jueves, 8 de octubre de 2015

Ser


Me siento más anónimo que nunca. He de ocuparme de mis asuntos. Aún no he terminado. Aplacan sus conciencias o sólo están fingiendo? Es extraña esta limitación tan desagradable entre nosotros. Como si no existiera o no debiera existir. Hoy, el misterio de justicia es más seguro que ayer. Las agresiones externas continúan. Todas son externas. 

Idealizamos para dudar. Siendo pequeño, siento que tengo sueños que me desbordan. No puedo explicármelo. Hoy, el mundo me parece anodino, laxo, flaco. Me parece tan débil como la peor parte de mí. No estoy siguiendo el mejor modelo. Tengo miedo del sacrificio a ciegas, el único que puede hacerse. La vida es una película que se repite mientras dura. Siempre la misma. Siempre en todas partes. En nuestro comportamiento y nuestros pensamientos. En la extensión de nuestra potencia imperfecta. 

Ahora me imagino el poder como algo que nos deforma y nos destruye por dentro, que nos anula. No explico una vida tan pequeña. Cómo podría? Quién soy yo? Pero aún no he caído al vacío del que no se puede salir. Aún sigo vivo y la ilusión de haber muerto muchas veces es una quimera, otra quimera de aquí abajo. 

Cuánto tendré este pensamiento hasta que cambie? Cuál será mi próxima transformación interior? Ya sé el proceso, los deseos que puedo tener, los recuerdos, las anécdotas, las sensaciones, las descripciones, el reto, todo es lo más cotidiano que puede ser. No hay horror, ni invención, ni absurdo, ni nada. Todo es deseo contenido. Nada más. 

Dónde están las capas más profundas de todo esto, si no es en el interior? Acaso sigue siendo sólo un reflejo? Un reflejo cada vez más lejano? Están todos y estoy yo. El último tiene una visión distinta. Ahora es mi turno y no sé cómo cumplir. Aún no me he decidido. Todos se precipitaron. Tengo otra elección? 

Desde pequeño, sentía que no deseaba lo mismo que la mayoría, volcarme en la masa, anularme. Quería destacar por mí mismo, ser otro. Ser diferente. No corría a por el premio de la misma manera. Al menos, me veía así a mí mismo, a través de mis sentimientos. Pero, quién soy ahora? Qué ha quedado? 

Iluso y cobarde, sólo me queda combatir conmigo mismo, porque el mundo será el mismo mañana y otros también pasarán por aquí. En realidad, no vi un sólo sacrificio fuera de mí. Sólo lo imaginé. Aunque quisiera, no podría saberlo todo de una sola persona, ni siquiera de mí mismo, desde mi propio interior. Es esto una trampa? Magia? Eternidad? Qué es todo esto, que dudamos porque deseamos? Qué es desear?

Articulo con timidez esta voz quebrada, porque ya no creo en otras voces, no en las que podamos escuchar. Nos destruirían. No somos más sutiles de lo que comprendemos? No nos precede un cambio mayor que cualquier ilusión o deseo que surja de nuestra determinación material? Me ejercito sin ganas, preocupado. No sé si estoy haciendo bien. No quiero arriesgarme, pero lo he hecho y me arriesgo cada segundo. Quizá el riesgo es lo más sobrevalorado de todo, la exageración de nuestro insignificante poder. 

Ahora, nos veo como no he podido vernos antes, tan desnudos que no hay ropa que pueda cubrirnos. No hay ideal, ni exacerbación, ni soberbia, ni pasión humana en la que podamos escondernos. Somos tan breves, frágiles y pequeños que no podríamos imaginar nuestra esencia, si lo intentásemos. No lo hacemos, de todas formas? Una imagen es un intento. Aún creo en la filosofía, pero no del modo que esperaba. Ni siquiera se le parece en lo más mínimo. Es muy difícil de explicar. Puede que sólo me ilusione. 

Este pequeño hueco vacío lo llenan algunos de mis desechos internos. Mi voluntad no es recta y no puedo cambiar. Ya he visto que mi disciplina es nefasta y que me afano por encajar en un papel que me viene grande, que no es el mío. Y cuál es mi destino ahora, que lo veo tan claro e inequívoco? Otro que no imaginaré hasta que haya llegado. 

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