lunes, 15 de octubre de 2012

Práctica 2 Narrativa



El autor en la vejez

Hemingway, un intrépido y excéntrico genio con mucho que contar


Al hilo de mi personaje en Twitter, Lucio el farero, voy a hablar de este célebre escritor que tanto ha influido en la literatura universal. Su estilo, aunque a veces excesivamente formal y cargante, marca una tendencia histórica en el siglo XX.


Si bien no todo el trabajo de Hemingway está orientado al tema de la costa, fue desde sus comienzos muy importante en su carrera. Desde pequeño su padre le enseña a pescar y a cazar. A su madre le debió el arte de tocar instrumentos musicales. Esto le aportaría sentido del gusto artístico y deseos de aventura que pronto darían sus frutos.

En el colegio practicó rugby y waterpolo destacando considerablemente. Respecto a su rendimiento académico en general, no le despertaba curiosidad o entusiasmo más que la asignatura de Lengua.


Hemingway de estudiante.

Al terminar la escuela no continuó sus estudios en la universidad como deseaban sus padres. Trabajó como reportero en Kansas, y al estallar la 1ª Guerra Mundial viajó a Europa como voluntario.

Poco después conoció a una enfermera en Italia de la que se enamoró. Le pidió matrimonio pero fue rechazado. Este hecho le marcaría el resto de su vida.

Continuó trabajando de redactor corresponsal por Europa y se traslada a París. Allí se casa y forma una familia. Recordaría estos años como un tiempo en que fue "muy pobre pero muy feliz".

Al cabo de una temporada, se muda a España y cosecha su primer éxito literario contra todo pronóstico: Fiesta (1926). Este resulta ser menos oscuro y más impactante que lo anterior.




El escritor en la madurez.



A raíz de sus vivencias en la Guerra Civil española, nace Por quién doblan las campanas (1940). Más adelante sería corresponsal de guerra en la 2ªGM y participaría en el desembarco de Normandía.

Posteriormente regresa a EE.UU. con su segunda esposa y después vive en Cuba durante casi veinte años. Allí escribiría Tener y no tener (1937) y su obra más notoria, El viejo y el mar (1952). Esta fue encargada por la revista Life como un relato breve. Recibiría el premio Pulitzer por ella en 1953.

El autor escribiría París era una fiesta (1964) en recuerdo de sus años por Francia y España, en los que era un joven "soñador, valiente y arriesgado".

A pesar de todo, era una persona de carácter depresivo y propenso al alcoholismo. Encontraron su cuerpo sin vida después de un disparo en la cabeza. Un triste desenlace para este gigante de las letras.



Hemingway poco antes de fallecer


sábado, 11 de agosto de 2012

Toda mi historia con Viernes 13

No recuerdo dónde exactamente ni cuándo, pero una vez vi una escena que me impactó y quedó en mi subconsciente. Tuve la "suerte", digamos, de que esta estaba protagonizada por un icono cultural, por llamarlo así, pero bien sé que no fue tan fácil conseguir lo que quería de ella como pensé en un principio. Hoy parece que la gente sabe mucho más de todo.

Es más fácil y rápido acceder a las cosas de lo que fue para mí entonces, no sólo en ese caso, sino en muchos otros (canciones, otras películas). Sin embargo, ese entrenamiento me dio habilidad y conocimientos que luego me resultarían de muy valiosa utilidad, creo. Para no irme por las ramas, intentaré ir desde el principio.

La escena consistía en una pareja de enamorados al pie de una montaña de noche, encariñados. De repente, se ve en la cima a un hombre enmascarado con una motosierra, en actitud amenazadora. En aquel momento, evidentemente no me intrigó tanto y fue más bien algo pasajero, aunque no olvidable. Bastante tiempo después, no sabría decir cuánto, me intrigó mucho esa imagen del pasado e intenté indagar por mi cuenta, pero creo que fue a partir de una noche...

