miércoles, 17 de junio de 2026

Oráculo de la fuerza


Me cuesta olvidar que pesa el corazón.

Va cayendo por dentro. Encuentra su serenidad, que no es la nuestra. Peligros constantes y molestias. Pánico o la nada. 

Un abismo separa nuestro corazón de nosotros. En él, solo hay sueños de plenitud. Delirios de grandeza. Sueños y pesadillas.  

Lleno ratos vacios. Huyo. Creemos un tiempo; luego volvemos a creer. 

Es nuestra costumbre arañar sombras. Nuestro vicio. Ahora las sombras son una luz tras el cristal. Fantasmal. Privada. Mecánica.

Realmente, no sabemos lo perdidos que estamos. Insistimos en entretenernos para no enloquecer. Es normal. Sobrevivir, como crear, es difícil. Pero también aburrirse. 

La verdadera genialidad dura sólo un momento. No vuelve a repetirse. 

Regalamos tiempo al reflejo deforme de lo imposible. Es insoportable luchar tanto tiempo. Acabamos huyendo. 

El mundo nos pone en huida permanente. Pero también lo decidimos nosotros. Se convierte en nuestra identidad.


martes, 26 de mayo de 2026

Un retorno más

 

Me lo pensé durante mucho tiempo. Creo que suficiente. Dudé de uno mismo. Me lancé. Encontré el valor. Sé que no es un gran mérito, ni mucho menos. Pero es algo.

Hice una contribución. Pequeña, sin duda. Espero poder hacer más. Sobre todo, la hice hacia mí mismo. Quisiera que esto no fuera el final, sino un principio mejor. 

Tengo más que compartir. Espero que sea valioso. 

No espero que sea fácil. Más bien, todo lo contrario. Espero aprender. Decidir. Dudar. Lo habitual. Como son realmente las cosas, lejos de la fantasía. Hay que luchar. 

Agradezco sinceramente el apoyo. Hasta ahora ha sido realmente positivo. Estoy muy feliz con el resultado y muy agradecido. Más de lo que esperaba. Ahora me toca seguir. 

Gracias. 




lunes, 13 de abril de 2026

Peligrosas identidades

Es hora de aceptar algunos hechos.

El más grande de todos, que somos un misterio que muere individualmente, cada vez. Que esto transforma todo lo demás. Que la personalidad es, ante todo, el modo de afrontarlo y, al mismo tiempo, un problema individual y colectivo. Por lo tanto, dual. Que somos complejos. 

Todo el mundo cree que tiene algo que decir. Algo que enseñar a los demás. Esto puede convertirse fácilmente en soberbia. Uno habla, esperando que le escuchen. Que lo que diga sea verdad. 

Se ha escrito mucho y se sigue escribiendo, por ese motivo. Nuestros miedos son los mismos. En especial, el de no ser escuchado o no tener razón. Pero cada uno conoce sólo el suyo. 

Vivo luchando conmigo mismo. Es la única batalla que realmente me importa. No puedo vencer a nadie. No puedo librar su batalla. 

Es un estilo de vida. Puede aprenderse. Vale la pena luchar. Explorar este misterio de mortalidad individual. Si hay algo importante para nosotros, es esto. 

Estamos sesgados. No lo sabemos todo. Debemos suponer y nuestros hábitos, que pronto se convierten en peligrosas identidades, nos engañan. A todos. No importa quién seas ni quién te creas. 

La lucha continúa. Nada soluciona el resto. Esto es para toda la vida, no sólo para ahora. No puede arreglarse nada que sea profundo. Eso se trabaja día a día. Lo que no se ve es lo que importa de verdad. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

S


La conciencia devora el mundo. Nos devora a nosotros. Uno por uno. Digiere personalidades desiguales, pero el resultado es el mismo: nos consume a todos. La conciencia es la muerte del mundo. 


Es el examen de nuestras acciones, un espejo tormentoso. El destino son nuestras acciones. Algunos lo llaman imaginación.


Los demonios existen. Son el obstáculo de la divinidad. Su reflejo más cercano. Nadie sabe con certeza si es un demonio para otro. Yo lo fui, y uno de los mayores, para ti. Ahora lo sé. Lo entiendo.


No porque niegue mis faltas. Examino mi conciencia cada día. No es fácil, pero lo hago. Y, aun así, termino huyendo. ¿Por qué habría de ocultarlo? Las tonterías de la infancia siguen ahí, aunque sé que el problema es otro.


Creo que encaja: reflejé tu culpa, y era insoportable. No sé verlo de otra manera. No soy una víctima. Así son las cosas. Vivo con ello.


Yo me acerqué y yo me alejé. Tenía que estar ahí. Era mi destino permanecer el tiempo necesario. A veces pienso, en vano, que podría haberme ido antes, aunque seguir a tu lado era lo correcto. El tiempo suficiente.


Hablar de orgullo es inútil. Todos somos orgullosos. El orgullo nos mantiene vivos, en la lucha, y también nos derrumba. Todos cargamos con nuestros demonios. Si podemos, debemos reconocerlos a tiempo. No es fácil. Es una tarea de vida. Algo que nunca se detiene. La conciencia vengativa sanea el orgullo. 


No es justo verte desde la distancia como una cosa. Nuestro dolor es humano, y eso nos une. Pero es superior reconocer las cosas tal como son: en su totalidad, como algo único y distinto. Claras, tal cual son.


Seguiré pensando en ti el resto de mi vida, para mejorarme. Nuestra enfermedad es mortal y no tiene cura; sólo paliativos, pequeños consuelos. Recuérdame como quieras. Espero que haya valido la pena. Yo lo hago. No me resisto. No sé qué me queda, pero espero averiguarlo.

 

                             Better Call Saul es mejor que Breaking Bad - La Tercera