martes, 24 de febrero de 2015

A través del cristal

Ayer intenté escribir una crítica de esta película y fue un auténtico fracaso. Hoy lo intentaré de nuevo. Pensé que sentiría ciertas cosas al verla. Intentaba predisponerme casi a cada momento. Como siempre, hubo mucho más que eso. Matices. Uno tiene que creer en ellos para verlos y sentirlos. Si no, es inútil.

Decía Ortega y Gasset que no debemos ver lo que hay detrás de la ventana, sino el cristal a través del que se mira. Cómo podría yo desafiar esa Gran Verdad que nosotros, seres inconscientes y crueles, mancillamos? Como he dicho, creo que hay más matices. Si queremos ser críticos, debemos contar con ellos. El hombre es buscador y soñador. No somos, como deben pensar muchos, sólo máquinas de destrucción, un virus del planeta.

Somos, en primera instancia, lo que nos han enseñado a ser, ese conjunto de influencias, esa construcción, lo que ha sido más fácil ser para nosotros de acuerdo a nuestras capacidades, intereses e inquietudes, amén de nuestra constitución genética. Diría Ortega también que "yo soy yo y mi circunstancia". No sé si todo está inventado. Sé que una y otra vez, día tras día me preocupan las mismas cosas. A saber cuánto me durará de nuevo esa inquietud por el Futuro, el agotamiento de los recursos, la polución. Reconozco que me preocupan temas más egoístas y simples, por llamarlos de alguna manera. Perdonad mi arrogancia. Sé que no es políticamente correcta. Somos libres. Quiero ir más allá. El libre pensamiento desafía siempre al pensamiento único. Que no os engañen. Mirad de cerca. Y respecto a la actitud que debéis tomar, la teoría
dicta una solución bien sencilla, ni demasiado humilde ni demasiado osado. Ese difícil término medio.

Me ha encantado la belleza rousseauniana con que se describen en esos planos fabulosos a las gentes, a los animales y plantas del mundo. Pero hay mucho más. Toda esa belleza idílica, fabricada a través del discurso humano apunta sólo a una parte del Todo. No es el Todo. Apunta a ciertas ideas, fácilmente comprensibles (y persuasivas) para todo el mundo. No defiendo la manera en que se han hecho las cosas hasta ahora. Intento comprenderla. Sé que es compleja.

No creo que el hecho de sentirnos más desgraciados, más culpables, vaya a cambiar nada. Por supuesto, tenemos nuestras culpas. Todos somos culpables y las debemos afrontar, pero desde luego no son entelequias imposibles, a corto plazo. Me encantaría que las cosas fueran diferentes, pero no las conozco lo suficiente. Se ha ido gestando en mí un complejo y prejuicio de inferioridad que me lo impide. Sé que me contradigo. Las he visto pasar demasiado rápido. Ahora, siento que ya no me gusta juzgar las cosas tan a la ligera. Nuestras opiniones son importantes. No debemos tomarlas a la ligera. Nosotros menos que nadie. Son la máxima expresión de racionalidad, independencia y compromiso humanos. No voy a dar ejemplo aquí de cómo deberían ser las cosas.


Me mojo al decir que ese discurso, con el que comparto mucho, no es toda la verdad. Este vídeo ha conseguido en mí las dos cosas que a mí me gustaría conseguir en la mayoría de los habitantes de este planeta habidos y por haber: conmover y hacer pensar. Sé que me estoy extendiendo mucho. No sé si es la pasión, la impotencia o la complejidad consciente del interior.

Quiero un mundo mejor, pero creo que debe empezar en nosotros mismos, en cada uno. No soy el primero que lo dice ni seré el último. He asimilado ese otro discurso, de entre tantos otros, durante mucho tiempo. Vivimos en un mundo maravilloso. Esa sólo es una parte. Hay muchas cosas que mejorar. Si empezamos por lo peor, por lo más complejo, no creo que nos vaya muy bien ni que avancemos mucho. No invento la pólvora al decir que ser negativo no me ha llevado a resultados mejores, a sentirme mejor sino más bien lo contrario. Es una trampa. Me ha llevado a callejones sin salida en los que no me gustaría haberme metido. Creo que no sabía lo que estaba haciendo. Me pasa demasiado a menudo y eso me preocupa. Quiero superarlo, por eso siempre busco un modo mejor para combatirlo.

