Un nuevo día, todo es nuevo, pero es continuo, no hay vacíos, no hay principio ni fin. ¿Todo es completo? Todo es eterno, perfecto, sin condiciones, sin forma última, sin moralidad, y lleno de verdad, vacío de sentido material, la esencia no se ve, no se puede tocar, no se puede conocer del todo, tan sólo una pequeña parte, demasiado pequeña…
Y no se ve, no se oye, pero está ahí. Todo lo llena, todo lo une. Es todo.
Dudas dormidas, que no me afectan. Sueños retardados; sueño despierto y duermo demasiado, a deshoras. Soy irregular, espero muchas cosas, siento especialidad y me veo pequeño en el mundo, uno más, en potencia, encasillado, controlado, alienado, programado, deseando destacar y demostrar excepcionalidad, como otros antes y después que yo, talento, honra, ejemplaridad única, diferencias, a pesar de mis lastres, de mis grandes defectos. Hay tantos, que no llegan, ¿todo se demuestra? Todo se manifiesta, ¿es justo en último término? Y qué más dará, hay tantos, hay tanto de todo…
Humildemente, creo que el ansia de llegar lejos es más grande, aunque no sepa a dónde quiera llegar, cómo, lo único que tengo claro es por qué. No sé qué es lo que pretendo, sólo quiero expresarme, vivir intensamente, encontrar la verdad, disfrutarla y saborearla, improvisar con estilo, encontrar la pureza, encontrarme a mi mismo, conectar todo sin errores, hacer un puente entre el principio y el final que no se pueda tumbar jamás. Cambio, pienso todo el tiempo, y mis actos no dejan de ser limitados, y de estar llenos de condiciones y valoraciones externas a mí, todo encasillado, limitado, en constante tela de juicio.
Mis actos son indefinidos y, para mí, están rodeados de sacralidad, o al menos eso pretende mi mente, mi buena mente, que es mejor que yo mismo. Es más, es todo lo externo a mi más sagrado que yo mismo, mucho más; sólo soy un observador, que intenta que se le abran más los ojos, la mente, para llegar a la verdad más rápido, o para que le empape más puramente ¿soy una unidad?.
No sé cómo he llegado hasta aquí, no ha sido todo planeado, y ha ido bien. Quiero compartir mi suerte y entender el mundo, que nunca se termina de aclarar y definir. Que es caótico, injusto, desajustado, latente, está vivo.
No sé lo que quiero, sólo sé que es puro, a veces me cuesta un poco más avanzar por estar inseguro, por no creer en mi, en mi interior, y luego se pasa, y todo está más claro, nunca deja de ser bello o amable, el mundo, mi mundo nunca deja de consolarme, es muy bueno, aunque a veces me cueste mucho ver la conexión entre todo, pero es tan evidente, no sé cómo tengo tanto tiempo para entretenerme.
No sé cómo creo que el tiempo es a veces tan monótono y repetitivo, dentro de mis delicias, porque creo que disfruto del presente, pero qué más hay que esté perdiéndome? ¿A dónde no puedo llegar? ¿A dónde no estoy mirando que es tan bello? Porque todo no es completo en la conciencia, nunca es completa, todo lo que falta, ¿dónde está si no es encima de mi, debajo, delante, detrás, presionándonos, empujándonos hacia el núcleo, o hacia ningún lugar? ¿No es real?
El exhibicionismo, como el ridículo, es inevitable y hueco, pero a pesar de todo, verdadero ya que nunca se conoce todo, no se ve desde el otro lado, también completo.
La gente desea colmarse de premios y honores, yo también. Sin embargo, no todo lo que merece ser premiado se premia debidamente. La vida es indiferente, en muchos aspectos, y lo único que queda al final, es el amor propio, a nuestra propia autorrealización, independientemente de los méritos conseguidos según los demás.
