Creo que la principal característica de mi pensamiento es la tendencia a crear flashforwards a partir de las cosas que me suceden. En general, no suelo vivir grandes acontecimientos. Estoy profundamente condicionado por mi imaginación. Se ha retroalimentado durante todos mis años con el visionado de películas influyendo en mi visión del mundo, amplificada; he de reconocer que prácticamente nunca ocurren las cosas como imagino. De hecho, es como una lista eliminatoria, sucesiva.
Estos flashforwards van encadenados y suelen ser inverosímiles, surrealistas. Supongo que a todo el mundo le ha ocurrido, pero no lo sé. Como mi pensamiento me ha acompañado siempre, he aprendido que no debo dejarme llevar por él para sobrevivir o adaptarme a la sociedad. Paradójicamente, me enfrento a dilemas y situaciones mucho más insignificantes que las que admiro idealizadas en mi mente. Y aunque estas no se cumplan, obro espontáneamente en favor de crear una atmósfera ficcionada en la que yo soy el virtuoso, el carismático, el líder.
Este perfil es siempre el centro de la acción, el protagonista, es sabio, sabe diferenciar perfectamente los momentos de ser original de los momentos de ser típico, sabe adaptarse con gran habilidad a las situaciones.
Aunque me nazca imitar esta conducta no suelo sentirme así, sino más bien un farsante, un oportunista, aunque de dudoso talento, ávido. Cada vez que se me pone a prueba me doy cuenta de la fragilidad de ese talento, de la falta de rigor y disciplina que tengo; entonces me arroya una ola de autocompasión y conformismo y tiendo a salvar todo lo que queda, sobrevaloro mis atributos para protegerme, doy gracias por lo que tengo, por lo que no me supone esfuerzo y me ha sido dado. Y después vuelta a empezar.
Últimamente también me he planteado si ser joven implica ser siempre rebelde,, indisciplinado (libre?)y si esta conducta es o no es inmoral, el joven está lleno de vida y energía, radiante, no hay límites ni reglas... ; quiero decir, supongo que al ser único el camino de la vida, todos debemos pasar por estadios de madurez lo queramos o no, es cuestión de tiempo?. Y si el proceso dinámico de aprendizaje no implica acumular indiscriminadamente experiencia? Y si ya somos excepcionales desde el principio? Evidentemente, esta no es excusa suficiente, siempre se deben desarrollar unos principios, el libre albedrío no es libertinaje.
Lo que quiero decir es que no deberíamos criticar tan gratuitamente la espontaneidad y el ímpetu de la juventud, aunque muchas veces sea lícito. Yo mismo desprecio muchos hábitos que sé que me corresponden por edad, parece como si tuviésemos que someternos al orden social y cumplir ciertos roles que se esperan de nosotros. En nuestro caso, nosotros los jóvenes debemos dar gran importancia al reconocimiento social y debemos desarrollar al máximo nuestra personalidad, pero siempre acorde con la aprobación de una mayoría, debemos ser aceptados, acumular éxitos y mostrarlos, debemos debutar; ahí se define la diferencia entre los más arriesgados, los que pueden marcar tendencia o ser marginados sin remisión, o los que cumplen meticulosamente el rol que se espera de ellos y limitan su personalidad, demostrando un gran interés por ser aceptado en la mayoría de las circunstancias, casi desesperadamente, con temor.
Las exigencias del grupo van cambiando en el tiempo, son espontáneas y nadie las dicta, pero todos las comprenden por inducción, es un proceso social natural.
Toda mi vida he sido un inadaptado. No he sido infeliz y he estado satisfecho en reconocerme y sentirme diferente, me sentía especial. A veces esta circunstancia me sonreía (saboreaba puntualmente una nota de triunfo por mis cualidades personales, alguna habilidad especial ligeramente llamativa o admirable) y otras me avergonzaba y me desprestigiaba, cualquier situación que comprometiera mis excentricidades sería válida (mi desinterés por el aspecto físico, algunos hábitos que todos hacen mecánicamente y yo cuestionaba o ignoraba, no tener vergüenza o complejos, cuestionar la autoridad, distraerme, alborotar o perturbar al grupo...), no suele haber término medio.
Aún así, el hecho de ser diferente no me ha hecho dejar de desear esa aceptación social; me he convencido de que todos han renunciado a su capacidad de reaccionar, de ver las cosas desde fuera: todos miran al mismo sitio hipnotizados, sin plantearse su situación, su trayectoria, como una piedra que es lanzada y es consciente de su trayectoria, sólo consciente. Son esclavos de las circunstancias, no desarrollan plenamente su libertad porque están coaccionados.
