viernes, 23 de agosto de 2013

Urgencia, declaración, recordatorio, sobrevivir

¿Y si soy más que la suma de mis partes, internas y externas?
¿Y si la vida es más que autoconocimiento y experiencia pasajera?
¿Y si la ilusión no es un capricho en vano?
¿Y si el contenido es más importante que la forma, o el orden, o el ombligo, o lo que parece irreversible?
¿Y si siempre hay más de lo que parece?
¿Y si somos iguales, pero mejores de lo que creíamos?
¿Y qué si siempre hay esperanza?
¿Y si no me rindo?
¿Y si puedo dar siempre más?
¿Y qué si hay suficiente pero puede ser mejor?
¿Y qué si todo está bien?
¿Y qué si me importa lo que no conozco?
¿Y qué si no hay nada tan malo como pueda parecer?
¿Y si quiero saber quién soy?
¿Y si la paz verdadera es el objetivo?
¿Y si esto no es todo?
¿Y si toda la vida es sólo una oportunidad?
¿Y si dan igual las palabras o los hechos, juntos o separados?
¿Y si en total o por partes nada es demasiado importante?
¿Y qué si hay cambios?
¿Y si siempre habrá algo mejor?
¿Y qué si hay miedo?
¿Y qué si se acaba la vida algún día?
¿Y si cuenta lo que hacemos con ella?
¿Y qué si el sentido es cada vez más difícil?
¿Y si estamos juntos todos en esto?
¿Y si todo está conectado?
¿Y si cada paso, cada palabra, cada experiencia, cada elección, cada persona, cada sentimiento, cuentan?
¿Y si al final todo lo egoísta se desvanece?
¿Y si elegimos qué queremos que sea verdadero?
¿Y si hay más felicidad si es compartida?
¿Y si sólo hay una verdad?
¿Y si al final no se puede cambiar lo que hemos hecho?
¿Y si al final resulta que no era tan difícil..?

Elysium o qué significan las cosas para nosotros

Mi opinión o mi experiencia no van a cambiar el mundo.
Por un tiempo parece intacta y cuando te das cuenta, ya ha cambiado.

Hace ya bastante tiempo, pasé por una crisis, moral, de identidad, de valores.
Esas crisis que nos dan a todos alguna vez, tarde o temprano.

Me hizo ser en gran parte la persona que soy ahora. No estoy completamente seguro de nada,
pero me atrevo a decir que tengo menos miedo. Tengo más defectos de los que reconozco o conozco.
Tengo demasiado que mejorar (no me rindo, no quiero rendirme)

Intuyo el tipo de persona que quiero ser. Siempre lo veo ideal, firme, borroso, pero ideal.
Ese tipo de persona me motiva a intentar acercarme a ella. Me da confianza, tranquilidad, equilibrio. Me da esperanza.

Todo empieza desde dentro. Hay muchas cosas por las que luchar, pero hay que sentirlas primero
Todo viene de dentro. Cualquier causa. Cualquier fuerza. Cualquier cambio.

En mi ya lejana experiencia, todo parecía tan falible y vacío, tan descorazonador, y sin embargo, pasó. Se fue. Esa visión gélida de la realidad. La vida no más que como un estertor de muerte y confusión, de desasosiego. Se fue.

No quisiera que vuelva nunca más pero sé que no será así. Siempre resurge, diferente. Con o sin causa aparente, o como un cúmulo de circunstancias. Y vuelve a irse. Nos transforma por dentro. Nos hace ser más como somos realmente. Descubrirnos mejor.

Pronto, sin casi esforzarme (o tal vez esforzándome más de lo que recuerdo) vinieron los buenos pensamientos, las palabras positivas. Las oportunidades, pequeñas y grandes, intercaladas. En cada cosa. Todo tiene un trozo de la gran verdad.

Y lo abstracto se vuelve más concreto según lo experimentamos y lo intentamos, según lo utilizamos, y lo hacemos parte de nosotros. Lo que se atraviesa nos cambia, y es cambiado. Eso es la conciencia. No hay que cambiar el mundo. Tenemos que cambiarnos a nosotros mismos. De menos a más.

Lao Tse dijo: El que domina su exterior es fuerte, pero el que domina su interior, es poderoso. Creo en eso. Sé que es cierto. Todo debe ser conocido y aprovechado. Especialmente nuestro interior. El pozo más rico y diverso de todos. La magia antes de estar fuera, está dentro. Se descubre, pero también se elige. Se trabaja.

Hay más verdad de la que estamos preparados para aceptar, para entender. Sin embargo, a medida que queramos más de ella más nos viene dada. Más podemos aprovechar y compartir. Es una reserva inacabable.

Es infinita (para nosotros). Y podemos darle la forma de queramos, aunque su esencia no cambie. Porque somos parte de la verdad. Somos su parte viva y consciente de sí misma. Por un tiempo. Somos mucho más, de momento (una vida).

Y es más que suficiente. Hay que elegir verse más grande para serlo, y hay que esforzarse en agrandar la esperanza de ser más grande. Primero por uno mismo y después por todo lo que nos rodea y nos ha formado. Hasta el final.