Solemos exagerar, acomodarnos, ser extrapunitivos con los demás, con el mundo. Somos así. Es algo que intento combatir desde mi interior, pero vuelve a surgir. No podemos bajar la guardia. La lucha no termina mientras hay vida. El mundo no es otra cosa que la suma de los mundos de cada uno, si acaso, mucho más, pero es un principio razonable, no descabellado. Es fácil de creer, natural.

Vivir significa luchar, por la existencia, por la supervivencia. Somos mucho más. La vida es algo más. Creo que es algo que debe tenerse presente, que no debemos olvidar. No hubiera sido capaz de hacer algo tan bello, tan delicado, tan impecable como esta maravillosa película. Llevaba mucho tiempo buscando inspiración. Sé que esto sólo ha sumado. No ha sido lo que yo llamaría un hito en mi vida, pero ha sido agradable. Necesitaba la frescura de esos paisajes, la visión natural y celestial de esos animales en su hábitat, tan vírgenes, tan perfectos.

Ha sido una experiencia redentora, pero sé que no ha sido suficiente. Nunca es suficiente. La película ha
terminado y he vuelto a mi existencia vulgar, grotesca, llena de matices indeseables que se acumulan y se
dispersan indiferentemente. Así es la vida real. Lo otro es una evocación de los sueños. No es mejor ni peor.

Lo irreal surge de lo real. A todos esos cínicos que quieran justificarse, que no quieran cambiar, les digo,
perderéis. Todo ese orgullo que intentáis proteger se disolverá con tanta violencia como hayáis acumulado,
como un tirachinas, con la misma proporcionalidad y geometría. No sé muchas cosas, pero creo en ello.
Creo porque tengo que creer en algo. Prefiero creer en aquello de lo que estoy más seguro. Me parece más económico, por decirlo así. No puedo dudar de todo aunque lo imagine. Tenemos que vivir. Es la única manera de soportar la vida. Aprender a vivir. No dejar nunca de aprender. No sabemos lo que tenemos. Esa última lección de moral (...) la señalo para no dejar volar la imaginación en aventuras irreales y acordarnos más de nuestra propia existencia individual, la que vemos y sentimos todos los días.  La que padecemos y aborrecemos. No debemos pecar de anhelante desesperación. Tenemos los pies en la Tierra, mientras estamos vivos. Para eso están, para sostenernos, para recordarnos quiénes somos, aunque no lo sepamos. Tal vez para nosotros sólo pueda cambiar por medio de nuestros hábitos y nuestras elecciones.

Me siento obligado a llevarlo todo a la moral porque creo que todo desemboca y viene de ella, todo lo que a nosotros, seres racionales, nos concierne. Lo que es, sin duda, más importante, a pesar de nuestros extravíos emocionales, siempre tan engañosos e interminables. Es una película que da qué pensar. Ha habido muchas otras que han versado sobre lo mismo. Ya no me siento tan predispuesto (cada vez menos, no sé lo que va a pasar) a ver alguna historia frívola sobre las obsesiones de más fácil gestación en nuestras intrincadas enredaderas sociales y estéticas, líos de faldas u odiseas heroicas sobre el éxito empresarial, deportivo, etc. Ahora busco otra cosa. Otro discurso, tal vez verdaderamente espiritual. Si quiero decir o expresar algo nuevo, tengo que buscar algo nuevo. No creo que todos los esfuerzos estén al mismo nivel, porque no todos dan el mismo resultado.