Pero esta visión ficcionada puede ser excesiva, sólo es un punto de vista y no siempre me ha brindado el apoyo que pretendía; ahora anhelo estar dentro de ese círculo hipnótico y sentirme dentro de un grupo, seguro, dentro de una unidad, parte de un todo. Me siento desvinculado, descolgado de la realidad colectiva, puede que esté en mi mano decidir si sigo el camino en solitario y me arriesgo a distanciarme cada vez más del mundo común o formar parte de él y aceptar mi limitada carga y contribución individual, renunciar a parte de mi naturaleza (...)
Aunque también es posible que sea algo inevitable, después de todo, el hombre es un ser social; este año lo he comprobado personalmente de forma visceral. Desearía, con todas mis fuerzas, ser más propenso a adaptarme en los grupos y no ser tan presuntuoso y crítico con los demás; está fuera de mi alcance controlar la personalidad de los demás y no es mi naturaleza emplear ni la coacción ni cualquier tipo de violencia, soy frágil, flexible, no me gusta implicarme yo mismo ni a segundas personas, no atiendo a sacrificios, es el reconocimiento de una pérdida, la afirmación de la inevitabilidad de una tragedia, es doloroso, incómodo y por lo general injusto, aunque cada vez dudo más del equilibrio y la justicia (como para imaginar siquiera que está a nuestro alcance comprenderlo o controlarlo).
El lado más crítico de esta empresa es la renuncia casi absoluta a implicarme en diferentes caminos de acción, ajenos a todo lo social, al glamour, la belleza, el exceso y el triunfo (económico, laboral, personal). Es el hecho de renunciar plantearse nuestro papel en el mundo como seres libres con capacidad de obrar, con recursos. Cual es nuestra auténtica voluntad? Somos egoístas por naturaleza y nada puede hacerse? Se nos olvida el privilegiado lugar y las condiciones que no hemos elegido y de las que disfrutamos vorazmente, como una masa indiferente, insensible?
Cuando me planteo esto, no puedo evitar sentirme culpable, pero todavía no he ahorrado la fuerza suficiente para lanzarme a la acción, es un caos, es anti-sistema, es arriesgado, peligroso, laborioso y difícil, pero, es inmoral? supongo que el discurso es atractivo y moralizante; todos sabemos que lo difícil suele ser lo más correcto, lo éticamente correcto, lo mejor para todos, pero tenemos el falso convencimiento de que todo sigue siempre igual, que la vida a nuestro alrededor no va a cambiar y las cosas funcionaran siempre igual, del estatus quo. Puede que no dependa de nosotros y no tengamos la capacidad ni la voluntad suficiente como grupo, somos seres incompletos.
Generalmente me siento íntegro, activo, como un autómata. Lo que hago siempre está bien, por alguna razón que no comprendo en el momento. Y entonces, un día me levanto tarde y me siento traicionado, siento que soy parte del desperdicio, que no lucho contra mis impulsos, contra mi pereza y me dejo llevar y corromper por los excesos, el sueño, en concreto. Me gusta mucho dormir, pero lo hago demasiado. Sé que muchos días en mi vida pasarán anónimos, cada uno diferente, pero no será recordado, habrá sido malgastado, como incontables otros antes. Serán parte de la aventura definitiva? influirán en la historia definitiva de mi vida, en el momento apoteósico que espero en el silencio de la monotonía, de la rutina desesperante?.
Se puede luchar contra el desperdicio y el caos o son inevitables? hasta que punto podemos ser diligentes y luchar? sólo nuestra mente es incombustible, pues nunca dejamos de pensar y reflexionar? Nuestro cuerpo cambia, las estaciones cambian, el aire, la visión de las cosas, los valores se abandonan, se retoman, se abandonan y se vuelven a retomar, qué camino tortuoso de imperfecciones es éste? no existe un camino puro de perfección? el único camino para encontrar la paz tiene siempre entre sus pasos la insatisfacción, la frustración y la decepción, tentándonos peligrosamente sin avisar en el camino? el discurso se queda corto, las palabras son muchas veces vanas, y la experiencia es siempre incompleta, qué clase de vida es ésta? hacia donde caemos?
No puedo evitar pensar en el futuro; aunque lo piense de modo distinto cada vez, el pasado es estático y el futuro es incierto; no me vale el aforismo de que el presente es un regalo, pues no sé para qué me ha sido dado, cómo debo desarrollar mi libertad. Pero, como agudamente dijo Ockham, puede que ni siquiera deba planteármelo, que lo sencillo y correcto es cogerlo y usarlo, es lo que se hace con todo en este mundo, se coge, se usa, y finalmente se tira (puede que se vuelva a reautilizar) es un círculo dinámico, no hay pérdida ni caída. Evidentemente el círculo se desgasta y cambia de estación, pero esta es sólo una cuestión temporal que no nos debe preocupar. Sabemos que nuestros actos serán siempre limitados, no podemos ir más allá de nuestra imaginación, no hay nada absoluto, y lo relativo es puramente teórico, no es práctico.
