Me han pasado un link con fotos de famosas, desnudas, semidesnudas, posando babilónicamente. En ellas sus cuerpos se lucían como piezas de museo de incalculable valor pero con dudosa pasión. El morbo sólo era superado por la gracia de sus curvas, por el desbordante exotismo de su feminidad.
Al principio sentí algo de excitación y progresivamente me fue invadiendo una sensación de rabia e impotencia. Creo que me di cuenta de lo mismo que había sentido antes. Nos están engañando. Se están engañando a ellos mismos, los famosos, los adorados, los falsos ídolos y líderes. Vivimos en una sociedad enferma en la que cada vez hay más en juego. Estamos descuidando lo que será nuestra destrucción segura. Están atentando contra lo que más vale la pena proteger. Las cosas más sencillas y delicadas. La verdadera belleza no es la que se puede ver, sino la que se puede sentir.
Sentí una gran decepción al ver que todo el secreto de la sugestión y la idealización se desvanecían con sus cuerpos, unos más estéticos que otros, pero todos humanos. Todos perecederos. No creo que esa sea la belleza que hay que proteger. No soy ningún erudito, ningún sabio, ningún virtuoso de nada. Lo que no puedo evitar es que me avergüence que la gente que debería dar ejemplo sean los impresentables. Me da asco. Ya no es cuestión de ridículo. Cuando se me acaba la risa empiezan las ganas de pelear. Estas hienas han pisado cabezas para llegar al Santo Grial de la depravación, de la vanidad más irrisoria y todavía se creen importantes por su imagen. Viven una mentira y se esfuerzan por volverla una verdad aunque esto no vaya a pasar jamás. No importa el daño que se hayan hecho porque no hay vuelta atrás y lo peor no es el que se han infringido a sí mismos, sino a tantos otros en su camino. No hay vuelta atrás.
Me supera. Yo no soy nadie y mi indignación es tan discreta que parecerá transparente, pero no por ello es menos verdadera. Me humilla y me causa vergüenza ajena tanta estupidez aparente, tanta insustancialidad.
Nos están destruyendo a todos, empezando por ellos mismos. No me gusta acusar ignorando mi culpa. La tengo. Soy el primer culpable y no me avergüenzo de reconocerlo. Ya poca gente quiere dar ejemplo porque parece que todo está perdido. Pero lo que es realmente valioso es lo que queda por perder, la vida, la fraternidad. La empatía. Nuestra humanidad, la que está detrás de todo lo frívolo y lo superfluo. La que parece que estamos forzados a ignorar la mayoría del tiempo. Alguien debe comprenderme y saber lo que quiero decir. Esto no puede ser la prosperidad que esperamos. Esto no puede ser lo que todos esperamos conquistar algún día. Es una monstruosidad y una vileza. Es lo más vacío que se me ocurre para ser admirado.
Eso no es riqueza. Es miseria. Miseria despreciable. Soy rico y sé de lo que hablo. Soy rico por dentro. A quien padezca desesperación o pena le invito a que pase un día conmigo. No me importa lo triste o desgraciado que alguien pueda sentirse. Mi motivación es más fuerte. Emplazo a quien le apetezca a confrontar ideas por las que vale la pena seguir vivo. Seguir adelante. Esto me da mucha rabia. Estoy bastante convencido de que no cambiaré de opinión al respecto, sino de que me parecerá más ofensivo en el futuro. No merece tanta devoción. Merece desprecio. Merece reflexión en primer lugar, como mínimo.
Cada día tengo más claro que quiero dedicar mi vida a desenmascarar a los cobardes, empezando por mí mismo. Siento mucha rabia en este momento. No todo está perdido. No tenemos derecho a abandonar. La vida es lo más maravilloso que puedo imaginar del Universo porque lo es todo. Cuando miro al pasado resulta que había mucho más, y más es mejor. No me voy a rendir. Esto no tiene por qué parecernos así. La curación dura toda la vida. Curarse es abrir más los ojos. Sueño el día en que la gente comprenda mejor de qué va todo esto.
Va de amar, de amar más, de amar de otra manera. Amar sin condiciones. De proteger lo que es valioso en lo delicado. No va de otra cosa. Siempre que nos alejamos de lo más valioso nos arriesgamos a destruirnos a nosotros mismos. A perderlo todo. Es tan evidente que me asombra que alguien no parezca verlo claro. Lo irónico es que no es uno. Parecen casi todos. Vivimos en medio de una profunda ceguera, a la deriva entre lo que pudo haber sido y lo que nunca será. No tiene por qué ser así. Hay que despertar. La vida no es lo que imponemos que debe ser. Es lo que es y punto. Vamos demasiado lejos a buscar lo que no nos hace falta. Abandonamos la belleza de nuestro interior, constantemente. La agresión del exterior es continua. La batalla dura toda la vida. Sobran tantas florituras, malabarismos, tantas torpezas ridículas.
Cada día repito con más pasión lo que me parece irrevocable. No importa estar solo. Lo único que importa es amar la vida, estés donde estés. Adaptarte sin rebelarte, porque no puedes rebelarte e intentar hacerlo mejor al mismo tiempo. Me parece imposible. No ser un hijo bastardo del sistema. Aceptar que cada uno es único sin esforzarse y que desarrollar su mayor pasión, sus pasiones, le llevan hacia la libertad y hacia la paz verdaderas. No es tan complicado. Nada lo es. Somos nosotros los que lo complicamos y nos atrevemos a ocultarlo.
Abrid los ojos. No es sólo lo que parece, es mucho más. No abandonéis lo que no habéis conocido suficiente. Nos pasamos la vida conociendo. Sincronizándonos. La única forma de desesperarse es saltarse pasos, ignorar algo que realmente considerábamos importante. Por eso nos arrepentimos. Por eso alguna vez nos parece que las cosas han salido mal. Hay una salida. Seguir adelante. Aceptar. Reflexionar para comprender. Esforzarse en lo que amamos, no en lo que despreciamos. Por amar más, no por odiar más.
El tiempo que me quede por compartir voy a intentar comprender esto mejor. Si lo consigo, voy a transmitirlo mejor. Si estoy solo, no me importa. Voy a intentar llegar a los demás de verdad. Ahora no tengo miedo. No he tenido más fe en toda mi vida. No tiene que ser fácil creer. Basta con actuar y no levantar muros con nuestra indiferencia, con nuestras negaciones. Basta con luchar. La única forma en que necesitamos hablar es con el corazón, y el corazón sólo habla a través de las obras. Espero que alguien me haya comprendido. Hay mucho más por lo que luchar de lo que nadie se imagina. Si he ayudado a alguien, es gratificante que así sea. Si no, lo seguiré intentando. Eso no me preocupa. Que nadie se estanque porque no vale la pena. Seguid adelante. Si algo falla para adaptarte, cámbialo. Pero nada te va a detener. Hay que aceptarlo en primer lugar. Cuanto más te vacías, más lleno te sientes.
Cierro el texto porque me he repetido demasiado y estoy intentando hacerme más directo y claro. Gracias a los que les haya parecido interesante leerme. Disculpas a los que les haya parecido incorrecto u ofensivo. Confío en que la sinceridad me lleve a una verdad mayor que la que yo pueda considerar sólo mía. Sed felices y haced más felices a los demás. La vida es demasiado breve para el resto de posibilidades. Aunque no lo entiendas, no cambia lo que haya sido. Según mi experiencia, seguir adelante es la mejor forma de ver lo que funciona y lo que es verdadero. Gracias de nuevo y un abrazo a todos.

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