Uno decide lo inteligente que quiere llegar a ser, si está dispuesto a pasar por el proceso que conlleva. Si está dispuesto a pagar el precio. Muchos quieren participar del fuego, pero no quieren quemarse en él.
Que nadie crea que las cosas caen del cielo. Quien realmente quiere averiguar algo (no hay más que ver la
época en que vivimos) puede acceder a los recursos necesarios. Cada vez quedan menos excusas.
Tenemos que ser quienes estamos preparados a ser. Tenemos que aceptar quiénes somos para encontrar la paz, si es que existe. La paz no como Santo Grial, sino como estilo de vida, moralmente aceptable y admirable, no como idea, sino como realidad cotidiana.

Estamos todos juntos en esto. Todos tenemos talentos que podemos aprovechar. Puede que muchas veces no queramos luchar porque estemos confundidos. Puede que nos estemos engañando como nadie lo hace, que decidamos engañarnos porque es más fácil. Puede que nosotros inventemos las excusas y las alimentemos, que nos justifiquemos en la mentira, no en la debilidad, sino en la mentira. Eso es lo peor. El mundo no es más que el resultado de lo que la gente hace de él. La gente. Nada más. No es otra cosa. La gente tiene ideas. La gente levanta y derrumba los imperios. La gente empuja las mentiras y las verdades, enfrentan la voluntad de confundir y la de comprender. Y la gente son individuos. No podemos ser sólo
masa aunque lo pretendamos. Está en nuestro ADN luchar. No tenemos elección. Si sufrimos es porque
luchamos, aunque no lo hagamos de la mejor manera posible, si es que existe. Supongo que siempre depende del contexto, de con qué se compare.

Hay mucho que ver, mucho que vivir. Desde aquí, una isla no muy conocida a nivel mundial, puedo soñar con lo que a mí me parecen cosas increíbles, cosas que no había imaginado nunca antes de la misma manera. Si yo puedo, si a mí me ocurre, a cualquiera puede ocurrirle. Me gustaría que hubiera más gente idealista en
apariencia. Sí, puede que las apariencias sean más importantes de lo que nos inclinamos a pensar, a razonar. Puede que las influencias vengan de las apariencias. No lo sabemos todo. No lo hemos visto ni vivido todo.
Seguimos vivos. Hay mucho que ver. Creo que el mundo cambia, que no podemos pretender que la solución a nuestros problemas caiga del cielo. Cada uno tiene su lucha, sus demonios. Pero si los compartimos, luchamos juntos y no separados. No estamos solos. Somos parte de la misma esencia. Que cada uno se lo tome como quiera. La realidad es el fruto de muchas luchas, sus ecos que se confunden en
la caprichosa historia, donde conviven el azar y la necesidad.

No estamos separados de nada. Es una revelación que nunca deja de dar más de sí. Cada vez que nos sentimos apartados, incomprendidos, no es más que fruto de una ilusión de nuestra cabeza, de la pereza, de la confusión. No somos sólo lo que sabemos de nosotros mismos. No lo sabemos todo sobre nosotros.
"Conócete a ti mismo".

Hay mucho más por saber. No sería suficiente. Uno tiene que darle forma. Tiene que utilizarlo para darle
un sentido. No podemos vivir sin interpretar las cosas, todo lo que es (y lo que no es). La vida no es fácil.
Eso es lo que lo hace interesante. No pensé que diría esto tan pronto. La época que he pasado de
desmotivación, de ira, de desarraigo, me ha parecido demasiado larga. Creo que me quedan muchas recaídas antes de irme definitivamente de este mundo. Hay que tomarlo con filosofía. Esto tiene para mí
un sentido especial.

Podemos inventar los discursos que queramos. Tenemos esa capacidad. Pero sólo hay una verdad. Que podamos llegar o no a dominarla por completo, eso yo no lo sé. Apostaría que eso es impensable de entrada para seres como nosotros, pero supongo que no se tanto de nuestra naturaleza, la naturaleza que ha producido la Naturaleza. Somos pequeños y breves, y a pesar de ello, contenemos multitudes, contradicciones, lo increíble, lo mejor y lo peor, eternamente inseparable y contradictorio, de lo que surge todo lo nuevo, lo especial, lo diferente, todo ese otro gran discurso elocuente de las películas y las novelas, el Gran Relato. El arte y la ciencia.