 Estábamos en casa de mi primo Manolo y habíamos alquilado una película en el cinebank, que era como un cajero. La película era La sucia historia de Joe Guarro, de Aurum. Esta era lo de menos. Lo que me interesó y me marcó fue un trailer que vimos al principio, una película que para mí prometía mucho, y además me recordaba a aquella vieja imagen del pasado. En ella reconocí al asesino de la máscara de hockey. Yo no tenía mucha cultura entonces, pero quizá me imaginé que era más popular en américa que aquí. Aquí se movían otras cosas y habían otros ídolos.

Me llamó la atención en primer lugar que el asesino utilizará un machete y no su motosierra. Supuse que quizá sólo la utilizó aquella vez.. no lo sé. El título prendió en mí y esa fue digamos, la primera toma de contacto real con la saga. Hay otros datos sueltos que también serían relevantes más adelante. En las películas de Scream se menciona el nombre de la saga, Viernes 13.

Yo no sabía cual era y el nombre me sonaba extraño, la verdad es que poco atractivo, que enganchaba poco. Como a S le gustaba mucho Scream supongo que la oiría y pudo indagar en internet, ya que tenía en casa y yo no. Un día me contó en el colegio gran parte de la historia, si bien con muchos errores. Me habló de un tal Jason Curtis que llevaba una máscara de hockey y que mataba mucha gente. Según me dijo, el en realidad sólo salía en la primera entrega, mientras que su madre le reemplaza en todas las demás, sobreviviendo (y llevando la máscara supongo).

A mí eso ya me sonaba bastante inverosímil pero no podía discutirlo ya que no sabía nada sobre el tema. A pesar de todo toda esa trama me parecía excitante. Me dijo que la saga era muy larga. No recuerdo el número exacto, quizá dijo que eran 13 o 20, no estoy muy seguro. Como aquello tuvo que ser necesariamente entre el 97 y el 98 en aquel entonces habían nueve películas de Viernes 13; ni siquiera había salido aún Jason X, la peli que despertó en mi aquel vago recuerdo del pasado. Cómo pasa el tiempo... Ese evento aislado lo recuperé una vez empecé mi andadura para buscar y conseguir las películas de viernes 13.

No sé si lo siguiente que hice fue indagar en internet o ver Jason X, pero independientemente del orden, sucedieron esas dos cosas. El día que alquilé la película estaba muy emocionado. Estaba atardeciendo y fui al videoclub para hacerlo. La encargada fue benevolente conmigo porque sabía que era una película violenta y yo era muy pequeño. Así pues, la adquirí y fui a casa lleno de emoción. Supongo que iría corriendo.

No debía contar con más de once años... La película la vi en el cuarto de mi hermano que era donde teníamos una televisión pequeña para jugar a la consola. También teníamos un vídeo. La película me gustó mucho, pero me dejó sinceramente traumatizado. No estaba acostumbrado a tanta violencia y terror. Como la película es del 2001, no sé si la vi el mismo año o un año después. Recuerdo algunas cosas de ese día.

Cuando empezó la música de los créditos ya sabía que me había dejado marcado, pero más bien para mal. Esa noche no dormí en absoluto bien. Recuerdo que Dani escuchaba Escape en esa época. Tengo en mi subconsciente las canciones sonando ese día. Yo casi no me movía de la cama y no cerraba los ojos. Tenía mucho miedo.

Recuerdo mi sudor frío y el temor de que Jason viniera a por mí. Suena muy infantil pero fue así. Hoy lo recuerdo con cariño pero sé que sufrí mucho aquel día. Para mí fue toda una experiencia. Mi amigo S estaba mucho más acostumbrado que yo a eso de ver películas violentas y de terror. Debía haber visto las de Scream y Se lo que hicísteis, Halloween H20.. pero no mucho más, por no decir prácticamente nada más.

De hecho, hasta Jumanji me llegó a dar miedo durante un tiempo considerable.. esos tambores, inquietantes, aturdidores. Aún así, no me resigné. Aunque sintiese miedo eso me llenó de curiosidad y fascinación por la saga, y supongo que antes o después de haberla visto consulté en internet sobre ella. Recuerdo la página que más consulté: Portalmix. Esa página ya ha desaparecido. No sé hace cuánto, pero la consulté no hace mucho y aún estaba.