Hay que escucharse a sí mismo, escuchar la verdad de nuestro interior, la intuición perfecta. Debemos hacer caso a nuestra seguridad innata, porque es la única que de seguro nos acompañará durante toda la vida, a pesar de las circunstancias, que siempre, siempre cambian…
No puedo inventar nada, ni crear nada nuevo. No tengo una capacidad ilimitada que conozca, no podré compartir todos mis pensamientos y no todos mis proyectos se materializarán y se completarán; todo es cuestión de tiempo, y es selectivo. Camino sobre pasos ya dados, el tiempo pasa a mi alrededor, dentro y fuera de mi, soy un gran contador, una máquina terrible, de gran poder, que se agota, se acorrala, se acomoda.
Soy una máquina de soñar, que funciona rápido, que se retroalimenta de su entorno, se adapta, y que cambia lentamente, y la pequeña parte, tan pequeña, que me pertenece del presente, la conciencia, es durmiente, la inmensa mayoría de ese tiempo que pasa, o no es completa, no es absoluta. Entonces, ¿qué somos? ¿Un minúsculo apéndice del presente, que se va y es tan breve como él mismo?
Debemos luchar, sobrevivir, hacer mucho ruido por dentro y por fuera, desarrollarnos más de lo que estamos preparados físicamente, desafiarnos. El camino tiene baches y se acaba, pero es y será siempre, un camino. Que no se volverá a recorrer, que será único, y que si se quiere, será una unidad, completa, una pieza maestra, si se desea, porque es única.
Pasan mis días, y dejan de pertenecerme, las posibilidades que no se han dado se amontonan en mi conciencia, inflan mi imaginación, pero sobre todo, se repiten, se repiten sin cesar, todo es muy repetitivo, los miedos y las ansias, las esperanzas, el futuro casi siempre lo imaginamos igual o dentro de unas posibilidades muy similares, y bueno, supongo que sí que podemos hacer algo para cambiarlo, para aumentar nuestros umbrales de percepción, para estirar esa imaginación o sencillamente, hacerla más grande, para que abarque nuevos mundos, nuevas realidades, y así no sea todo tan somero.
Dejarse llevar, eso siempre, ser fuerte, pero también sensible y por ende, reflexivo, la conciencia es muy importante, es lo básico. Debemos, además de ello, tener un interés por conocer, por entender lo que no entendemos o por descubrir cosas en lo que nos tienta la curiosidad (una certeza de la verdad). Es la manera de hacernos más grandes, devorar cultura, en cualquier ámbito o situación, pues en principio, todo es selectivo y excluyente.
En el fondo, establecemos nuevas líneas de conexión por dentro y por fuera, con los demás, con nosotros mismos, nos conocemos mejor. Y aunque no me guste o no luche contra ello, la terrible pereza debe ser condenada; suelo confundirla bastante con la reflexión o con el desdén contemplativo. Todo tiene un límite y no siempre conservamos el equilibrio dejándonos llevar por las pasiones, en este caso por el cuerpo físico y sus malditos excesos, que muchas veces no podemos, o no queremos, evitar (el descanso, el agotamiento, todo está conectado…).
Espero que sea cierto lo de que aprendemos de cualquier cosa, y de que todo se puede cambiar; creo que desearía más que nada ser más disciplinado y constante, porque siento que es lo que más me falta para todo. Aunque no sea una buena excusa, siento también que jamás he sido así, que no está dentro de mi naturaleza, y que todo lo que he hecho y me ha salido bien no ha sido porque lo haya forzado o porque me hayan obligado, sino que ha sido irregular y espontáneo.
Por supuesto, admiro la disciplina y me parece envidiable, y creo que a través de ella se pueden conseguir cosas magníficas, muy nobles y dignas de impresionar y de dar ejemplo, pero creo que es una virtud que no se consigue, sino que se tiene o no se tiene a priori, y espero estar equivocado, ya que me conviene adquirirla tarde o temprano, aunque a día de hoy parezca incierto…
Amad la vida, amadla toda ella. Todo es una unidad, y es continuo, nada es inamovible. Todo se mueve y cambia, es bueno, bello y perfecto. Somos demasiado limitados para entenderlo todo el tiempo, pero tenemos la virtud de poseerlo alguna que otra vez, y eso es sublime; para mi, es parte de la grandeza de ser humanos.