El profano ideal pensaría que el hombre actual es eternamente joven, funcional. Guarda sumamente bien las apariencias (cada vez mejor). No puedo ser el único que entreve desesperación en esta tendencia o actitud tendenciosa. Demasiado evidente y fácil la farsa, en este caso. A pesar de todo, no creo que la vida tenga un sentido individual. Sí guardo recelo a ese cinismo y arrogancia que desprende el contexto citado. No permanezco neutral a su ataque, sino crítico. Se acentúa. Mi sensibilidad me daña para avisarme, para obligarme a tomar conciencia, a decidir mi siguiente paso. Es decisivo el pensamiento que elegimos dejar crecer y no cortar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario