miércoles, 24 de agosto de 2022

Psicomaquia


Me dedico a las palabras. Son mi profesión. Siempre me han apasionado. Desde el principio. Las palabras importan. 

No tardé en darme cuenta de cómo nos influenciaban. Más allá de la medida, de la intención. En cualquier lance. 

Tienen un carácter extraño. Un destino incierto, pero seguro. Se materializan en lo impredecible. 

Perdemos el control de ellas porque terminan en los demás. Son un intento de control. También hablan otros; todo el tiempo. 

Las palabras producen sentimientos. No dejan a nadie indiferente. Sea cual sea la emoción, existe. 

El mundo no tendría sentido sin palabras. Las palabras son el sentido del mundo. No se reduce al juego, sino que abarca lo más importante. 

Nuestro acaloramiento (confusión, vanidad, abuso) es la impotencia ante las palabras. Son demasiadas. Demasiado profundas. Inagotables. 

Sus mezclas, sus usos, interpretaciones y variantes no se acaban. Empiezan nuevos caminos. Interioridades. Laberintos. 

Son verdad. Creación. 

Aún estoy aprendiendo, fascinado, curioso, escéptico, el valor de las palabras. Todavía. 

Son las salvajes yeguas que me llevan por caminos de misterio, arrastrando mi alma.

La palabra ilumina un momento, enigma, apuñalando la oscuridad. Breve como el relámpago. Un rayo del corazón.

Las hijas del sol me indican el camino. Esperan Justicia y Medida. 

Cada palabra es la promesa de un ajuste perfecto, incompleta. 








lunes, 15 de agosto de 2022

Mañana


Habla un pequeño filósofo, innegablemente particular. Debo claridad, sinceridad, identidad, interioridad. 

Comprender que sólo soy un hombre, entre muchos otros. Mortal. Único. 

Que soy el límite de mí mismo. La medida de todas las cosas. 

La imaginación se llena de lo vacío; las palabras crean. 

Que la carne es la angustia del alma, toda mi vida. Su saturación. Su aprisionamiento. Su molestia. El ejercicio de su dolor. El castigo es su reducto. 

Que seguir adelante es caminar. Tropezarse. Arriesgar lo que parecía seguro. También retroceder o detenerse. El camino es el mismo.

Que expresarse es ser incompleto. 

Te están utilizando, por su propio interés.
Cada vez, como si fuese la primera. Sean quienes sean. Siempre ocultos para ti. 

Anoto para mí un intento de orden. 

Que no eres más especial hoy de lo que has sido siempre. Demasiadas apariencias. Dedícate a ser mejor por dentro.

Que no somos un sueño pasado, por dulce que pareciera. También soñamos.

Que cuanto más sabemos, menos sacrificamos. Pero no lo sabemos todo. 

No quiero ser un envenenador. Otro más, entre tantos. 

Mi objetivo es establecer un pacto entre nosotros. Más estable, largo y sólido. Más creíble y honesto. Hacerme más justo, como sea necesario.

Que todos intentamos que nos amen. De las formas más extrañas, sin salir de lo cotidiano. Pues esto alcanza lo que era remoto, pero próximo.

Vuelvo a un ritmo interior como algo diferente. Transformado. Cansado de tormento. Necesito serenarme. Aclararme de nuevo. Volver a empezar. 

La inquietud es agotadora. 

Morimos a pesar del arte, cotidianamente. 
A pesar de todas sus formas.

Escribimos a pesar de la muerte. De su cotidianidad. Extraordinariamente. 

El resurgir es por dentro. En la medida de sus posibilidades. 

Comprenderme. 












sábado, 13 de agosto de 2022

Hombre posible

 

Soy mi enemigo. No sé cómo es posible. Ese es el misterio.


Poco a poco, voy viendo la trampa, pero ya es demasiado tarde. 


Me derramo en pequeñas cosas, hasta no quedar nada de mí.


No sé qué hacer con estos sentimientos, si no es sacarlos y echarlos lejos. 


Tan lejos como mi ánimo pueda desear...


La rima está muerta o va muriendo. 


Escarbo en las ruinas de mi espíritu. Eso es la vitalidad. 


Tratar de recomponer un espíritu que se rompe. 


Sagrada inquietud, la de que nada pueda ser más injusto. 


El alma resiste a duras penas la carne, porque no la puede vencer. 


La carne muere por la carne. 


El ruido, la náusea, las moscas. La melancolía. 


La palabra mata, pero mata poco a poco. Tu palabra. Primero callas; luego mueres. 


Si algo bueno sale de esto, ¿cómo saber lo que puede ser?


Sólo hay tormento cotidiano. 


Borbotones de alma, ¡salid! ¡desahogadme!


La belleza es la parte más pequeña del caos.