Me llevé una desilusión cuando me enteré. En la página salía un resumen de todas las películas de la saga y algunas fotos. Para mí era más que suficiente e infló mi imaginación de momentos deliciosos y de sueños de tener esas películas y verlas tantas veces. No sé por qué me atraía tanto la historia de Crystal lake, pero me imaginaba cada película como si fuese mejor que la anterior. Por otro lado me encantaban las portadas y la secuencialidad que tenían, me parecía intensa.

Lo cierto es que llegué a imaginarme todo un mundo de cada película, incluso después de verla. Las imaginé de todos los modos posibles, y desde todos los ángulos, y todo el material que conseguí de ellas lo exploté al máximo. Canciones, imágenes, todo. No llegué a conseguir nunca posters porque era muy difícil, pero me hubiese gustado.

Como todo, pensé que sería una racha y no imaginaba que tuviese tanta trascendencia en mi vida. El objetivo principal, el mcguffin, digamos, era descubrir cual de las películas era en la que Jason llevaba la motosierra y salían los enamorados. Nunca la encontré, no al menos en Viernes 13.. :D Después de Jason X, la siguiente que quería conseguir era la del principio, donde todo comenzó, en la primera. Las fotos que vi de ella antes de conseguirla me llamaron mucho la atención.

Los peinados, el paisaje, todo, me sedujo en su conjunto. El nombre de Crystal lake me encandiló, y me encantaba verlo repetido en las sinopsis de la página de internet a la par de las portadas y las imágenes de las películas. Otra página que consulté de abundante contenido era Camp Blood. En ella revisaba varias veces las imágenes por películas.

Prácticamente estabas las películas por fotogramas y no me preocupó en absoluto destripar la intriga de cada una, tanta era mi curiosidad y mi entusiasmo. Por supuesto, no me decepcionaron, ninguna de ellas. De las primeras veces que vi Portalmix recuerdo que la portada que más me llamó la atención fue la de Jason va al infierno. Me parecía la más apoteósica de todas y creí reconocer un tigre en la máscara y varios animales.

No lo entendía pero lo primero que me imaginé fue que Jason se fusionaba con la naturaleza o algo parecido, al ser tan poderoso (no lo podían matar). Esta franquicia ha sido de las que más me han marcado, con diferencia. El verano del 2002 viajamos a Inglaterra mi madre, mi hermano y yo. Creo que estuvimos 15 o 19 días fuera. Fue un viaje muy caro y muy provechoso. Como yo buscaba sin descanso las películas en Las palmas y no las encontrabas, me desesperé un poco, y pensé que tal vez estarían allí.

Por aquel entonces sólo teníamos vídeo, ya que el dvd era muy caro, pero a mi no me importaba. Amaba, y sigo amando, el vhs ;). Además, siempre me ha parecido más especial que el otro. No sabría explicarlo. Creo que antes de mi partida vi la colección en el Corte inglés, pero estaba en dvd. Las portadas eran diferentes y eran muy caras cada una. De todas formas no hubiese sido muy útil comprarlas si no tenía dvd.

Así era mi mentalidad entonces; sólo pensaba en conseguirlas en vídeo y tenerlas por fin, para siempre. Era una sana obsesión, a mi parecer. En nuestro viaje consulté muchas tiendas sin éxito hasta que llegué a la de Virgin, en Prince Street, Edimburgo, y apenas estar unos minutos en la tienda y consultar por ella la encontré. Fue un momento mágico... Estaban todas!!! y en vídeo!! No me importaba para nada que estuvieran en inglés.

Estaba tan feliz de haberlas encontrado que hubiese sido capaz de comprarlas todas. Pero fui realista y sólo compré la primera, que era la que de momento más me interesaba. Recuerdo mi impaciencia al pagar, mi felicidad radiante (mamá fue la que la compró porque al ser menor yo no podía y allí en ese tema eran mucho más estrictos). Para mí, fue lo más emocionante que hice en ese viaje y, por qué no decirlo, de los mejores momentos de mi vida, sin menospreciar los otros (han sido casi todos tan bonitos...).

