lunes, 13 de abril de 2026

Peligrosas identidades

Es hora de aceptar algunos hechos.

El más grande de todos, que somos un misterio que muere individualmente, cada vez. Que esto transforma todo lo demás. Que la personalidad es, ante todo, el modo de afrontarlo y, al mismo tiempo, un problema individual y colectivo. Por lo tanto, dual. Que somos complejos. 

Todo el mundo cree que tiene algo que decir. Algo que enseñar a los demás. Esto puede convertirse fácilmente en soberbia. Uno habla, esperando que le escuchen. Que lo que diga sea verdad. 

Se ha escrito mucho y se sigue escribiendo, por ese motivo. Nuestros miedos son los mismos. En especial, el de no ser escuchado o no tener razón. Pero cada uno conoce sólo el suyo. 

Vivo luchando conmigo mismo. Es la única batalla que realmente me importa. No puedo vencer a nadie. No puedo librar su batalla. 

Es un estilo de vida. Puede aprenderse. Vale la pena luchar. Explorar este misterio de mortalidad individual. Si hay algo importante para nosotros, es esto. 

Estamos sesgados. No lo sabemos todo. Debemos suponer y nuestros hábitos, que pronto se convierten en peligrosas identidades, nos engañan. A todos. No importa quién seas ni quién te creas. 

La lucha continúa. Nada soluciona el resto. Esto es para toda la vida, no sólo para ahora. No puede arreglarse nada que sea profundo. Eso se trabaja día a día. Lo que no se ve es lo que importa de verdad. 

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