Nunca se descansa lo suficiente. Todo es básicamente como siempre. Carente de verdaderas excusas. La vida no cambia; en ella, todo es cotidiano para alguien.
Todo el mundo quiere parecer normal y somos casi anónimos. Ser no es parecer. Pero casi.
No han cesado los deseos de algún día, aunque ha sido más fuerte la rutina, mi prospecto incierto. Un insistente intento de serenidad. El peso de mi impotencia sobre los días, mi cansancio.
Es como si viviese el mismo día una y otra vez. Casi no varía nada. Intento significa incompleto.
No hay tiempo de ser otro. Uno no se siente suficiente. No sabe dónde termina su conflicto por dentro. Tan profundo es su logos.
No carezco de esperanza, pero es incómoda, tensa. La esperanza es básicamente incomodidad, inquietud.
Los problemas son cotidianos y terminan por ganar terreno, por hacernos ceder y refugiarnos en consuelos que se desgastan, pero de los que siempre pedimos más. Juguetes rotos, llenos de agridulce nostalgia.
No nos privamos del vicio, porque también resulta ser la necesidad. Una sola, compacta, continua. Toda a la vez.
Un todo y nada más. Pero nos sentimos contradictorios. Parte de la lucha. Así somos por dentro.
Ese otro que yo creía ser, siendo cada vez más fantasma, se va y vuelve diferente. La sombra interior. Siempre contradictoria.
Me digo a mí mismo: soy el caos por dentro. El caos es interior. Me desconozco a mí mismo. Soy lo impredecible. A pesar del mundo.
Mi naturaleza es lo pasajero, pero siento como si fuera lo permanente. Necesito abrazar una paz más sincera. Pues esta de ahora se acorta muy pronto. Como si desapareciese.
Imagino descansar sobre el abismo, pero sé que todo está cada vez más lleno. De contradicción, de potencia y de verdad.
Hay que seguir buscando. Salir adelante. Lo nuevo empieza por dentro. Es inevitable y constante.
Es utopía contarse la historia de crecer por dentro en paz, cuando el corazón existe básicamente en el dolor cotidiano de la indecisión.
Pues fuera de éste, el corazón es imposible y su reliquia es, de nosotros, lo que más se parece a la eternidad.
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