Esta es la conversación que quería tener conmigo mismo y con vosotros, la que debía tener. Como podéis comprobar, mi incontinencia verbal está intacta, a pesar de mis esfuerzos. He explotado de nuevo. La vida es fugaz y soy impaciente. No ha salido ninguna obra maestra. Sólo ha salido lo que sentía. No había nada más, nada para mí. No revolucionaré el conocimiento humano. No tengo esa capacidad, sólo tengo la obsesión construida a partir de quimeras. Espero que sean tan pasajeras como las anteriores. Quiero ser feliz. Si realmente esta vida tiene dentro una mentira interminable, quiero aprender a aceptarla, a utilizarla sin que me destruya. Quiero ser y hacerme responsable de ella, si es que soy capaz. No quiero engañarme por ella. Tenemos demasiado que aprender. No podemos ser tan ingenuos. Jamás volveremos a tener nuestra única oportunidad. La oportunidad de Ser. De ser realmente algo, quiénes somos. Eso es lo que siento.

No tengo miedo a decir lo que pienso, pero sí a engañarme a mí mismo. Creo que por eso me he reservado
durante tanto tiempo. Quizá demasiado. Quizá era necesario. No ha sido tiempo perdido. No puede haber
tiempo perdido. Espero haber sido de interés de alguien. Me ha gustado y parecido útil expresarme así
de nuevo, después de tanto tiempo.



miércoles, 18 de febrero de 2015

Dook, dook, dook...

"Más allá del Bien y del Mal"


En casa tengo muchas revistas de cine. El otro día, revisando algunas, vi una del 86 en la que Ripley, la heroína de Alien, sostenía a la niña de la secuela. En ese instante y momentos después, venía a mí la evocación de que Ripley era la Moral, que lucha (la única), la niña se me antoja como la Inocencia, las aspiraciones humanas, los sueños... y el Alien, el Caos, la destrucción, el mal. Lo anti-humano (¿o podría ser, al mismo tiempo, lo pro-humano?).

Me gusta intentar relacionarlo todo de un modo universal. No puedo evitar pensar lo fácil que es relacionar esta simple y clásica estructura con la película presente. Ya no me gusta ir al cine como antes. Creo que "lo he visto todo". Sin embargo, a veces me sorprende la forma en que se presentan ciertos cánones y se juega con ellos a crear cosas nuevas. Estamos en la época del impacto y del efectismo. No esperaba encontrarme una cosa así. Sin llegar a ser la película de mi vida (a medida que pasa el tiempo voy creyendo menos que ésta llegará...) me ha parecido idónea en ciertos aspectos técnicos y narrativos.

No quisiera saturar esto de referencias culturales para justificarme. Basta decir que, si bien en la vida real no conocemos la misteriosa evolución del gran misterio, en el cine no hay nada casual. Todo tiene un fin y una estructura concretas. Creo que las buenas obras son abiertas. Inspiran muchas lecturas.

Ya he dicho esto antes. En este caso, la película es, desde mi punto de vista, puro psicoanálisis con esencia
barroca o gótica. No quiero detenerme en los aspectos técnicos. Me gustaría llegar a la psique profunda de su composición o, al menos, intentarlo.




La que parece ser el personaje principal (la Moral) es una mujer atormentada por la muerte violenta de su marido. Ve como sus sueños, más o menos predecibles, que no ha decidido consecuentemente (todo viene demasiado pronto) se vuelven una pesadilla insoportable. Vive en su propio mundo apartada. Tiene miedo del propio miedo (el único real, el peor de todos). No afronta los hechos. Como no podía ser de otra manera, el miedo se introduce por lo que aparentemente es inofensivo, harto conocido. Un cuento. Al principio, todos los miedos son subestimados.