Estuve contento el resto del viaje. También conseguí una máscara de plástico fluorescente parecida a la de Jason. No era la misma pero me conformaba con ella. En la casa de Edimburgo la colgué en la oscuridad y parecía él, imponente e inmóvil, mientras todos dormíamos. Yo lo observaba excitado y me imaginaba a mí, viendo la película, y el resto de la colección, creando momentos inolvidables. Gracias a esta saga he soñado más de lo que puedo recordar, y abrió mis horizontes, mis ambiciones y mi imaginación mucho más de lo que pensaba.

 Pocos días después aún seguíamos allí. Volví a la misma tienda e intenté adquirir yo mismo las dos siguientes, con menor entusiasmo pero también considerable. Al estar solo no me dejaron pero realmente no me importó tanto. Es extraño, ahora que lo pienso, sentí como algo parecido a la ambición insaciable que nunca termina, que nunca nos deja satisfecho. Era demasiado pequeño para comprender que la felicidad está en el camino, y no en la meta. Aún así, creo recordar que no me afectó demasiado no conseguirlas en aquel momento.

 Sabía que tarde o temprano serían mías. Incluso en parte me alegré de poder conseguirlas en español y no en inglés porque entonces no sabía mucho. No obstante, conseguirlas en españa era incierto. A medida que pasaba el tiempo el vídeo se extinguía y sabía que esas películas ya no las fabricaban. La siguiente que adquirí a mi vuelta de Inglaterra fue la siete. En internet la vi llamarse Viernes 13, parte VII, noche sangrienta.

Me acuerdo de los números romanos. La encargué por teléfono y en persona en una tienda de música en telde. Todo encajaba tan bien. Era tan entrañable mi insistencia en esa pequeña empresa... Esperaba con ansia siempre que encargaba una película. Esta la vi también con muchísima emoción. Ya tenía tres películas de la saga. Por aquel entonces creo que empecé a ir también al mercadillo y compraba otras películas.

Además, también veía más cine por la televisión que me satisfacía mucho (la de Rambo, las de Rocky). No siempre tardaban lo mismo. Unas tardaban unos días, otras semanas. Supongo que por cuestiones económicas no las encargué todas a la vez, pero no sé si ese era exactamente el motivo. Sé que la primera no la tenían, sólo las restantes menos la nueve. La primera ya la tenía así que sólo me interesaban las otras.

 La siete me fascinó también. Y me animó a seguir completando la saga sin descanso, me hizo cogerle más cariño a la franquicia. En ella Jason aún no aparecía con la sierra pero estaba sensacional. Debía estar cerca. Pensé que estéticamente debía ser en la siete o en la ocho, porque en las demás no me pegaba (recuerdo verle en la 3, en fotografías, en el corte inglés, con la máscara completamente nueva, incombustible, joven y temible; qué diferente fue la película a como me la imaginaba, si bien también me satisfizo mucho).

 Las tres siguientes fueron la dos, la tres y la ocho. Un Gran salto temporal que no me afecto, porque ya conocía bien la historia. No estoy seguro de si antes de esa grabé en la televisión la nueve, ya que tuve la suerte de ver que la echaban un domingo de madrugada en la dos. Lo preparé todo para grabarla, lleno de emoción una vez más. Como tenía colegio al día siguiente programé el vídeo y funcionó a la perfección.

En mi colección ya contaba con la uno, la dos, la tres, la siete, la ocho y la nueve. Puede que esa fuese la última de momento. P estaba en casa y recuerdo estar con papá en una gasolinera en las palmas, viendo el periódico y la película, o bien recordándola. Si no, tal vez imaginándome grabándola o preguntándome si lo conseguiría, no lo recuerdo casi nada. Mamá fue a llevar flores al cementerio ese domingo.

 Yo ya estaba hecho un forofo de las películas de terror. Fui consiguiendo algunas y mi colección iba aumentando. Me gustaba ordenar las de Viernes 13 y ver el logo de Paramount repetirse en serie, los diferentes colores de las carátulas. Las cambiaba de orden. Imaginaba finales o tramas alternativas de cada una de ellas dentro de sus respectivos mundos. Uno para cada una. Qué maravillosa época. Cómo adoro el cine.

 Después de ellas, encargué juntas la cuatro y la cinco, y temía que se acercase el final de mi andadura consiguiendo las cintas que conservaría tanto tiempo, y que vería tantas veces. Para entonces, las que tenía ya las había visto hasta que me doliera la cabeza. Muchas veces! y me encantaban... Siempre que conseguía una, o dos, o tres, la disfrutaba y la paladeaba hasta conseguir la siguiente. Aprovechaba la emoción de ambas circunstancias.

Tener algo nuevo y saber que tendré otra dentro de poco. Creo que todas las conseguí en un intervalo de unos dos años. Fue toda una aventura para mí. Al conseguir la cuatro y la cinco hubo un punto de inflexión con la primera. Recuerdo su primer visionado. Estaba solo en casa, por suerte. Mamá y Dani estaban fuera.

Creo que me dió tiempo de verla entera, no lo recuerdo bien. Aún no nos habíamos mudado y tenía clase al día siguiente. Tomé yogurt de limon con algo. Recuerdo perfectamente el sabor y aquel momento. Esa combinación me dejó marcada. Quedó forjada por la fuerza de la película. Era más intensa que las demás tenía otro color, más oscuro y fuerte. Como un trazado más definitivo. Se llamaba el capítulo final pero yo sabía que no lo era.

Había visto mil veces los fotogramas de cada una, y sabía lo que sucedería en la siguiente, pero no me importaba. Eso no le restaba emoción. La disfruté muchísimo. Tristemente, en aquel entonces no contaba ya con la amistad de S creo, y no pude contarle toda esta experiencia entre otras. También me gustaba mucho Harry Potter y Bruce Lee, y mi cuarto estaba lleno de fotos suyas. Descubrí un lugar en el que se vendían revistas de cine.

Poco después llenaría mi nueva habitación con recortes de películas y actores que siempre me habían gustado. Fui estúpido al tirar todos esos preciados recortes porque luego los echaría de menos. Adquirí una última película de Jason antes de mudarme con mi familia al barrio de al lado, la de Jason vive. Esta también parecía emblemática de la saga, y la canción de la banda sonora nos apasionó a mí y a mi hermano.

 D conocía al autor. Poco después la conseguí descargar, si bien me costó lo mío. Curiosamente, no recuerdo consultar cosas de Viernes 13 en casa cuando ya teníamos ordenador. Entre otras cosas, había mucha tensión con mi madre por que no viéramos cosas de contenido violento en cintas y videojuegos. Recuerdo el Mortal Kombat, y lo mucho que me costó adquirir la siete de Viernes 13, pero al final lo hice.

A mi madre no le importó mucho pero sabía lo muchísimo que me importaba y lo necesitaba. Hasta recuerdo patéticamente lo mucho que lloré y sufrí por no conseguirla/s. Estaba tan cerca, y me dolía tanto perder esa oportunidad que yo creía única. Recuerdo incluso alguno de mis argumentos para conseguir que me la comprase (la sangre es algo natural, fluye por nuestro cuerpo). Dios, lo que son las insistencias de la infancia, qué maravillosas son en realidad. Las pelis ya no me traumatizaban, me entretenían y me entusiasmaban.

No es que quisiera ser como él. Simplemente era un espectáculo que enganchaba. Jugábamos en el colegio al asesino y me disfrazaba de Jason allí y en casa. Lo hacía con una máscara por debajo de un hombre casi idéntico al de la tres, y también me ponía un pasamontañas y gafas de sol bajo la máscara de plástico. Era idéntico al de la ocho... Qué buenos momentos pasé. No sé si tuve algún cuchillo de mentira que más o menos sustituía su machete, pero nunca jugué en serio con cuchillos de verdad, ni mucho menos..

Para mi todo aquello era muy inocente. Después de la seis ya no tenía nada más que adquirir de ella y poco después conseguí la de Jason X en el mercadillo. Ya era un asiduo allí y fui consiguiendo lo que consideraba clásicos, y otros nuevos descubrimientos que resultaron ser pelis indispensables, una incontable cantidad...

