Todo el mundo habla.
Un momento de debilidad basta.
El pensamiento es lenguaje racional.
Si tuviéramos la mínima posibilidad de convertir nuestras vidas, la vida real, en arte
no dudaríamos. Porque somos teatrales. Y el arte se parece a la eternidad. Tiene algo de ella.
Lo presentimos y lo deseamos.
Es la parte que queremos ocupe el todo,
porque somos apasionados.
Los recuerdos son el escondite que nos queda más pequeño con el paso del tiempo.
No seríamos los mismos sin el recuerdo.
Todos sentimos una gran impotencia al no poder igualar el romanticismo al pragmatismo
y al elegir el primero sobre el segundo.
Para los seres humanos, el presente es una ternura infinita e irresistible
con la que no se puede hacer más que gastarla
para no recuperarla nunca más.
El silencio es la ausencia del habla.
Este es el mundo real o una parte esencial de él.
Desde el principio, sabemos suficiente para engañarnos,
que es como espantar la verdad.
Todas las frases son ligerezas.
He aquí la ironía insuperable:
es más fácil ocuparse de los demás que de uno mismo.
Sé que llegas a creer que no sé lo que es la empatía.
La empatía es el dolor humano.
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