Podría contar mis memorias como realmente fueron. Lo difícil es intentar decorarlas para que parezcan mejores. La imagen es para definir, para significar. La imagen basta. Las cosas se hacen o no se hacen, pero no pasan. Vuelvo a mis conclusiones sin valentía y sin esfuerzo, pero ya sé cómo hay que comportarse.
Preparo mi texto, mientras pienso: vivo con miedo, pero vivo. Mis pecados son mi identidad. No puedo esperar cambios que no haya conocido. Esto significa ser esclavo, olvide o recuerde. Lee más y escribe menos. Los consejos son humanos. Como los errores. Y las exigencias.
Todos sabemos bien que no es fácil amarnos como somos. Es lo contrario de la angustia que surge de cómo queremos ser. El deseo que no podemos terminar y del que nada sirve señalar. Pero no es ni será nunca terrible lo cotidiano. Sólo en nuestra imaginación. Vivir no es una elección. La autoridad es incalculablemente flexible. Derriba todos los desafíos, menos el suyo.
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