domingo, 22 de mayo de 2016

Un ser mejor


Un ser mejor que yo sacaría lo mejor de lo peor.
Soportaría los golpes del abismo con valor, con entereza.
Sería admirable. No intentaría parecerlo.

No tendría miedo y, si lo tuviera, sabría cómo vencerlo. Cómo dominarlo.
Encontraría la manera, si le hiciese falta.
No se rendiría hasta el final.

Su principio sería:
Hay que luchar por la vida.
Superaría las bellas palabras,
para que no quedaran vacías, olvidadas.
También aquellas fatales.

Sería práctico. Optimizaría.
Ayudaría a los demás. Se diría:
un corazón intenta derrumbarse,
pero no lo consigue.

Sería más parecido a mí por dentro.
Ya no vería diferencias entre los hombres
porque habría llegado al conocimiento.

Vencería las sombras. Nos salvaría a todos.
Nos haría dejar de sufrir para siempre.

Nos rescataría del misterio de la muerte.
Abriría nuestros ojos a la verdad.
Sanaría nuestro mal.

Nos confesaría él, vencedor:
Los trucos fracasan;
llevan en sí el germen de la destrucción.

Por miles de siglos sería el rey de todos.
Hay que morir para vivir.
Pasar por dolores de parto en el espíritu.

Guarda tu último aliento para él, si le amas.
El odio no ha vencido todavía a la esperanza.

Nosotros le diríamos:
Hoy me haces más falta que nunca.
Y él nos diría:
Siempre estoy aquí.
Donde estés tú, estaré yo.
Yo lucharé por ti.

Déjanos regocijarnos delante de ti.
Déjanos descansar en tu fuerte brazo,
bajo tu ala.

Sólo tú vuelas sobre el abismo.
Porque no hemos caído,
si estás con nosotros.

Déjanos llegar a ti, aunque sea con mancha,
exhaustos de espíritu.
Tú no la tienes.
Tú nos mostrarás ese milagro. 

sábado, 14 de mayo de 2016

Testimonio de vida


Es un vicio indescriptible escribir para que me lean, me comprendan y piensen en mí como soy, como realmente quiero ser. La lucha por la vida es real. La vida es un sueño del que surge el deseo. 


Pero el mundo es más difícil que la literatura. No es una justificación. No serviría de nada. Nuestro dolor psicológico no es original. Amamos a los héroes que no han llegado. He ensayado mucho. He vivido el error. No puedo resumirlo todo. Creí ver de lejos un destello de inspiración que no se me había permitido. Porque no fui digno. Dudé. Me acomodé. 

Creí ser un rebelde justo. Pero esto es imposible. Un amante apasionado debe apagarse como fuego inquieto y fugaz. Consumidor y consumido en la rapidez de su tiempo. No lo ha elegido. Yo no conozco este misterio. Me siento como tú. Es como si estuviera ahí mismo, dentro de ti, pero no sé quién soy. Un momento de sabiduría en la intimidad basta para toda una vida. Escribir de verdad es mi última esperanza. 


Escapar de la ira es sobrevivir, expresarse. Aceptar la vida humana es difícil para nosotros. No hay otra naturaleza que esta, ni otra vida que esta. Fuera de la naturaleza no hay nada, ni movimiento, ni cambio, ni fuerza, ni misterio, ni ciencia, ni contradicción, ni quimera, ni tiempo. Nada en absoluto. Fuera de la naturaleza no existe la verdad. Volvería sobre mis pasos sin dudarlo, para no tener que enfrentarme al abismo de paz que se viene. Si es mejor, no sé cómo descubrirlo. Ese misterio no es mío. No sé si somos parte de lo ideal. La parte no es el todo. Jugar bien no es ganar siempre. 

La literatura es el intento de quedarse arrastrado por el tiempo, sujeto a revisión, investigación. Padecimiento. Porque en ella, ciertamente hay sentimientos. Sentimientos que conocemos. Mis opiniones son más profundas que ellos, las tengo. Se han secado como cemento. Ahora es duro, frío. Ciego, sordo y mudo. No huele. No habla. Un muro que no puedo saltar ni atravesar. Que me aísla. Ese muro es mi soledad. Ya no es parte de mí, pero llevo esa carga. Nada pude hacer por evitarlo, pero no lo sabía, no quería reconocerlo. 

Es culpa mía espantar lo pequeño, como una molestia. Confieso que esto es cierto. No espero un nuevo castigo. Soy demasiado retórico y nuestros pensamientos son más simples. Pero me encantan los discursos y no digo otras palabras que las que ya habéis oído. No hay nuevo orden, ni nuevos mandatos. Pero es fácil de decir y difícil de comprender, de experimentar. No hay corazón, hasta donde sé, que llegue a conocer su misterio. 

lunes, 9 de mayo de 2016

Transparente

Podría contar mis memorias como realmente fueron. Lo difícil es intentar decorarlas para que parezcan mejores. La imagen es para definir, para significar. La imagen basta. Las cosas se hacen o no se hacen, pero no pasan. Vuelvo a mis conclusiones sin valentía y sin esfuerzo, pero ya sé cómo hay que comportarse. 

Preparo mi texto, mientras pienso: vivo con miedo, pero vivo. Mis pecados son mi identidad. No puedo esperar cambios que no haya conocido. Esto significa ser esclavo, olvide o recuerde. Lee más y escribe menos. Los consejos son humanos. Como los errores. Y las exigencias. 

Todos sabemos bien que no es fácil amarnos como somos. Es lo contrario de la angustia que surge de cómo queremos ser. El deseo que no podemos terminar y del que nada sirve señalar. Pero no es ni será nunca terrible lo cotidiano. Sólo en nuestra imaginación. Vivir no es una elección. La autoridad es incalculablemente flexible. Derriba todos los desafíos, menos el suyo.