La excusa es la elección del cuento. El cuento va cobrando vida. Se va volviendo algo real, tormentoso. Se ve atrapada en lo más profundo de su pesadilla porque desea desesperadamente lo que ya ha desaparecido, lo que no acepta. Parece salido directamente de las pesquisas de Freud o Jung, cuando no el Cuervo de Poe. El cine moderno está literalmente plagado de ellas. Digo plagadas con intencionalidad, pues el Mal está caracterizado (sin ser real, en el sentido personal) como una especie de insecto, algo sucio, desagradable (¿reminiscencias de Kafka?). Algo que se intenta ocultar o matar, de lo que se intenta huir, que produce repulsión, aversión.

En esa carrera que tanto desprecio por considerar insuficiente, nos enseñaron en muchas asignaturas que el personaje debe pasar por una evolución. En esta película, esa evolución es brutal. No limitaría el Personaje a la madre de familia. Diría que es la casa, el Hogar, pues en ella conviven diferentes caracteres que deben (por necesidad y obligación) convivir, pues son indivisibles, estos son, la madre, el niño (la inocencia, la humanidad infantil) y el Monstruo.

La interacción es realmente estimulante, si bien el hecho de centrarnos demasiado en la estética podría disuadirnos del hecho de que no se trata de una película de terror psicológico al uso, sino más bien de un psico-drama oscuro (muy oscuro). He de decir que la actuación de la estrella principal me ha parecido simplemente soberbia. Realmente, parecía llegar a creerme en muchos momentos su alienación, su casi completa desconexión con la realidad que le rodeaba. Es la única manera, desde la perspectiva narrativa del film, en la que podía (y debía) combatir al monstruo. Realmente tortuoso.

Para mí, habla de la fatiga existencial más profunda, kierkegaardiana, hay un enfrentamiento directo entre el
bien y el mal. En el desenlace, vemos como esa convivencia del Ser no era la que se suponía que debía de ser, sino que simplemente se queda en un intento, una realidad cotidiana, como otra cualquiera, vulgar y perfecta al mismo tiempo, por ser pura. Para mí, es evidente que el Ser tomó la alternativa más sensata para sí mismo para no destruirse, pues el miedo actúa como una especie de fuego que consume todo lo que coge a su paso, si no es controlado, aislado, dividido. Tal vez la única manera de enfrentarlo sea aceptarlo. No se puede destruir. No se puede liberar. Hay que vivir con él, porque es parte esencial de nosotros mismos. No es fácil enfrentar el miedo. Está en lo más profundo. Pero no deja de ser una ilusión. Una ilusión de nosotros mismos. No existe fuera de nosotros. Es una especie de espejo.

Realmente, yo no soy nadie para hablar de él como si lo hubiese dominado. La batalla interior nunca termina, pero no deja de parecerme hermosa, y en ello tiene mucho que ver nuestra intencionalidad. Se me ocurre la evocación más poderosa que puedo invocar, un Quijote pensando en sueños y fantasías que sólo están en su cabeza, pero que cree tan poderosamente en ellas que vive como si fueran reales. Nunca podríamos saber si el Quijote estaba o no equivocado en esa maravillosa sinrazón. Sin embargo, si podemos corroborar que esa pasión por los sueños (nunca vividos) era lo que le mantenía con vida, lo que le hacía avanzar, luchar con sus monstruos cotidianos y pasajeros (¿acaso hay otros?). Da qué pensar.

Aunque no fuera una historia nueva, me gusta haberla visto de nuevo así representada. Sin duda, el formato
es impactante, pero no es, ni por asomo, lo que parecería en un principio. Es una alegoría sobre la lucha contra las pasiones humanas desde las pasiones humanas, esa dulce contradicción que dibuja nuestras vidas
en el devenir del tiempo. No soy un humanista brillante, pero el esfuerzo más sincero bastará para sanarme.


"Cuando miras al abismo, el abismo mira dentro de ti
y quien lucha con monstruos debe tener cuidado de no
convertirse en uno"

Friedrich Nietzsche