domingo, 12 de junio de 2016

Invitación


Te invito a que demos paseos y hablemos de nuestra sociedad, de lo que más nos gusta y menos nos gusta de ella. Te invito a que luchemos juntos contra nuestros prejuicios y dejemos volar nuestro corazón con palabras. Porque, no necesita el corazón volar, soñar, como nosotros respirar? 

Te invito a que meditemos sobre nuestra amargura, sobre los días buenos y malos, a que inventemos discursos y discutamos sobre las emociones que ahorramos y las que desperdiciamos, las que esperamos y aquellas de las que huimos. A que nos atrevamos a corregirnos juntos, buscando nuestra amistad. A que aceptemos la necesidad del error, del otro, de lo desconocido, del crecimiento misterioso hacia lo ideal. 

Te invito, o más bien te suplico que me ayudes a encontrarme a mí mismo, a reafirmarme, a no caer en el hoyo de mis propias convicciones, porque sería terrible para mí lo que llego a desear en mi desesperación: encontrar fuera de mí sólo la confirmación de mis caprichos. Cansan pronto. Siempre decepcionan. Nos vuelven culpables, cobardes. Nos avergüenzan. Cómo podríamos imaginar un mundo así, cómo podríamos desearlo, si nunca lo hemos conocido? Si sólo podemos desearlo?

Te invito a que me regales tu amor por la vida, por pequeño que sea. Si has nacido, es suficiente. Estoy tan confundido y desnudo como tú. Vale la pena buscar la paz, aunque no estemos seguros de que exista. Es una invitación amistosa. No quiero que haya nada detrás. He sufrido como tú. Ya de nada sirve ocultarlo.

Puedes preguntarme lo que quieras. El miedo no nos ayudará tanto. Nuestras costumbres son el pasado y nada más. Ambos queremos ser otra cosa, algo mejor, lo que sea. Has encontrado tú también consuelo en las palabras? Lo sigues encontrando? Qué es, amigo mío, lo que te dices a ti mismo cuando te sientes más necesitado, más afectado, dolorido, ansioso? 

Te invito a que no nos dejemos llevar por la locura. La soledad es sólo para aprender a estar con gente. Gente como tú, amigo, amado mío. Hablemos en aforismos y equivoquémonos. La verdad que conocemos no es completa, ciertamente. Tú y yo estamos igual de apremiados, hemos conocido la decepción y la miseria, y no sabemos cómo caeremos más bajo, hasta la paz del sepulcro. Aquí vamos hacia delante o hacia atrás, pero nunca estamos en el mismo sitio. Yo creo que, incluso cuando retrocedemos, avanzamos, porque es justo.

Invítame a lo que quieras. Enséñame lo que sepas. No me escondas nada. Provócame, si quieres. Quiero aprender de ti. Ábrete para mí y seamos como un solo ser. Amado mío, me regalarás este pequeño capricho? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario