Me cuesta olvidar que pesa el corazón.
Va cayendo por dentro. Encuentra su serenidad, que no es la nuestra. Peligros constantes y molestias. Pánico o la nada.
Un abismo separa nuestro corazón de nosotros. En él, solo hay sueños de plenitud. Delirios de grandeza. Sueños y pesadillas.
Lleno ratos vacios. Huyo. Creemos un tiempo; luego volvemos a creer.
Es nuestra costumbre arañar sombras. Nuestro vicio. Ahora las sombras son una luz tras el cristal. Fantasmal. Privada. Mecánica.
Realmente, no sabemos lo perdidos que estamos. Insistimos en entretenernos para no enloquecer. Es normal. Sobrevivir, como crear, es difícil. Pero también aburrirse.
La verdadera genialidad dura sólo un momento. No vuelve a repetirse.
Regalamos tiempo al reflejo deforme de lo imposible. Es insoportable luchar tanto tiempo. Acabamos huyendo.
El mundo nos pone en huida permanente. Pero también lo decidimos nosotros. Se convierte en nuestra identidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario