Todos la habéis visto. A lo mejor no os habéis fijado bien, ni lo habéis visto todo. Voy a hablar de una simple película. Creo que lo mejor de la vida es lo más sencillo y que nada podemos hacer para cambiarlo. Es una suerte no tener que hacerlo. Sería demasiada responsabilidad, demasiado riesgo.
Precisamente, veía por encima un documental sobre la libertad y el inconsciente. Pensaba en el destino. No he dejado de buscarlo. Creo que no puedo expresar cuánto ha cambiado mi manera de imaginarlo. Sé que esos pequeños errores llevan a otra cosa. Lo veo todos los días. Es tan simple la respuesta a todos nuestros problemas. Quizá no seamos tan misteriosos y tengamos razón. Quizá, tendríamos que dejar de resistirnos tanto. La vida sólo pasa tal y como es.
Sólo quiero recomendar esta película porque creo que recuerda lo más importante, lo mejor de nosotros. La lucha contra la hipocresía es mejor si no es lucha. Me gusta este personaje porque no sabe el bien que hace. No es avaricioso, no guarda rencor. No se cansa de amar, de agradecer, de esperar. Es como mi perro, pero puede hablar. Sólo cuenta lo que es relevante. Nada más.
Amo a este personaje con mis mejores sentimientos. Él basta para barrer todas mis malas experiencias en la vida real. Hace bastante tiempo que estoy seguro de que todos cometemos los mismos errores, que la fuerza de la costumbre es lo que nos hace buenos o malos. Son vanas palabras. Me encanta ver representada esta fantasía, esta idealización de forma tan bella, clara, sincera, delicada, útil...
Me gusta este personaje porque no tiene miedo a la oscuridad de su corazón. La acepta y la abraza. La enfrenta con todo lo que tiene (que no es mucho, pero es suficiente. Lo es todo). Nada le falta y es llevado a verdes prados. Camina por valles de sombras tal y como es. No sé si podría sentir más amor por una ficción.
Jenny es mi padre, por ejemplo. Toda su debilidad, todo su sufrimiento, toda su vanidad infantil y su inocencia. Estoy completamente seguro. Nuestra vida es tan predecible. No importan tanto los honores (le importaban a Forrest?). Somos nosotros los que constantemente perseguimos los deseos equivocados. Porque no queremos aprender la lección más sencilla. El ser humano es, sobre todo, terco.
Me gusta ver mucho mis pelis favoritas. He visto esta muchas veces. No suelo acoger nuevas obras y soy cada vez más escéptico en la creación artística. Por eso prefiero lo familiar y conocido. Creo que es natural. Que lo que llamamos inteligencia o genialidad no es más que costumbre y naturalidad, a pesar de la pomposidad y el morbo que los rodean.
Todos estamos manchados, heridos, pero no estamos acabados. Seguimos adelante. La vida sigue. El mensaje es positivo, el balance, todas nuestras guerras perdidas en los bolsillos del corazón. Estamos muertos (vivos) de miedo. El miedo es un milagro maravilloso que nos impide detenernos, por todos los medios.
Somos unos fracasados y eso es algo bueno. Eso quiere decir que seguimos luchando. Todos sabemos que hay demasiado dolor en el mundo, que nació herido, lleno de miedo, de ira, de sentimientos confusos. Porque fuimos salvaje. Queda mucho de salvaje en nosotros, de confusión y desconocimiento. De estupidez.
Pero hay luz al final de la caverna. No estamos solos. Tenemos la razón entre nosotros. Ilumina nuestro interior. La luz que destruye la mentira de la oscuridad. La luz de la verdad. Aunque dude, porque un corazón duda con recelo, si siente amor verdadero, creo en esto firmemente. Es lo único en que puedo creer firmemente. No en mis recuerdos, ni en mis deseos, ni en mis peores obsesiones. Pero sí en eso, porque sé que detrás de eso sólo hay serenidad infinita, equilibrio eterno, paz.
Creo que no podemos negar esto y que la vida no tiene que ser una película para ser buena. Pedimos lo que no podemos tener y lo que nos haría todavía peores. Pedimos ser más falsos, más insensibles, porque no soportamos ser tan buenos, tan apasionados. Por eso deseamos que callen las voces de nuestra cabeza, las posibilidades que se entrecruzan y se enfrentan. La ansiedad de estar vivo. De seguir vivo, frente al cambio infinito (de alguna manera) que no sabemos por qué existe ni de dónde viene.
No estoy diciendo nada nuevo. Digo que tenemos que vivir como somos y no soy ningún sofista, ni quiero llevar el discurso a mi terreno, ni convencer de lo que es falaz. Sólo estoy diciendo que el mundo está enfermo de mentira, que su único dolor es la mentira y que la más mínima porción de verdad puede disolver un mundo de mentira. Si no me creéis, podéis probarlo.
Sé que soy débil. Lo sé mejor que antes. Tengo menos tiempo y más experiencia. No haré las cosas mucho mejor. Pero tengo más fe y sé que el mundo no va a cambiar. El mundo será mejor o peor en función de lo que haga con mis sentimientos. Puedo levantarme y andar o puedo seguir acurrucado de miedo, haciendo y deshaciendo castillos en el aire.
Ahora, que es el momento que más experiencia poseo, creo que la vida es repetición y me cuesta muchísimo estar de acuerdo con la doctrina... con esa presión externa por convencer a los demás, por vender mi entusiasmo. Pero, como he dicho, esta no es ninguna fórmula milagrosa. Sólo es la verdad.
Si alguien tiene tiempo o le apetece, le sugiero que mire con más detenimiento a Forrest, que piense cómo se tomaría él los problemas que le preocupan. A este punto, podemos olvidarnos de sobreanalizar y ser cínicos. No hay que apuntar, pedantescamente, que es una construcción cultural mitológica que busca unificar y socializar al grupo. Eso son papanatas para los aburridos académicos. Para los muertos o los falsos.
Pido al que le interese que sienta con algo más de profundidad sus sentimientos sinceros. Quizá así, consiga tolerarlos mejor e incluso aprovecharlos para algo realmente útil y bello, es decir, algo más interesante.
No he dejado de soñar en toda mi vida. La vida está hecha de sueños. Lo mejor de la vida son los sueños, sobre todo los sueños sinceros, sencillos y claros, sin florituras, sin entresijos. No siempre he creído (ni he querido creer) en las mismas cosas, pero no he dejado de creer. Nadie quiere enfrentarse a un nuevo camino, al cambio y a todos nos alcanza.
No hay nada que tengas que hacer que no hayas hecho y ya conozcas lo suficiente. Todos somos sabios. Unos lo demuestran mejor que otros por su circunstancia. El yo también es parte de la circunstancia y el único modo de ser más libres es sufrir todo lo que podamos nuestros dolores internos, sin tratar de controlarlos, bloquearlos, ocultarlos o volverlos artificialmente un placer que nos causará más dolor en el futuro.
Sé que me estoy extendiendo demasiado. Amad todo lo que podáis vuestros sueños sinceros. Vale la pena porque no tendréis una segunda oportunidad igual y la vida se acaba. A nadie podremos dar explicaciones de nuestros pensamientos más profundos y sinceros. Tampoco le importarían. No los dejéis dentro.
No os rindáis a la mentira que nos rodea y nos abruma. Sed una verdad mejor, más valiente y más elegante. La inteligencia está entre los conocimientos, no en los conocimientos. No cedáis al miedo irracional y salvaje. No acabéis a drede con lo mejor de vosotros.
"Yo no sé si hay un destino o si estamos flotando en una brisa, pero yo creo que pueden ser ambas"
F.G.