 Me dejé mucho dinero allí pero para mí valía la pena más que otra cosa. Era el mejor sitio donde podía y quería estar para gastar mi dinero, y sentía que lo aprovechaba. De hecho, en 90% de esas adquisiciones siguen formando parte de mi selecta colección que consulto muy a menudo y tengo al día.

Fue tan apropiado hacerme coleccionista de esto, me hace sentirme tan realizado y bien. Creo que poco después de la de Jason X vi en una revista el lanzamiento de un próximo estreno. Tardé dos años en verla, o año y medio. Esperaba con ansia ese momento y conseguí ir el día después del estreno en Las Palmas. En aquellos días empecé a ir al cibercafé y salía con mi amigo E por la Garita. Hacíamos de todo y le convencí para que viniese conmigo a verla al cine. Éramos muy pequeños pero fuimos y volvimos solos.

Ya teníamos 13 años y nos creíamos unos hombrecillos. Teníamos nuestro grupo de amigos por aquí y lo pasábamos fenomenal. Entonces, no nos dábamos cuenta y pensábamos que había cosas mucho mejores, pero creo que estábamos equivocados. Aquello era lo bueno de verdad. Vi alguna de la saga con él y creo que le gustaron.

 Lleva media vida gustándome esta saga. No sé si quedarán muchos años de que siga siendo así, pero de repente ha resucitado, como tantas veces hizo Jason en la ficción, dentro de la pantalla ante mis ojos brillantes de admiración y deleite. Ha habido otras cosas maravillosas en mi vida pero esta, ha sido un decorado que siempre ha conseguido despegar de mi atención, esmero, entusiasmo y alegría.

Creo que casi siempre he seguido su camino con humor y seriedad, a la par, y me ha aportado tantísimas satisfacciones que sólo puedo sentir gratitud ante semejante fuente de inspiración, sueños y esperanzas. Sé que hay películas superiores en muchísimos aspectos pero no hablo de eso. He desarrollado vínculos afectivos con muchísimas otras películas y es exactamente lo mismo, algo que ninguna valoración técnica o aséptica puede cambiar.

Algo íntimo, personal y único que ha marcado mi vida, acompañándola, llevándome de la mano en algunos tramos, guiada por mi propia voluntad. Cada vez que quería conseguir una película era el mismo maravilloso proceso, y se dibujaba una aventura con cada paso que daba, acertado o erróneo. Si me caía, me levantaba y seguía buscando.

 Aunque pensaras que en un momento de desesperación de derrumbabas y no podías más, lo cierto es que seguías ahí y la vida te seguía empujando hacia delante. Mis pelis favoritas hablan casi todas de eso, del espíritu de superación y de las cosas bellas y sencillas. Eso me encanta. Me hace sentirme pleno. Me he sentido así tantas veces, y de tantas formas...

Como si no sintiese necesidad de nada más. Siento que en realidad lo de menos eran las películas y la saga en sí, sino que lo más importante era el cariño que volcaba en ellas, la dedicación y el esmero, lo mucho que me importaban, el amor que sentía por ellas. Sé que así es. Debemos elegir lo que más amor nos haga dar, sin dudarlo.

Pocas cosas he sentido que fueran tan certeras, pero está bien tenerlo tan claro aunque sean tan pocas veces como en este caso. El cine me ha hecho más de una vez, sentirme sagrado y delicado, sentirme parte de algo mucho más grande y precioso que mis limitados deseos, tan efímeros, tan llenos de ignorancia. Y sin embargo, creo que nunca he dejado de soñar.

Y que todos los sueños han sido ligeros, lo suficiente como para volar para que viniesen otros y se posasen el tiempo que requieran, pues así es el sentido de las cosas y de la vida. Ha sido muy bonito narrar todas estas cosas que tanto me han importado. Me alegro de haber tenido todas estas experiencias y de aún recordarlas con tanta claridad. Espero que queden muchas más por venir el tiempo que aún esté en este mundo, y que siga disfrutando del cine, más cada día, los digas que me resten de vida.