Mi micromundo está esencialmente compuesto por mis acciones. Mis decisiones son sencillas. Descarto desde el principio todo lo que puede hacerme daño, la posibilidad de que se aplaste mi libertad, de la coacción o el dolor, del arrebato de mi cuerpo y de mis infinitas posibilidades de acción con él que ignoro o desprecio. Son todo detalles, respirar, moverme en mi cama, tararear una canción, suspirar, el cuidado del pelo y la higiene, la imagen facial, su transformación día tras día, soy un animal grande, con conciencia de sí mismo, consciente de que existo, me olvido con una facilidad pasmosa, la noción del tiempo (ha pasado un año desde que estoy aquí, un día tras otro, taxonómicamente, el tiempo no es relativo), la fuerza física, que es incontrolable, somos animales activos, nos movemos, tensamos nuestro cuerpo, nos agitamos y descansamos, nos estiramos y nos encogemos, después nos relajamos, como los impulsos, las convulsiones, las boberías diversas de mi comportamiento infantil, suspiros, palabras absurdas, van por temporadas, calman mi monotonía, me consuelan, me hacen sentir encomiable, simpático hacia mi mismo.
Nunca he vivido tanto dentro de mi, no pensé que desearía de este modo salir y relacionarme, volver a un círculo en el que no sea el único, de todo se cansa uno, incluso de sí mismo. Mi mundo es y ha sido siempre solitario, solo me pertenece a mi, pero necesito a los demás, sin ellos nada tiene sentido, necesito verme reflejado en otros, necesito compartir las consecuencias de mis acciones, tener algo que ofrecer, no quiero ser egoísta, detesto aislarme, yo no lo dispuse así, no lo elegí.
Esta realidad es latente, no la siento a cada momento, simplemente a veces resurge y me golpea, pero después se vuelve a sumergir en el mar de mis pensamientos, informes, infinitos y encadenados. Abstracción tras abstracción, voy intentando desmenuzar mi personalidad con algo parecido a la objetividad, pero mi discurso sigue sin ser riguroso. Es febril, está desestructurado, sale a borbotones.
La razón de que emplee este lenguaje con el que me siento cómodo expresándome es que deseo transmitir algo indiscutible, verdadero y completo. Mi intención es conmover, aunque no siempre podré conseguirlo, de hecho, aunque yo mismo admiro esta aproximación a materializar de modo elaborado y escrito estas realidades, sé que las reacciones son tan diversas como personas que piensen y sientan, todas de forma distinta; cada persona es un mundo, un mundo complejo y profundo; todo esto es una pequeña aproximación al mío.
Éste texto, como todos los que he hecho hasta ahora, es un producto elaborado de relativo valor, pero es un referente, es algo real, algo vivo, una prueba de todo lo que sucede en mi interior. Al componerlo he cruzado la línea entre no hacer nada, rezagarme y dejar pasar el tiempo, negar la acción; y hacerlo, y las consecuencias son abismalmente distintas. El sólo hecho de intentarlo, de hacer la acción, marca diferencias incomparables, la acción puede no ser inevitable, a nosotros nos pertenece la libertad y su desarrollo, no es cuestión de tiempo.
Actuar significa crear, extraer y recomponer parte de la realidad, intervenir en ella, interpretar, debemos ser activos, pensar no es suficiente, hay que hacer. Aunque este acto sea imperfecto, es un acto, espero mejorar como escritor, pues soy joven e inexperto, y aún estoy convencido de que todo lo que escribo está justificado y tiene gran valor, pero el más que probable que me equivoque. Todas estas palabras dudosamente podrán conmover a mi lector modelo.
Simplemente puedo actuar y esperar consecuencias, pero estas son arbitrarias. Me alegro de haber empezado a escribir y compartir mis pensamientos, en el fondo deseaba hacerlo desde hace tiempo. Siento que tengo infinidad de cosas que compartir a través de este blog, es sólo mi experiencia, pero, diablos, por qué no iba a ser interesante, de entrada me está resultando estimulante y reconfortante, es algo real.
Espero que los que lean esto comprendan las cosas que quiero decir y se sientan identificados; mi conocimiento es único, pero sé que todos disponemos de la capacidad de conocer, y que las sensaciones, los deseos, la imaginación, y en definitiva el conocimiento de la realidad es universal y nos pertenece a todos. Esto nos une, yo sólo desarrollo mi pensamiento, trato de expresarme con claridad y no ser simple objeto de él, pasivo, espectador... quiero transmitir lo que pasa por mi mente, quiero compartir mi pequeña parte de la verdad.
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