver, tantos vacíos de conocimiento, tantas preguntas y tan pocas respuestas, tan confusas, tan ambigüas. Somos como niños, al final nos quedamos igual, no sabemos nada, todo es temporal, es caprichoso (como nosotros). La otra cara de la moneda es esperar, ser abierto, pero no se puede ser completamente sabio, no se puede saber todo, solo se puede saber algo limitado, algo humilde, sencillo, lo más sencillo posible para que sea verdadero.

Oportunidad, ser cualquier cosa. Alcanzar el éxito absoluto, el reconocimiento, la gloria en alguna empresa, ser admirado, tener prestigio. Es difícil, es arbitrario? Es fruto del esfuerzo y la dedicación? es cuestión de fe? de dinero? de disposición o circunstancia?
Es cuestión de talento?. Quiero ser escuchado en mi delirio, quiero ser genial, no parecerlo o dar la impresión, quiero que reflexionen sobre lo que escribo, quiero encontrar gente como yo, quiero aprender y mejorar, quiero saber la verdad y abandonar todo lo inútil en mi retórica interminable. Quiero aprender a esperar y ser paciente, a diferenciar lo esencial de lo prescindible, a darle a todo el valor que merece. Quiero descubrir lo mejor de mi, agarrarlo con fuerza y mostrárselo a todos. Quiero ser superior, deseo ser reconocido.

No quiero estar acorralado ni atado a nada, no quiero perder ni someterme, quiero correr libre, por encima de los demás, orgulloso, espectacular.

Deseo tener algo que compartir de indiscutible valor, mi experiencia, mi habilidad, mi talento, no quiero desperdiciar ni un momento, ni un minuto. Quiero aprender de mi mismo, pero sobre todo de los demás, estoy harto de las formalidades, de los artificios, quiero eliminar todo lo innecesario, ahorrarme los pasos previos, quiero ir a lo esencial, al corazón de las cosas, lo quiero todo, antes de que me sea imposible conseguirlo.

No quiero perder el tiempo. Quiero aprovechar este momento. Quiero ser lo que tengo que ser. No quiero equivocarme si puedo evitarlo, quiero dar los pasos apropiados, quiero aumentar la velocidad, estallar, quiero la perfección inmediata. Quiero el éxito rotundo, la dicha instantánea, el silencio de los demás, una ovación apoteósica que sea eterna.

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