He ido a ver con unos amigos la nueva película de Christopher Nolan. Quiero vaciarme de prejuicios y hablar de mis sentimientos sobre lo que he visto. Es difícil no exagerar. Temo que la precisión sea el único desafío de la voluntad y la sinceridad. Interstellar es una película filosófica. Poco o nada tiene de física o ciencia en sus premisas. Es una película sobre la humanización del sentido de la vida. Hubo un momento, casi al final, en que mi sensibilidad patinó significativamente.
Estoy bastante seguro de que la película quería abarcar conceptos muy profundos que no siento haber interiorizado, captado ni comprendido. Esa es una posibilidad razonable. Otra es que Nolan haya querido aparentar tal cosa elucubrando de una manera esotérica y divagando hasta el extremo de la depravación mental, de una especie de cabalística mezclada con el psicoanálisis y la paranoia para, de alguna manera (no me explico cuál), ensamblarla con alguna idea de destino o de predeterminación cósmica o mitológica.
No quiero ser impertinente con su impecable trabajo técnico. Me ha encantado la incisión que ha hecho, desde mi punto de vista, sobre la lucha interna de cada personaje, su "conflicto espiritual" si se prefiere, a su manera, encajado en unas coordenadas particulares y emocionales, ante tal devastador contexto de desesperanza. Creo que ha sido de los puntos más interesantes para mí, en los que más utilidad puedo apreciar, en cuanto a moralidad y estética se refiere.
Como he dicho, hay cosas que simplemente no procesé con claridad. Aún no he decidido si veré más veces esta cinta. Por otra parte me ha parecido demasiado extensa y el último acto me ha decepcionado bastante respecto de los dos primeros.
Ha sido una película claramente ambiciosa, probablemente en todos los conceptos que abarca, pero de tal ambición, a mi juicio, sólo podría destacar especialmente la dimensión moral de los personajes, realmente agobiante y comprometida, así como los efectos especiales, siempre una marca de fábrica de la calidad del realizador. Creo que debe tener una imaginación espeluznante, incluso visionaria (no me atrevo a decir genial), aunque me considero bastante optimista y nada neutral en este terreno.
He oído que le apasiona la psicología y creo que denota bastante en sus películas esta profunda afición tanto en la construcción de los personajes como en sus historias, al igual que en las relaciones que entablan, siempre bastante sorprendentes. Christopher Nolan es un realizador, se mire por donde se mire, sorprendente y original. Creo que está decidido a marcar nuevas tendencias más profundas y reflexivas en este sentido.
Mi reflexión personal al respecto de los conceptos más abstractos y teleológicamente avanzados en el film es que se deben principalmente al deseo de Nolan de dar respuesta a la incertidumbre o ansiedad (histeria, en muchos casos) de la sociedad humana ante el futuro incierto, en el que pretende casar a la Sagrada Ciencia (y algunas aportaciones constructivas que considero revolucionarias, bien entendidas) con el misterioso devenir de los caprichos y las pasiones humanas, los sentimientos, pero además, lo que más me ha gustado, con la profunda madurez humanista y solidaria (tal vez el mayor grado de sabiduría y humanidad) de los que más hacen por transformar y, en este caso simbólico y poético, por salvar al género humano.
La película me ha gustado y ha despertado un interés en mí que no podía conocer hasta haberla visto. Creo que al cineasta le puede esperar un gran futuro por delante, porque está sentando las bases de un nuevo y fresco lenguaje cinematográfico que sólo él parece conocer. Es un joven maestro que se está haciendo un hueco en la historia del cine aprovechando el talento y el bagaje de sus predecesores con sabiduría y estilo, si bien con alguna que otra pretensión debida probablemente a sus impulsos e inquietudes creativas, lo cual es más que respetable, y en muchos casos, admirable. Su arrolladora visión e imaginación no puede dejar indiferente y a su trabajo se le pueden hacer numerosas lecturas de muy distinta densidad de contenido y significación, por lo que tiene el mérito de ser estudiado con abundante curiosidad en diversas disciplinas del conocimiento.
Aquí termino mi reflexión. Una película diferente que puede formular más preguntas de las que pretende responder, si así lo pretendiese, al más puro estilo de las preguntas inevitables de la filosofía o los postulados científicos que se consideran incuestionables. Es un juego de la imaginación que desafía la estética conocida hasta ahora y que aporta al mundo de la ciencia-ficción nuevos paradigmas que merecen ser analizados y explotados en futuras creaciones artísticas.